El ascenso del Mallorca de las “cinco ces”

conesa ascenso vs alcoyanoLos sesenta fueron los años en los que nuestro RCD Mallorca alcanzó por primera vez el patrimonio que supone competir en Primera División. Un hito que se consiguió por primera vez en el Estadio de Vallejo en 1960 ante el Levante y que se repitió un lustro después en Melilla.

En la temporada 1968/69, el conjunto presidido entonces por Pau Servera empezó el curso con el aragonés Vicente Sasot en el banquillo, que llegó avalado por su experiencia como segundo entrenador del FC Barcelona. El club logró retener a la principal estrella, Ernesto Domínguez, y fichar al brasileño Canario, un campeón de Europa de Europa con el Real Madrid que llegaba a la isla procedente del Real Zaragoza.

En febrero, y a falta de la disputa de 12 jornadas, aterrizó el internacional paraguayo Amado Benjamín Cáceres. Los dos sudamericanos formaron junto al jienense Conesa (máximo goleador con 15 tantos), Cano Cifré -que rechazó en julio una oferta del Deportivo para poder quedarse en la isla- un ataque inolvidable dando lugar, debido a su coincidencia en sus iniciales, al "Mallorca de las cinco ces". Un auténtico equipazo que también contaba con Gost y Heredia -se fueron turnando- en la portería sin olvidar una zaga comandada por Bernat Sans y el central menorquín Robles, un defensa con alma de delantero como demuestran sus 7 dianas anotadas durante el campeonato.

El Luis Sitjar fue un auténtico fortín que sólo el Real Murcia fue capaz de conquistar. No obstante, los barralets eran vulnerables a domicilio. Por ello, y tras unas declaraciones en el diario Baleares en las que expresaba su malestar por el retraso en el cobro de las nóminas, Sasot fue cesado. Entonces, el plantel convenció a Juancho Forneris para aceptar un cargo que suponía su retirada como futbolista profesional. El argentino -que en esa campaña tan sólo había disputado tres choques- tuvo que recurrir a su amigo, el uruguayo Sergio Rodríguez, ya que no tenía el carnet para entrenar. El insólito tándem que dio sus frutos, pues los nuestros empezaron a mostrarse más efectivos y fiables en sus visitas. 

En la penúltima jornada, celebrada el domingo 1 de junio de 1969, viajamos hasta el barrio bilbaíno de Indautxu para medirnos en el Estadio Iparralde a un modesto equipo en el que 14 años antes había jugado un tal Telmo Zarra.

Según cuentan, durante la semana los vascos, ya descendidos, recibieron una oferta de nuestro rival para el ascenso, el Racing de Ferrol: una suculenta prima cercana a las 200.000 pesetas de las de entonces. Por nuestra parte, parece ser que también incentivamos con una cifra similar al Celta de Vigo, adversario ese día de sus vecinos ferrolanos. El resultado final (1-3) no dio lugar a las especulaciones. Sin embargo, el triunfo de los de verde impidió la celebración. Así todo tuvo que decidirse en la última cita, prevista para una semana después.

El domingo 8 de junio, el RCD Mallorca -tercero ocupando la última plaza de ascenso con 48 puntos- recibió en el Luis Sitjar al Alcoyano, decimotercero en la tabla. A expensas de un tropiezo balear aguardaban los gallegos -cuartos con 47- quienes esa tarde se medían  a domicilio al decimosegundo, el Real Burgos.Señalar que tanto valencianos como castellanos afrontaron sus respectivos compromisos sin nada en juego.

Antes del pitido inicial, tracas, cohetes y diversas bandas de música amenizaron la espera. En el primer acto, la buena actuación del meta visitante Pancho frustró las numerosas ocasiones de los de rojo y negro. En el minuto 20, tuvo lugar la lesión de Tejada. El blanquiazul intentó en dos ocasiones regresar al pasto pero finalmente no pudo continuar. De esta manera, en una época en la que no había cambios, los alicantinos se quedaron con inferioridad numérica. Por otra parte, señalar que la grada reclamó dos penas máximas que el colegiado obvió.

Mientras en Mallorca continuaba el empate inicial, el Racing de Ferrol llegó al descanso perdiendo por la mínima si bien a los tres minutos de la reanudación encajó el segundo. En el minuto 62, el antiguo Es Fortí estalló de alegría cuando un servicio del visiblemente mermado Robles fue cabeceado a la red por Domínguez.

A falta de veinte para el final, Conesa culminó una genial internada de Cano para apuntarse el segundo. Y en plena fiesta barralet, los burgaleses noquearon definitivamente a los de Ferrol con la tercera diana de Errandonea, autor aquella tarde de un hat trick. En el 88, Arcángel batió desde fuera del área con un fuerte disparo a Gost para establecer el resultado definitivo.

Al acabar el choque, los seguidores mallorquinistas invadieron el rectángulo de juego. Además, auparon a sus héroes e incluso rasgaron algunas de sus vestiduras. De hecho, alguno llegó a los vestuarios sin apenas ropa. No importaba. El RCD Mallorca volvía a estar en la élite del fútbol español merced a su tercer ascenso a Primera División de la década. Una marca que por cierto fue igualada en los ochenta.  

ALINEACIONES:

RCD MALLORCA (2): Gost, Doro, Sans, Puig, Robles, Victoriero, Parera, Domínguez, Cano, Conesa y Canario.

ALCOYANO (1): Pancho, Navarro, Rafaelín, Rayo, Arcángel, Mir, Bosch, Tejada, Simón, Alonso y Saeta.

COLEGIADO: Varas Gómez (colegio andaluz)

GOLES: 1-0 Domínguez (min 62); 2-0 Conesa (min 70); 2-1 Arcángel (min 88)

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