RCD Mallorca 2-1 CF Rayo Majadahonda: El castigo del ascenso


Foto: RCD Mallorca

Ficha técnica

R.C.D. Mallorca: Parera; Gámez, José Ángel, Miguel Núñez, Salva Ruiz; Pedraza (Salva Sevilla, 69'), Faurlín, Dani Ndi, Damià (Àlex López, 76'), Álvaro Bustos (Lago Junior, 59'); Cedric.

C.F. Rayo Majadahonda: Salcedo; Andújar, Óscar Valentín, Jorge García, Fondarella; Vicente Romero, Ayoub Abou, Rubén Valverde, Juan Carlos, De Frutos; Jeisson.

Árbitro: Julio Fermín Leo Ollo (Comité de Navarra).

Goles: (1-0): Damià de penalti, 50'; (2-0): Cedric, 56'; (2-1): Jairo, 81'.

Incidencias: Partido correspondiente a la ida de la final por el título de campeón de la Segunda División B disputado en Son Moix ante poco más de 3.000 espectadores. Se hizo un reconocimiento a los jugadores del club participantes en LaLiga Genuine, un proyecto de la LFP para futbolistas discapacitados intelectuales y se guardó un minuto de silencio en memoria de todos los aficionados fallecidos durante la temporada.

 

Resumen

El Mallorca se ha impuesto con un muy reducido margen al Rayo Majadahonda en un partido muy descafeinado y sin emoción entre dos equipos con poco más sobre la mesa que el orgullo y el efímero honor de ser campeones de Segunda B, un título con nula repercusión o reconocimiento que se disputan dos conjuntos que ya han logrado el gran objetivo de la campaña: el ascenso a Segunda División. Así pues, con ningún aliciente reconfortante, Vicente Moreno hacía saltar a un once repleto de suplentes sobre el verde de Son Moix, golpeado con dureza por la lluvia en un día del que todos hubiéramos querido decir que pasaría a la historia.

Apenas habían pasado unos segundos desde el comienzo, con una lluvia torrencial y hasta cierto punto insoportable, cuando ya medio estadio -o mejor dicho de los espectadores, que con suerte eran un 10% del aforo total- se preguntaba qué hacía exactamente su cuerpo ahí presente, mirando como bobos cómo veintidós suplentes se movían por un rectángulo verde casi evitando el gol. Y no hubiese estado mal que ahora viniese un cambio de guion épico que culminase con un partido memorable, pero lo cierto es que no había ningún tipo de respuesta racional que pudiera explicar eso. ¿Pero y qué más daba? No hacía aún ni una semana desde el ascenso en Miranda y Tortugas aún no se había vuelto a llenar del todo, por lo que la alegría aún era fresca y no faltaron de saltos y gritos, el circo que parecía que movía el encuentro.

De lo que pasaba sobre el césped mejor ni hablar, pero se puede reseñar, y siendo generosos, que los locales llevaban la manija del partido, controlando todas las aproximaciones y estando bien plantados atrás, con un Parera muy seguro de si mismo que aportó tranquilidad en todo momento. A pesar de esto, la apuesta no era aún lo suficientemente fuerte como para que la balanza pudiese empezar a decantarse, tan solo Pedraza y Ndi, o Bustos más tímidamente, fueron capaces de atreverse y salir de la zona de confort aunque fuese para salir en los resúmenes de la tele, pero sin más como para evitar finalmente el empate a cero con el que se iban los jugadores al túnel de vestuarios. Y con mucha gente pensando que para esta agonía mejor haber tenido que jugar dos rondas más de play-off.

Pero como no hay mal que bien no venga, la asistencia al partido al menos deparó el poder observar con detenimiento el reto del descanso, con tropezones, patadas al aire y camisetas sacadas tras marcar. Para que no se diga que el fútbol moderno no puede tener a veces grandes momentos. Más triste fue ver que los jugadores volvían a ocupar sus posiciones para dar inicio a los últimos cuarenta y cinco minutos de la temporada en Son Moix, y no estaba pareciendo hasta el momento el panorama como una final de Mundial, precisamente. Pero rápidamente cambió todo, a los pocos minutos una internada de Cedric forzó que un zaguero se lanzase a por él, pero con demasiada fuerza, más teniendo en cuenta que el nigeriano había tomado las de Villadiego y sin saber exactamente por qué ya había llegado corriendo hasta la línea de fondo del área, donde fue derribado, provocando un penalti que Damià se encargó de materializar para poner por delante al Mallorca.

Los dos jugadores, con mucho por reivindicar pero con poco demostrado, aprovechaban una penúltima oportunidad, probablemente ya demasiado tarde, para empezar a hacerse valer. Y más que lo haría el delantero, que cinco minutos después, tan solo en el diez de la segunda parte, agrandaría el hueco culminando una carrera desde más lejos de tres cuartos de campo. El gran día de Cedric llegaba tarde, muy tarde. Y solo, sobre todo muy solo. Pero era un gol que aportaba tranquilidad en lo que al fin y al cabo siempre será una final por un título, algo que se agradeció durante los minutos posteriores, en los que el Rayo se lanzó y buscó con más ahínco aunque fuese un tanto que les permitiese volver al Cerro del Espino a un pasito de la copa. Y desafortunadamente llegó, con una carrera de Jairo por la izquierda ante la que tuvo que salir un Parera del todo vendido que poco pudo hacer para que los madrileños no recortaran distancias y afronten la vuelta con el aliento sobre el conjunto mallorquín.

Y será en esta vuelta en la que por fin, dentro de siete días, se pondrá punto y final a una aventura de un año -desde la finalización de nuestro último partido en Segunda- que ha pasado a ser histórica después de un final inmejorable. Ahora solo quedará eso, mantener la distancia con el Rayo y convertirse oficialmente en el mejor de los ochenta equipos que el pasado agosto empezaron en Segunda B, una categoría tan romántica que mejor ni pisarla otra vez si es posible, ya lo veremos por la tele desde la barrera mientras se aproxima nuestro regreso. Por el momento, tenemos una última semana de entrenamientos antes de poner un mes de pausa al balón sobre el césped, que se moverá por los despachos como ya lleva unas semanas haciendo. Estaremos a la expectativa.

El 1x1

Parera: 8; Seguro.

Gámez: 6; Ha tenido mejores días.

José Ángel: 4; Temeridad.

Miguel Núñez: 6; Bloque.

Salva Ruiz: 5; Intranquilo.

Pedraza: 7; Luchador.

Faurlín: 7; Reivindicativo.

Dani Ndi: 5; Faltó chispa.

Damià: 6; Tranquilo.

Álvaro Bustos: 5; Inconcreto.

Cedric: 8; No es fácil repetir en un día todo lo que has hecho bien en un año.

Sustituciones:

 

Lago Junior: 7; Chispa.

Salva Sevilla: 6; No se notó.

Àlex López: s.c.

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