CD Mirandés 0-0 RCD Mallorca: El Mallorca devuelve a Mallorca donde se merece


Foto: RCD Mallorca

Ficha técnica

C.D. Mirandés: Limones; Paris Adot, David Prieto, Israel Puerto (Melli, 45'), Kijera; Llorente (Romero, 67'), Rúper, Peláez (Pito Camacho, 49'), Borja Sánchez, Yanis; Diego Cervero.

R.C.D. Mallorca: Reina; Joan Sastre, Xisco Campos, Raillo, Bonilla (Fran Gámez, 7'); Aridai (Álvaro Bustos, 57'), Pedraza, Salva Sevilla, Lago Junior; Àlex López, Abdon (Faurlín, 70').

Árbitro: Josu Galech Apezteguía (Comité navarro) amonestó a los locales Diego Cervero, Rúper, Melli y Romero y a los visitantes Joan Sastre, Reina y Abdon.

Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de la ronda de campeones del play-off de ascenso a la Liga 1|2|3, disputado en el Estadio Municipal de Anduva ante unos 5.500 espectadores, medio millar de ellos mallorquinistas desplazados desde distintos puntos de las Islas y la geografía ibérica. Previamente al encuentro, tal y como ocurriera en la ida, la LFP y la RFEF organizaron una fan-zone con distintas actividades. El club burgalés denegó la entrada de símbolos mallorquinistas fuera de la zona especial acotada del fondo norte.

Resumen

El Mallorca ha asaltado por la vía rápida todas las fases de Segunda B después de empatar ante el Mirandés en el partido de vuelta entre los campeones de los grupos II y III y recuperar la plaza en el fútbol profesional que siempre le había pertenecido por derecho propio pero que ha debido renovar con un paso por el purgatorio en el que ha ido aprendiendo tan rápido las lecciones que, cuando aún ni se han cumplido 365 días del fatídico desplome en Miranda, Anduva veía un nuevo bautismo en plata para los isleños, un equipo que retorna a la LFP después de un año en el que ha sabido construir un muro que le ha convertido intocable en cualquier fase ante cualquier rival, desde una fase regular comandada con puño de hierro hasta una promoción en la que fue por delante en 178 de los 180 minutos.

El destino, y las televisiones, habían querido que Anduva dirimiera un 27 de mayo de 2018, desde las 17:30, qué campeón caído desde Segunda recuperaría en su tierra la que probablemente sea la mejor competición futbolística  española del momento, si el Mirandés de un Pablo Alfaro que sobrevivió al descenso o si un Mallorca desbocado que se presentaba en Burgos con una ventaja sólida de un 3-1 en Son Moix pero que tenía su gran debilidad en el no poder encajara un tan frecuente 2-0 que rondó las pesadillas isleñas durante la que para muchos ha sido la semana más larga en demasiados años, una eternidad hasta llegar al punto en el que la pluma de la historia escribiría un capítulo de oro en los relatos para toda la posteridad.

Los pupilos de Vicente Moreno saltaron sobre el césped de Miranda de Ebro con una cálida recibida después de que el club rojillo, desde departamento de comunicación hasta la plantilla pasando por el cuerpo técnico, centrase la semana en calentar el ambiente invocando a la garra de Anduva y a la fuerza -con mensajes poco sutiles- de sus jugadores. A pesar de esto, desde el primer minuto salieron con las ideas claras y siguiendo un patrón de juego estático que calmaba el partido y lo alejaba del golpeo y la tensión en los que quería desarrollar el encuentro el Mirandés, con mucha impotencia en los primeros minutos de combate en un duelo que dejó el primer KO, empezando el rosario por Javier Bonilla, quien tuvo que necesitar mucho tiempo para abandonar el césped y que con el paso de las horas aún tenía problemas para mantenerse adecuadamente en pie.

Su lugar lo ocupó Fran Gámez a pierna cambiada, un experimento que, tapado por las circunstancias del partido, funcionó a las mil maravillas, dando pie inmediatamente a los mejores minutos de los bermellones, que dispusieron de llegadas muy claras desde centros que se quedaban a poco de ser concretados del todo especialmente dos remates de Abdon y Xisco que no acertaron a entrar. La primera parte se iba muriendo a medida que el conjunto local ganaba metros en el verde y divisaba con más claridad el camino hacia la meta de Reina, sobre la que no se atrevieron a abalanzarse durante la primera mitad sin quitarse las vergüenzas de encima, lo que condenó el partido al intermedio con un bastante pobre empate a cero que jugaba a favor de un Mallorca que veía con deleite como cada segundo pasaba con más nervios para un Mirandés que necesitaba imponerse con renta.

