Foto: COPE

Ficha técnica

R.C.D. Mallorca:

1ª parte: Manolo Reina; Joan Sastre, José Ángel, Raíllo, Bonilla; Jony, Álex Serrano, Bryan Reyna, Salinas, Lago; Cedric.

2ª parte: Parera; Grima, Miguel Núñez, Xisco Campos, Pierre; Pol Roigé, Baba, Damià, Ángel Sánchez; Àlex López.

S.D. Formentera: Chechu; Bonilla, Dailos, Kiko, Samu San José; Liñán, Quesada, Álvaro, Juan Antonio, Agus; Garmendia.

También jugaron: Mountanga, Fobi, Marcos, Javi Rosa, Maikel, Gabri y Riera.

Árbitro: Sarmiento Ballester (Comité balear) amonestó al local Xisco Campos y al visitante Fobi.

Goles: (1-0): Cedric, 5'; (2-0): Cedric, 9'; (3-0): Cedric, 22'; (4-0): Lago Junior, 29'.

Incidentes: Partido disputado en el Camp Tomeu Serra de Son Bibiloni con la asistencia de unos 900 espectadores que arrancó cerca de media hora tarde por culpa de la impuntualidad del vuelo que debía transportar desde Ibiza hasta Son Sant Joan a los de Tito García Sanjuán. Las asistencias médicas tuvieron que sufrir pequeños casos leves de golpes de calor causados por las altas temperaturas. Rolando Barrera, jugador del RCD Mallorca entre 1982 y 1985, realizó el saque de honor.

Resumen

El Mallorca se impuso con un contunduente cuatro a cero al Formentera, rival de esta temporada en Liga, que acusó el cansancio provocado por una maratoniana jornada de desplazamientos desde la menor de las islas con "consell" propio hasta el perdido Son Bibiloni, dejado de la mano de Dios en medio de la carretera de Sóller. Sus problemas se multiplicaron cuando apareció un Cedric absolutamente intratable que materializó todo lo que tuvo en una clase magistral de lo que debe ser un delantero, imponiéndose al calor que causó más de un estrago en las gradas del Camp Tomeu Serra golpeando con una fuerza cercana a los 35º .

El partido acabó dando inicio a las 18:00 después de dos cambios de horario que acabaron despistando a la parroquia bermellona, que se sentía abrumada por tantas versiones oficiales distintas en tan solo sesenta minutos. El inicio de este fue menos impresionante de lo que pudiese parecer asistiendo a la ficha técnica, porque a pesar de que se anotasen dos goles en tan solo diez minutos, el juego entre medias dejó mucho que desear. Vicente Moreno predispuso un táctica muy neutra, con un 4-2-3-1 que escondía la particularidad de que por primera vez Lago iría acompañado de un delantero puro. Poco importó porque no tuvo la profundidad de la que dispuso en los dos últimos encuentros.

El primer tanto llegó muy pronto ya, en el quinto minuto de partido, cuando un saque de esquina botado por Bonilla lo remató al fondo de la escuadra. Es de justicia decir que tampoco es para darle el balón de oro, porque al portero rival solo le faltó ponerle la alfombra roja y limpiarle las botas al ariete bermellón. El Mallorca supo urdir bien las trampas defensivas, impidiendo a sus contrincantes pasar del medio campo y creándoles peligro y miedo en cada contra, con un juego de mayor velocidad y explosividad que perdió la 'esencia Moreno' y relegó a los laterales a una labor puramente defensiva, dejando todos los galones por las alas a Lago y Reyna.

En el lado opuesto del campo, se vivía la situación completamente inversa: el desbarajuste fue tan inmenso que a veces llevó a pensar que el amistoso era contra un equipo de rugby o waterpolo, porque se llegaron a vivir situaciones esperpénticas que incluso a punto estuvieron de culminar en golazos en propia. Con todo esto, un centro raso y sin peligro de Joan Sastre del que toda la defensa rehuyó y que el portero fue sorprendentemente incapaz de blocar fue aprovechado por el nigeriano cuando aún corría el minuto veintidós. Casi sin tiempo de respirar, en el veintisiete, el de Benín calcó el gol conseguido en Inca y remató de volea un centro de Lago que se volvió a comer Chechu . El vendaval no se paró ahí y hasta el propio Lago Junior tuvo tiempo de marcar con el muslo desde casi la media luna en el minuto treinta y siete, cerrando un abultado marcador muy pronto para lo que sus cifras indicaban.

El encuentro pasó en la segunda parte a un terreno más brusco y sucio, en el que todo parecía querer resolverse a base de faltas, sobre todo con Pierre, que se las llevó de todos colores en el partido en el que volvió a transmitir buenas sensaciones retornando al lateral. En este segundo tiempo, se apostó por un esquema más ofensivo, con dos delanteros, los laterales recobrando importancia en ataque y con jugadores más llamados a ser suplentes -con la excepción de otro imperial Baba y puede que Fran Grima- e incluso la participación del juvenil Pablo Ávila, que no tuvo espacio para lucirse en tres cuartos de hora sin disparos a puerta ni peligro por parte de ninguno de los dos equipos, lo que deja más bien poco que contar de este parcial.

El Mallorca ya deja atrás los tres primeros partidos amistosos en la Isla y ahora deberá viajar a la Península para medirse a tres rivales de entidad del nivel del Rayo Majadahonda, el Toledo y el Lugo; los tres con aspiraciones de estar en la LFP dentro de un año. Primero tocará visitar el Cerro del Espino, ciudad deportiva del Atlético de Madrid, para jugar contra los madrileños, cuartos clasificados del grupo dos la temporada pasada, y confirmar las crecientes buenas sensaciones que se están demsotrando día tras día, encajando cada vez mejor las piezas de un puzzle que aún está por resolver.

 

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