RCD Mallorca 0-1 CD Ebro: Zona pantanosa


Foto: RCD Mallorca

Ficha técnica

R.C.D. Mallorca: Reina; Sastre, Xisco Campos, José Ángel, Bonilla; Fran Gámez (Ndi, 58') , Salva Sevilla, Pedraza (Damià, 72'), Aridai; Abdon, Cedric (Álvaro Bustos, 65').

C.D. Ebro: Salva; Michele Diana, Pajarero, Ubay, Diego Simón; Cabezas (Regino, 72'), Gerrit, Teo Tirado, Adri Cuevas, Borja Martínez (Thiago, 66'); David Mainz (Iván Forte, 78').

Árbitro: Rubén Ávalos Barrera (Comité catalán) amonestó a los locales Xisco Campos y José Ángel y a los visitantes Borja Martínez, Ubay, Adri Cuevas y Thiago.

Goles: (0-1): Michele Diana, 15'.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimoctava jornada del grupo 3 del Campeonato de Liga de Segunda B disputado en Son Moix ante 5.345 espectadores. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de Jaume Suau, directivo durante la presidencia de Miquel Dalmau y actual abonado 72.

 

Resumen

El Mallorca alimenta el fuego de las dudas después de caer en casa, en uno de los peores partidos del año, ante el Ebro, equipo que fue capaz de tumbar a los bermellones con un simple 0-1 que tuvieron que defender durante más de setenta y cinco minutos, sin pasar ningún tipo de pena ante un despliegue ofensivo por parte de los locales que es absolutamente indigno de un equipo que luche por el ascenso, sea cual sea la categoría, y que sería imperdonable hasta para un regional, con el agravante de que esta derrota significa dar continuidad al esperpento de Cornellà y que reactiva una "desaceleración" en un momento que es clave para saber de qué manera se debe encarar el resto de la temporada hasta mayo aunque el Villarreal B esté poniendo mucho de su parte para que los de Vicente Moreno dejen atado el liderato tras haber sumado tan solo cinco puntos de quince.

El desarrollo de todo el partido fue trágico en cada una de sus fases para un Mallorca que, aún así, tuvo en los primeros compases la ocasión más clara del encuentro al centro de Bonilla por la izquierda que Fran Gámez remata a fuera pegado al segundo palo, más por incredulidad ante el fiasco defensivo de los aragoneses que por su propia incapacidad. Una jugada increíble, tanto por el planteamiento defensivo como por el error de Gámez, que aunque hacía presagiar que este sería un buen día no fue más que un pequeño oasis previo a la tempesta que se desataría a los pocos minutos, cogiendo al Mallorca enrocado en jugar al ataque con centros paupérrimos desde los laterales de los que se aprovechaba el Ebro para lanzarse a la contra, no con más peligro que los locales, pero sí lo suficiente como para que el colegiado les señalase córner a favor al cuarto de hora apreciando claramente de manera errónea que Xisco Campos no había llegado a tiempo a un cuero que posteriormente rechazaría a banda.

Y aquí murió el partido. Un encuentro en el que la producción ofensiva era tan triste estaba condenado a decidirse en acciones puntualísimas como este saque de esquina que de manera totalmente incomprensible remató tranquilamente solo Michele Diana casi dentro del área pequeña; pero aún se acabaría de redondear el esperpento cuando, tras haber dejado botar el balón, este aún así cogió totalmente desprevenido a Manolo Reina, que no pudo llegar a alcanzarlo tras el rebote y tuvo que ver como le sobrevolaba para colarse con agonía dentro de su portería y dejar abierto un marcador que presagiaba muy pocos cambios. De hecho, los de Vicente Moreno ni tan solo dieron pie a que esta situación pudiera cambiar tras el tanto, sino que al contrario, la ratificaron siguiendo firmes en la estrategia del centro a la desesperada, una que el técnico valenciano siguió empeñado en no cambiar en la hora y media aún habiendo comprobado su nula efectividad ya en los primeros veinte minutos. Una situación que era calcada a la de la famosa crisis de finales de la primera vuelta y que aún no había vuelto a aparecer por Son Moix.

Este fracaso generalizado lo intentaron aprovechar los jugadores con más calidad, con mucha más autoridad moral para buscar las filigranas y el típico tiro lejano del "y si entra" en vista de que no había ninguna alternativa mínimamente decente, así que tanto Aridai como Salva Sevilla buscaron antes del descanso el empate desde lejos e impregnando un fuerte sello personal en las jugadas, pero ni de esta manera se pudo evitar terminar los primeros cuarenta y cinco minutos por detrás de los zaragozanos en el electrónico y derrochando muy malas sensaciones y en aumento, al igual que los silbidos de los aficionados que, aunque iban más dirigidos hacia el árbitro, sí dejaban entrever el cansancio de la parte de la afición con el temperamento más caliente a la que se le iba a ir añadiendo mucha más gente durante un segundo tiempo que parecía una extensión cutre del primero, empeñados en la idea de que Bonilla debía ser el hombre centrador a pesar de tener su peor día, y con diferencia, desde su llegada.

