Foto: LaLiga

Ficha técnica

Real Oviedo: Juan Carlos; Johanneson, Verdés, Costas, Christian Fernández, Varela (David Fernández, 61'); Jonathan Vila, Rocha, Susaeta (Borja Domínguez, 84'), Saúl Berjón; Toché (Linares, 56').

R.C.D. Mallorca: Cabrero; Juanjo, Yuste, Raíllo, Saúl (Angeliño, 75'); Lago Junior, Juan Domínguez, Zdjelar (Culio, 82'), Moutinho (James, 85'); Brandon, Lekić.

Árbitro: Juan Luis Pulido Santana (Comité de Las Palmas) amonestó a los locales David Costas y Néstor Susaeta y a los visitantes Raíllo, Lekić, Juan Domínguez y Zdjelar.

Goles: (1-0): Toché, 8'; (1-1): Raíllo, 40'; (2-1): David Costas, 71'.

Incidencias: Partido correspondiente a la 24ª jornada del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División 2016/17 disputado en el Nuevo Carlos Tartiere de Oviedo ante 11.933 espectadores sobre un campo afectado por las lluvias en el cantábrico de los últimos días.

Resumen

El Mallorca se ha ido con un golpe muy duro de Oviedo, con una derrota que en ningún caso fue merecida y que se veía fácilmente remontable por momentos y, encima, sentenciados por un jugador que se borró la segunda mitad de la temporada pasada justo cuando más le necesitaba la institución que le regaló unas vacaciones a la orilla del Mediterráneo. El equipo de Javier Olaizola acabó pagando el salir dormido de los vestuarios (cosas de jugar a mediodía) y se vio durante la práctica totalidad del encuentro por debajo en el electrónico incluso con el colegiado anulando un gol legal a los asturianos.

El encuentro arrancó cuando aún media España dormía, y nadie hubiese desmentido que los jugadores bermellones también lo hacían, porque en el quinto minuto ya veían cómo Toché enviaba un esférico al fondo de la red aunque el asistente levantaba el banderín con mal criterio al habilitar Raíllo al atacante local. Pero tres minutos después no iba a perdonar, Varela centra la pelota muy pegado a la línea de fondo de la derecha de Cabrero y esta pega en Juanjo, quien la desvía lo suficiente como para que le caiga a Toché libre de marca y el murciano se saque una chilena para abrir el marcador con un auténtico golazo.

Tras la bofetada inicial, los mallorquinistas fueron saliendo poco a poco de la cama, Lago Junior y Raíllo se quedaban a poco de igualar el encuentro, pero fue a partir del 30' que llegaría el mejor momento: primero lo probaría Moutinho, a continuación Saúl y después Brandon; pero todas se perdían por poco. Hasta los minutos finales de la primera parte. Jonathan Vila hace una entrada a Brandon en zona peligrosa, en la banda derecha, esta es colgada por Moutinho, pero se pasa y tiene que devolverla Brandon de cabeza hacia el punto de penalti, desde donde Raíllo fusila a Juan Carlos sin piedad alguna para empatar justo antes de cerrar los primeros cuarenta y cinco minutos.

La segunda parte fue más eléctrica, con un mayor intercambio de golpes que su antecesora, que estuvo marcada por la calma y paciencia bermellona a pesar de que estos fuesen por detrás en el marcador apoyados en un gran Saša Zdjelar que repartió el juego con un gran criterio. Esta segunda mitad estuvo muy interrumpida por un riguroso colegiado que no admitía el más mínimo contacto, pero las ocasiones no escasearon y ambos conjuntos tuvieron oportunidades para remontar o volver a la victoria que había sido arrebatada. Desafortunadamente, pero como nos tienen acostumbrados, acabó siendo lo segundo.

Y, justamente, lo decidió David Costas Cordal. Un hombre que se borró desde febrero hasta junio por una lesión que no tenía que durar más que un mes a lo sumo, que no reapareció hasta los últimos minutos de Liga por querer erigirse en un calificativo que no le tocaba a ningún jugador: el de héroe. Tras un saque de esquina, el balón cayó a los pies de un verdadero mago: Néstor Susaeta, quien centró hacia el área para que el central gallego rematase y anotase el tercer tanto del partido. Un golpe demasiado duro para los isleños, que no supieron recomponerse en los veinte minutos restantes ni con la entrada de la chispa de James y Angeliño.

Será una semana superlativamente dura para el mallorquinismo, ya que no solo tendrán que soportar el dolor reciente de una derrota además de ocupar puestos de descenso a la Segunda División B, sino que encima no se atisban los puestos de permanencia a menos de dos puntos de diferencia, un auténtico abismo en esta igualada división de plata. Y no solo será ese derrotismo y ese sufrimiento, sino que encima vienen siete días de miedo incontrolable y asfixiante porque el próximo domingo visita Son Moix el Rayo Vallecano de Madrid, un rival directo por la permanencia con lo que ello significa: una victoria empezaría a suturar una herida que por ahora no cesa de sangrar y una derrota la abriría aún más, hasta límites que da miedo imaginárselo. Al igual que da miedo vivir esperando que llegue un partido que te suele dejar peor que como estás.

Escucha la rueda de prensa de Javier Olaizola

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