Adiós, Aridai Cabrera

Siempre se ha dicho que los futbolistas van y vienen, que lo único que realmente perdura es el escudo. Sin embargo, es innegable que hay dos categorías de futbolistas: los que pasan por un equipo sin más y los que se van dejando una huella perenne en el corazón de los aficionados. Por eso mismo, por estar entre estos últimos y por lo que ha representado Aridai Cabrera durante estos dos años, nos apetece dedicarle estas líneas y, desde este humilde blog, otorgarle el reconocimiento que, sin duda, merece.

Desde el barro

Nos remontamos al día 18 de enero de 2018. El Mallorca era en aquel momento líder del Grupo III de Segunda B pero venía de perder en el Municipal de Santa Eulàlia y de una racha adversa de seis partidos sin conocer la victoria. Las alarmas saltaron en Son Moix y el mallorquinismo se estaba empezando a poner nervioso al pensar que el mismo equipo que había aplastado a sus rivales en la primera vuelta pudiera desplomarse en la segunda y, de esta forma, poner en peligro el obligado e ineludible objetivo del ascenso a la categoría de plata del fútbol español.

A escasos cuatro días de recibir al Atlético Baleares en Son Moix, en un partido que se antojaba crucial para revertir la crisis de resultados, aterrizaba en la isla Aridai Cabrera, procedente de la Cultural Leonesa, que por aquel entonces habitaba un escalón por encima del Mallorca. El hecho de que Aridai se hubiera formado años atrás en la factoría de Son Bibiloni fue decisivo para que el extremo canario decidiera cambiar el fútbol profesional por el barro de la categoría de bronce.

El mismo día de su debut con la camiseta bermellona, en el derby palmesano, Aridai mostró sus credenciales, marcando un golazo (el que iniciaba el camino de la remontada) y dejando patente que era un refuerzo mayúsculo para el conjunto de Vicente Moreno. Al final, por fortuna, el equipo mallorquinista culminó el ascenso a Segunda División gracias a un extraordinario partido frente al Mirandés, en el que Aridai tuvo un papel decisivo al anotar el tercer gol, el que permitía viajar a Anduva con cierta tranquilidad.

Clave en el ascenso

La temporada pasada, ya en Segunda, Vicente Moreno supo exprimir al máximo el talento de Aridai y, además, le confirió una garra y una entrega hasta entonces desconocida en el fútbol de seda característico del jugador grancanario. Recuerdo a la perfección una jugada que ejemplifica lo anterior: una carrera descomunal para recuperar la pelota, en la cuarta jornada de Liga, en Son Moix, frente al Cádiz, que mereció una atronadora ovación del respetable.

Se puede afirmar con rotundidad que Aridai fue una de las piezas clave en el ascenso a la máxima categoría, merced a sus 7 goles y 5 asistencias. Personalmente me quedo con dos goles dibujados con una mezcla de fe y picardía: el que marcó al Numancia en la jornada 15 (corriendo con una fe descomunal para remachar la pelota a las mallas, adelantándose a un defensa) y el que abrió la victoria frente al Rayo Majadahonda en la jornada 35 (anticipándose al portero tras una cesión defectuosa de un defensa).

A medida que avanzó el campeonato, su presencia en el once fue decayendo en detrimento del argentino Leo Suárez pero, cada vez que le tocaba salir al campo, cumplía con creces con su cometido, ejerciendo casi siempre de revulsivo y de pesadilla para las defensas adversarias.

Ya en el playoff, tras salir desde el banquillo en los dos partidos de la semifinal contra el Albacete, Vicente Moreno tiró de galones y le confió la titularidad en el decisivo partido de vuelta de la final, contra el Depor, en el que se dejó el alma, contribuyendo como el que más en una remontada memorable. Recuerdo especialmente que fue el primero que corrió a abrazar a Salva Sevilla tras su imponente gol de falta y también sus lágrimas en el vestuario, una vez acabado el partido, completamente envuelto por la emoción.

De vuelta a casa

Me queda la duda de qué hubiera pasado si no llega a lesionarse en el primer entrenamiento tras las vacaciones. Sinceramente creo que, con una buena carga de trabajo en verano, esta temporada hubiera acabado siendo importante. Por desgracia, su físico ha acabado siendo un lastre demasiado grande y, al final, ha tomado una decisión lógica: cambiar de isla para regresar a casa y poder disfrutar de los minutos que aquí le son negados. En definitiva, la de Aridai no es una baja cualquiera, ya que se trata de un futbolista que nos ha marcado y al que todo el mallorquinismo recordará para siempre. Como se suele decir, es uno di noi. Solo falta desearle toda la suerte que merece en el tramo final de su carrera. Y recordarle que Mallorca siempre será su hogar, quizá como segunda residencia, pero hogar al fin y al cabo.

NOTA: Aridai Cabrera ha disputado un total de 61 partidos con el primer equipo del RCD Mallorca (2 en 1ª, 39 en 2ªA, 18 en 2ªB y 2 en Copa del Rey), marcando un total de 12 goles.

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