Vicente Moreno intentó dinamizar las bandas yendo a morir con la idea de que el gol vendría por las alas o no vendría, por lo que dio entrada a Ndi por un Fran Gámez que no había funcionado como extremo en ninguna de las dos bandas que se había ido intercambiando con Aridai. A pesar de entrar con frescura, el camerunés tampoco estuvo a la altura en, para hacer justicia, las pocas ocasiones que tuvo para lucirse ya que el juego seguía canalizándolo Bonilla, repartiendo sus centros entre bombardeos a los Supporters o regalos al portero visitante, sin que ni uno solo pudiese llegar a ser rematado por algún atacante bermellón. Y por "algún" se entiene que Abdon, porque el otro fue Cedric estelar en la enésima demostración de por qué no debes renovar a un jugador que ni siquiera cumplía con un filial hundido en la parte baja, ya no hablemos de subirlo al primer equipo.

A la hora exacta del partido el Mallorca iba a tener su mejor ocasión del partido después de que Aridai se hiciese en campo rival con un balón largo colgado por Reina y consiguiese avanzar recto hasta meterse en el área y fusilar al arquero arlequinado, pero el tiro del canario se marcharía al larguero, casi tocando con la cruceta, y dejando a los rojinegros cada vez más sentenciados, habiendo desaprovechado dos jugadas clarísimas para ya ir por delante, más aún viendo el despropósito que fue el gol encajado, impropio para cualquier defensa que se haga decir seria o mínimamente profesional. A pesar de esto, aún habría tiempo para alegrías en Camí dels Reis, como por ejemplo cuando Álvaro Bustos se disponía a entrar en el terreno de juego y el delegado de campo, hoy Pedro Valado en sustitución de Toni Tugores, señaló que sería Cedric quien se marcharía al banquillo, lo que parte de la grada celebró como un gol, en la que sin duda ha sido la mejor noticia en dos semanas para la parroquia mallorquinista.

A esta sustitución se la añadió la entrada de Damià por Pedraza poco después, causando ambas muy poco cambio en el juego, que seguía constantemente pasando por el lateral izquierdo mientras los blanquiazules esperaban encerrados a la contra. A pesar de esto, y de que entró al partido con un ambiente de nerviosismo generalizado, Bustos cuajó un gran partido dentro de sus limitadísimas posibilidades -basta con decir que jugaba por la izquierda, lo que a su vez desplazó a Aridai al centro y a Ndi a la derecha-, sin cometer prácticamente ningún error y aportando toda la conductividad que se esperaba de él, a pesar de jugar, seguramente por disposición táctica, muy por dentro, con nula capacidad para desbloquear una situación que no se desatascaría desde entonces hasta el final del partido, con prácticamente ninguna ocasión en unos últimos veinte minutos más allá de saques de esquina que acababan o en el portero si iban al primer palo o en saque de banda si daba por atacar el segundo. Un partido para olvidar.

El Mallorca debe ahora afrontar diez jornadas de fase regular habiendo dejado atrás este gran bache de las dos últimas semanas cuanto antes, porque el próximo encuentro nos hará ver las caras con el Villarreal B, nuestro más inmediato perseguidor, lo que haría que perdiendo el próximo domingo viésemos el margen reducido a tan solo 9 puntos, pero que con un simple triunfo podría verse incrementado hasta los 11 puntos a falta de 27 por jugarse, una bala que puede dejar finalmente decidido el título de campeón de grupo con todas las ventajas que ello conlleva en la promoción, motivo extra por el cual este siguiente partido cobra toda la relevancia posible, más allá de que puede significar de manera matemática la salvación de descender a Tercera, algo que no deja de ser emotivo conseguirlo en marzo viniendo de donde venimos.

El 1x1

Reina: 5; El gol era evitable.

Sastre: 6; Poco papel.

Xisco Campos: 7; Al menos empujó.

José Ángel: 4; Debe crecer.

Bonilla: 3; Hundido.

Gámez: 3; Estorbo.

Salva Sevilla: 5; Tiene que dar más.

Pedraza: 4; Irrelevante.

Aridai: 6; El único capaz de proponer.

Cedric: 0; La madre que lo matriculó.

Abdon: 3; Como si no estuviese.

Sustituciones:

Ndi: 6; Discreto.

Bustos: 7; Hizo lo que pudo.

Damià: 4; No mejoró lo que había.

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