El Apunte: Dos caras

Pitido inicial del árbitro, transcurren pocos minutos y gol en contra. Luego intensidad y lucha. Los bermellones tienen ocasión tras ocasión pero con resolución errónea. Defensivamente complicado pasar. El Mallorca está presentando dos caras durante esta temporada, siempre hablando con carácter general, que propician que esos pequeños detalles no permitan finiquitar los partidos y mantenerse en la zona alta.

El equipo ha pecado de falta de intensidad en los primeros minutos de varios encuentros, provocando además que el equipo rival se pusiera por delante con las dificultades que conlleva posteriormente levantar el marcador. El caso más obvio es contra Las Palmas, aunque por ejemplo contra el Oviedo se volvió a repetir. El equipo sale adormilado y en Segunda División eso se paga. Sin embargo este hecho contrasta con la actitud del equipo desde el momento en que se encuentra por detrás del marcador  y en general, en el resto de partido, con constante lucha, garra y entrega tratando de revertir la situación.

Cuando el Mallorca se pone por delante luego es realmente complicado hincarle el diente, por lo que estas lagunas temporales iniciales dinamitan gran parte de las opciones del encuentro. El entrenador debería tratar de inculcarles y hacerles ver que sin evitaran estas relajaciones el equipo llevaría muchos más puntos y se ahorrarían tener que ir a contracorriente. Es la cara mala de la moneda que se compensa en parte gracias a que por primera vez desde que volvimos a la categoría de plata tenemos un equipo que funciona como grupo y no da un balón por perdido.

La otra bipolaridad del equipo es la diferencia defensa - ataque. Si no fuera por las empanadas iniciales previamente comentadas, el equipo es muy sólido y rocoso, fuerte a balón parado y con éste en juego gracias a unos laterales rápidos y una pareja de centrales contundentes. Además, especialmente desde el trivote del centro del campo, llegan muchas ayudas defensivas para cubrir posibles desbordes. En cambio la zona de ataque, aunque genera mucho juego, peca de falta de gol. A lo largo de los partidos el Mallorca genera numerosas ocasiones, la mayoría de las cuales son desperdiciadas: falta perfección en el último pase o especialmente en el remate. Los mediocentros con llegada no atinan en sus tiros desde la frontar y los delanteros no terminan de cazar los centros y pases filtrados, debiendo ser Lago Junior y Aridai quienes sacan las castañas del fuego.

Si el Mallorca logra salir al terreno de juego con más concentración y recuperar el olfato para la delantera, o incluso fichar enla demarcación en el mercado invernal, el equipo podrá pensar en escalar posiciones. Mientras deberá conformarse (¡ni tan mal!) con la proyección de una permanencia holgada.

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