Presidentes Históricos: Lluís Sitjar

Fotografía de Lluís Sitjar CastellàLluís Sitjar Castellà tiene el privilegio de haber sido el último presidente del Alfonso XIII y el primero del CD Mallorca. De hecho, presidió el club en tres etapas distintas (1926-27, 1930-33 y 1943-46). Además, es uno de los tres presidentes honorarios del club juntamente con Antoni Moner y Josep Ramis d'Ayreflor. Y por si eso fuera poco, tiene el gran honor de haber dado nombre al más mítico de los tres estadios del club.

Don Lluís, natural de Porreres, nació el día 16 de agosto del año 1900. Cuando disfrutaba de sus 16 primaveras, en 1916, se fundó el club de sus amores, bautizado como Sociedad Alfonso XIII. Entonces no se podría haber imaginado el papel fundamental que llegaría a tener en la historia de nuestro club.

Su nombre aparece ligado por primera vez al del Alfonso XIII el 29 de junio de 1924, cuando fue nombrado vocal de la Junta Directiva encabezada por Josep Ramis d'Ayreflor. Tras la marcha de éste, Antoni Moner volvió para asumir la presidencia. El cofundador del club era amigo y vecino de Lluís Sitjar, y tal era su confianza en él, que le otorgó el puesto de vicepresidente.

Dos años más tarde, el 24 de junio de 1926, se celebra una Junta General ordinaria donde, por unanimidad, es elegido Lluís Sitjar como nuevo presidente del club. Se convirtió así, y aún lo sigue siendo, en el presidente más joven de la historia del club. Poco le iba a durar su primer mandato. Únicamente un año después, fue relegado al cargo de vocal para que Sebastián Sancho Nebot ocupara su lugar. Pero, como todos sabemos, no acabaría ahí la historia de Don Lluís.

El 10 de noviembre de 1930 volvería a la presidencia para tomar una de las decisiones más importantes en la historia del club. El 14 de abril de 1931, después de que los republicanos ganaran las elecciones, la Junta Directiva, presidida por Lluís Sitjar, decide cambiar el nombre de la RS Alfonso XIII por el de Club Deportivo Mallorca. Según algunas fuentes, este cambio fue motivado por una acción espontánea del conserje del equipo, quien reemplazó, en la pizarra de la sede, el nombre monárquico del club para apaciguar los ánimos de algunos exaltados republicanos. Poco después, en mayo de ese mismo año, Antonio Parietti Coll asumiría la presidencia dejando otra vez a Lluís Sitjar en un segundo plano.

El 4 de junio de 1933, saliendo de una misa en Porreres, fue tiroteado por un viejo enemigo suyo. Una bala se le quedó alojada en el paladar, pero milagrosamente logró sobrevivir.

En junio de 1943 el club pasaba por una profunda crisis, en la que 130 de los 140 socios se dieron de baja. Andreu Homar, colapsado por los hechos, presentó su dimisión. Fue entonces cuando Lluís Sitjar, decidido a salvar el club, volvió a la presidencia por tercera y última vez. Decidió contratar a Crisfòfol Martí Batalla como entrenador, con quien se logró el ascenso a Segunda División. Con los éxitos deportivos, se apaciguaron los conflictos institucionales, y así fue como Lluís Sitjar rescató al Mallorca de un naufragio seguro para ubicarlo en una posición de privilegio dentro del panorama futbolístico.

Durante ese año, puso en marcha su ambicioso plan de construir un nuevo estadio, proyecto en el que invirtió mucho dinero y esfuerzo. Pese a las dificultades, consiguió su objetivo y el 23 de septiembre de 1945 fue inaugurado es Fortí. Poco tiempo pudo sentarse en el palco presidencial del nuevo estadio, ya que dejó su cargo, esta vez de forma definitiva, en 1946.

El 11 de junio de 1955, el presidente en funciones, Bartolomé Mestre Salom, decide, previa aprobación de la Junta Directiva, que el estadio de es Fortí pase a llamarse Estadi Lluís Sitjar, como homenaje a quien había impulsado su construcción. Durante ese año, Don Lluís, decepcionado por la forma en que era dirigido el club, quiso volver a la presidencia, pero su maltrecho estado de salud se lo impidió.

Murió el 21 de diciembre de 1956, a los 56 años, después de pasar los últimos trece años de su vida postrado en una silla de ruedas a causa de la polineuritis. De hecho, la inauguración de es Fortí, el 23 de septiembre de 1945, fue una de sus últimas apariciones en público. Se fue la persona, pero su espíritu siguió vivo en un estadio donde se vivieron algunos de los mayores logros del club. Sin él, ninguno de ellos hubiera sido posible.

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