El sueño de Segunda era muy cerca y muy abierto para ambos equipos, que no querían renunciar de ninguna de las maneras, agarrándose a distintas formas de épica, a ascender en este veintisiete de mayo. De esta manera, los barralet fueron resignándose con cada vez más sufrimiento a tener que limitar sus opciones ofensivas a la contra, concediendo más tiempo de elaboración ofensiva a un Mirandés que buscó un cambio sorprendente con dos cambios en los primeros cinco minutos de la segunda parte, que se puede decir que dejaron noqueados en muchos sentidos a los mallorquines, mucho más superados en la segunda mitad por los castellanos, en la situación menos deseada para la parroquia bermellona, que no ganaba para infartos ante la posibilidad de que llegase un gol que estrechase la eliminatoria.

Tampoco andaban mucho más calmados los ánimos en la zona local, especialmente un banquillo que se desmostró impropio de ser profesional, con actitudes más que reprobables como cuando el técnico, Pablo Alfaro, se recorrió media banda para ir a empujar a Álvaro Bsutos, además ex jugador suyo, cuando simplemente había hehco un control con un cuero que se había perdido por línea de banda, una reacción que dejó estupefactos a propios y a extraños y que fue el reflejo del talante mostrado por los del entrenador aragonés, que supo trasladar el nerviosismo y cargar de tarjetas a un Mallorca que estuvo forzado a andarse con pies de plomo en una recta final en la que se quedó sin cambios a falta de más de veinte minutos, una situación que se tornó mucho más preocupante cuando a la siguiente jugada Àlex López se quedaba tendido en el suelo, ya sin recambio posible.

Pero el catalán se levantó y siguió luchando, al igual que llevaba haciendo durante un año para conseguir lo propio con un gigante con pies de barro que empezaba a ver la luz al final del túnel cuando se acercaban los minutos finales y el Mirandés aún ni había conseguido uno de los dos goles que necesitaba para imponerse en el camino de vuelta de un Mallorca que tuvo que sufrir por encima de los límites del esfuerzo las embestidas finales y poder aguantar con la portería a cero un descuento de seis minutos que se haría más largo que nunca hasta que a las 19:24'48 de este glorioso veintisiete de mayo, Josu Galech Apexteguía soplaba tres veces con firmeza un silbato que ponía punto y final a 356 días de paseo por un infierno en el que siendo novatos nos supimos convertir en emperadores, provocando un estallido de liberación y euforia que no se veía desde hacía mucho tiempo, con los jugadores titulares tirándose al suelo extenuados, los suplentes asaltando el césped, la afición abrazándose y llorando... La magia del momento de un ascenso que debes saber exprimir, porque no te lo dará nunca ninguna otra circunstancia y nunca se sabe cuando volverá. Por ejemplo, los veintiún años que separan el ya penúltimo ascenso, el de Vallecas, con el de Anduva. Vivir el momento, la hora de la euforia.

Una fiesta que fue superlativa tanto en Anduva como en Tortugas, sumando muchos miles de mallorquinistas entre ambas plazas que hicieron de un domingo un día especial que significa poner punto y final directo al capítulo más triste de los últimos 35 años de existencia del club, con una dosis de euforia arrolladora incontestable que se contagió a la cúpula directiva presente en Miranda: Kohlberg, Nash y Le Saux, quienes no dudaron en tomar el césped antes de prepararse para afrontar un verano en el que deberán aportar su granito de arena para mantener la dignidad en una Segunda División que, fiel a su estilo, se supera a cada año y que dará cobijo a grandes transatlánticos como Granada, Deportivo, Las Palmas o Málaga ante los que el Mallorca será un recién ascendido más, sin miedo a renunciar a nada porque hemos demostrado que sabemos marcar los límites.

El 1x1

Manolo Reina: 10

Joan Sastre: 10

Xisco Campos: 10

Antonio Raillo: 10

Javier Bonilla: 10

Marc Pedraza: 10

Salva Sevilla: 10

Aridai Cabrera: 10

Lago Junior: 10

Àlex López: 10

Abdon Prats: 10

Sustituciones:

Fran Gámez: 10

Álvaro Bustos: 10

Faurlín: 10

No jugaron:

Ferran Giner: 10

Cedric Omoigui: 10

Damià Sabater: 10

James Davis: 10

Fernando Cano: 10

José Ángel Alonso: 10

Miguel Núñez: 10

Miquel Parera: 10

Dani Ndi: 10

Salva Ruiz: 10

Mención especial:

Pol Roigé, Álex Serrano, Ángel Sánchez, Bryan Reyna, Fran Grima, Pierre Cornud, Néstor Salinas y Jony Ñíguez.

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