Foto: LaLiga

Ficha técnica

R.C.D. Mallorca: Cabrero; Campabadal, Yuste, Raíllo, Saúl (Lekić, 56'); Zdjelar, Juan Domínguez, Moutinho (Pol Roigé, 67'), Angeliño; Brandon, Lago.

C.D. Tenerife: Dani Hernández; Edu Oriol (Aitor Sanz, 45'), Germán, Alberto, Camille; Vitolo, Jorge, Omar (Tyronne, 45), Aarón, Amath; Lozano (Carlos Ruíz, 71').

Árbitro: David Pérez Pallas (comité gallego). Amomestó al local Juan Domínguez y al visitante Aarón.

Goles: (1-0): Juan Domínguez, 6'; (1-1): Raíllo (p.p.), 48'; (1-2): Aarón, 53'; (1-3): Amath, 61'; (1-4): Aarón (p.), 75'.

Incidencias: Partido correspondiente a la 27ª jornada del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División disputado en el Iberostar Estadi con una asistencia de 8.136 espectadores. Antes del inicio se guardó un respetuoso minuto de silencio por Paco Llabrés, presidente de los Alfonsinos, y Joan Quetglas, presidente de la Penya de Bunyola, en memoria del cual también se dejó un ramo de flores en su asiento poco antes del encuentro. El Mallorca jugó de amarillo en conmemoración de los jugadores que ascendieron por primera vez al club a Primera el 17 de abril 1960 mientras que el Tenerife lo hizo de rosa en apoyo a la lucha contra el cáncer de mama. Se suspendió a última hora el show pirotécnico previsto a la conclusión de los noventa minutos-

Resumen

Lo que en un principio era un precioso homenaje a unos héroes que consiguieron llevar al Real Mallorca a la élite del fútbol español acabó siendo una pura y dura humillación hacia estos mismos por parte de unos hombres que se hacen llamar sucesores de Mir, Forteza o Oviedo y, que en esta misma institución, no hacen más que el opuesto de los homenajeados: distanciar al club de la Primera División y acercarlo a los lodazales de Segunda B. Otra vez convertidos en una bipolaridad de doctorado, una primera parte brillante que fue ovacionada por Son Moix al unísono fue ensuciada por una segunda que se convirtió en los peores cuarenta y cinco minutos desde el descenso a Segunda.

La vergüenza se hizo esperar, lo que dañó más al aficionado porque vino de golpe, sin dosificarse, levantando todas las carencias a la vez. El primer tiempo fue un bonito preludio de la tragedia, en el quinto minuto un cabezazo de Juan Domínguez hacía subir el 1-0 al marcador, rompiendo 6 partidos consecutivos del Tenerife sin encajar. Brandon la había tenido un minuto antes cuando su remate impactó en Dani Hernández y podría haber puesto el segundo, pero llegó demasiado forzado a un mano a mano y no le dio tiempo a ajustar bien el esférico que se perdió por la izquierda.

De hecho, el peligro y la seguridad que ofrecía el Mallorca no podía hacer presagiar ni en bromas ni al chicharrero más optimista ni al mallorquinista más cenizo y agorero el desenlace final. El juego mallorquinista era digno de admirar, una combinación de toque y centros que puso en pie a Son Moix y que raro fue que no hiciese ampliar la ventaja. Tanto Lago Junior como los propios Brandon y Juan Domínguez tuvieron oportunidades en sus botas, pero solo un mínimo detalle separaba el gol a los isleños orientales que ya tenían en cuenta estos tres puntos para junio e incluso a Olaizola le daba por pensar que "me reiría" si alguien le hubiese dicho que encajarían cuatro tantos una vez pasado el ecuador.

Pero estamos hablando del Mallorca de la segunda década del siglo XXI. Los apocalípitcos Zacarías y las cartas de San Pablo se quedan muy cortos ante la desgracia de una entidad que cae en picado en medio de una de sus mayores crisis deportivas en 101 años mientras parece que solo busca asemejarse al camarote de los hermanos Marx intentando hacer de un muy mal trago una situación cómica. Y lo conseguirían de no ser porque esto es un sentimiento que se lleva tatuado en el corazón, y cada vejación de quien cobra por defenderlo hacia quien paga por verlo merece la reacción más furibunda desde Camí dels Reis. Pero la de esta vez fue tímida: el estadio se quedó vacío antes de acabar. Solo Moutinho al ser sustituido exprimió toda la rabia.

Todo fue una serie de acontecimientos precipitados en casacada que empezaban en el tercer minuto de la segunda parte cuando Raíllo se tropezaba en su marcaje al 'Choco' Lozano e introducía el balón en la portería de Cabrero. Ya empezaban los problemas. Solo cinco minutos después, Moutinho se encerraría a drede en campo propio para intentar regatearse de una tacada a Vitolo, Amath y Aarón; pero, como es lógico, la acabó perdiendo y el último de estos tres fue quien se marcharía de Campabadal y otra vez de Moutinho para acabar firmando un golazo teledirigido con un derechazo cruzado. Ni diez minutos y ya se volvía a las mismas: salida de los vestuarios absolutamente dormidos. Los números no engañan, 11 goles recibidos en la segunda parte desde la llegada de Olaizola frente a los cuatro en la primera.

Pero no iba a acabar ahí, ocho minutos después Amath sería capaz de rematar solo de cabeza un centro de Jorge Sáenz, lo que ya provocaría la desfilada en masa del público hacia sus casas y, para colmo, un cuarto de hora después Vitolo simulaba derribo de Yuste dentro del área que Pérez Pallas no dudó en señalar y Aarón Ñíguez fue capaz de materializar lanzando a la izquierda del arco defendido por un Cabrero que se tiró hacia el suelo, en la mitad, ahí donde ya estaba. Esto solo provocó la ira de los más templados, que la habían ido conteniendo y a los que les estalló rubricándose la goleada. Al cuarto gol solo le sucedieron disparos amarillos desviados y una pañolada general al término del partido.

Los jugadores de Javier Olaizola dejaron escapar tres puntos que ya estaban en su dominio y que en ningún caso se deberían haber escapado. Ahora deberán afrontar una fiesta de cumpleaños poco cómoda: el día que cumple su primer año de existencia dentro de su segunda centuria de vida visitará dentro de descenso y en el gafado horario de las 12:00 a un rival directo como el UCAM en la Vieja Condomina. Probablemente con ambos conjuntos en posiciones de relego a la categoría de bronce, será uno de esos típicos encuentros de hasta cinco puntos, también están en juego el dar un golpe sobre la mesa y el importantísimo golavaerage. El Mallorca de esta primera parte, será imparable; el de la segunda, humillado. Y hasta aquí un triste y ensuciado Centenario. Por unos 100 años mejores.

Escucha la rueda de prensa de Javier Olaizola
Escucha la rueda de prensa de Pep Lluis Martí
Audios por cortesía de Amador Cano

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