Foto: RCD Mallorca

Ficha técnica

R.C.D. Mallorca: Reina; Sastre, Xisco Campos, José Ángel (Miguel Núñez, 25'), Bonilla (Cedric, 77'); Aridai, Salva Sevilla, Pedraza, Lago Junior; Àlex López, Abdon (James, 63').

S.D. Formentera: Marcos Contreras; Crespo (Kiko, 73'), Bonilla, Javi Rosa, Agus (Samuel San José, 65'); Ramón, Nando Quesada (Gori López, 90'), Maikel, Garmendia, Gabri Gómez; Juan Antonio.

Árbitro: Manuel Jesús Orellana Cid (Comité andaluz) amonestó al local Pedraza y a los visitantes Nando Quesada, Javi Rosa, Gori López y Juan Antonio.

Goles: (0-1): Gabri Gómez, 7'; (1-1): Joan Sastre, 90'.

Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima jornada del grupo 3 del Campeonato de Liga de Segunda B disputado en Son Moix ante 6.177 espectadores. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de Josep Buades Costa, vicepresidente del club durante el mandato de Miquel Contestí y presidente de la hermandad de Alfonsinos además de promotor del Trofeu Ciutat de Palma.

 

Resumen

El Mallorca hace crecer las malas sensaciones después de cerrar la cuarta semana consecutiva sin vencer al empatar de manera agónica frente al Formentera de Juan Arsenal Moreno, equipo que ocupa posiciones de descenso. El conjunto de Vicente Moreno volvió a mostrar su peor cara para alargar el peor parcial en lo que va de temporada, tras únicamente haber cosechado dos puntos de doce en juego, unas cifras inaceptables para alguien en la lucha por el ascenso, tenga la posición que tenga, y que se ven redondeadas por un juego indolente que es incapaz de hacer temblar ni tan siquiera al decimoséptimo clasificado, una espiral muy peligrosa que se va acentuando a medida que se acerca la promoción de ascenso.

Paradójicamente, esta era la ocasión propicia para romper con la mala racha que pesaba sobre las espaldas mallorquinistas puesto que los pitiusos llegaban a Son Moix en una especie de gran depresión post-Navidad tras haber conseguido solo una victoria en los diez partidos que se habían disputado este 2018 y haber perdido un colchón de ocho puntos con la zona de descenso al grupo XI de Tercera. Aunque los bermellones no llegaban mucho más inspirados -con las ventajas intactas, eso sí-, supieron arrancar fuerte en su feudo ante su gente y ya en el primer minuto una doble ocasión de Abdon, que había subido el cuero por la izquierda, y Aridai poco después ya parecía hacer temblar a un Formentera que se pasó los primeros compases del encuentro a verlas venir mientras el líder tanteaba todos los costados para hacer daño.

A pesar de esto, el ambiente trágico de Camí dels Reis, además de con un ambiente poco entusiasta con viento y el cielo encapotándose, conseguiría culminarse sobre el terreno de juego, porque en la primera entrada con un mínimo de seriedad del Formentera dentro de campo adverso se saldó con un pelota que le cayó encima a Gabri, quien, prácticamente libre de presión después de un clamoroso fallo en la marca de José Ángel, lanzaría un globo desde fuera del área que se colaría, volando en línea recta, por la izquierda de Manolo Reina, pegado al palo, en un auténtico golazo que ponía las cosas muy cuesta arriba al Mallorca cuando tan solo era aún el minuto siete de partido.

Los de Vicente Moreno ya volvían a estar obligados a levantar un marcador adverso desde muy pronto, en la que sin duda era la menos deseada de las situaciones para el técnico valenciano, que necesitaba cualquier cosa menos un golpe del rival tan pronto, algo que conllevaría que los hoy azulones se encerrasen atrás y pasasen a ofrecer un juego bastante más agresivo del que habían mostrado hasta entonces. Ya fuese por estas variables o por el tiempo que le costó al Mallorca recuperarse moralmente del tanto, los rojiengros se diluyeron desde el mismo momento en el que se rompió el empate, a pesar de que amagaron con lanzarse arriba al principio, y vieron como se les bloqueaban todas las vías ofensivas y cometía errores infantiles cada vez de más atrás como fruto de un nerviosismo tan innecesario como dañino.

A medida que los formenterenses iban acercándose cada vez con más peligro sobre la portería de Reina, en el minuto veinticinco ya quemó Vicente Moreno su primera sustitución al dar entrada a Miguel Núñez por José Ángel, quien, aunque parecía que aquejado de algún dolor, estaba ofreciendo un rendimiento paupérrimo. Esta sustitución, que resolvía un problema de urgencia, aportó mucha solidez en la zaga de la que hasta el momento estaban careciendo los locales. Una situación que en el frente ofensivo se iría alargando sin remedio, con todas las partes inconexas, balones imprecisos y, por enésima ocasión, centros lamentables que forzaban que las únicas ocasiones de peligro en el primer tiempo fuesen fruto de balones a la desesperada hacia Abdon, quien solo los podía recoger escorado y pegado a la línea de fondo sin margen de maniobra para evitar que la defensa se abalanzase sobre él y le birlase el cuero.

El tiempo de descanso, que debería haber sido aprovechado como un parón balsámico, no hizo más que empeorar las cosas para el Mallorca, que se veía cada vez más superado por un Formentera que iba despojándose del cartel de equipo pequeño e incluso por delante en el marcador fue creciéndose y abalanzándose sobre la portería de un Manolo Reina muy poco acertado que vería como en el minuto cincuenta solo un error arbitral impedía que los visitantes anotaran el 0-2 tras un pase al hueco mortal para Bonilla, quien desde posición correcta batió al cancerbero malagueño, afortunadamente sin consecuencias. Pero ni con estas despertaron los bermellones, que diez minutos después volverían a estar contra las cuerdas en un contragolpe de libro que solo Abdon consigue parar de milagro cuando el cuero ya se dirigía inescrutablemente a gol. No solo eso, sino que en el sesenta y ocho el Formentera volvería a anotar un gol anulado por fuera de juego, aunque esta vez si que Juan Antonio estaba de manera muy clara por delante de la línea.

Aún anulándose los goles, la sensación que estaba transmitiendo el equipo no era ni mucho menos positiva, lo que obligó a Vicente Moreno a mover el banquillo rápidamente, a pesar de quedar tan solo dos sustituciones, en búsqueda de los tres puntos, buscando sobre todo la conducción que estaba faltando, quitando a Abdon por James, que acompañaría en la línea de extremos a unos pocos afortunados Lago y Aridai, que tendrían que servir a Àlex López, que se quedaba solo en punta. Este nuevo esquema dejaba destellos positivos en contras puntuales, pero que en ningún caso pasaban a generar peligro mediante el delantero catalán, completamente aislado, lo que llevó a Moreno a dar entrada a Cedric por Bonilla a falta de diez para el final, un tiempo que transcurrió en su totalidad con el Mallorca a la desesperada sobre Contreras hasta que al borde del descuento consiguió un córner que botado por Salva Sevilla se iría muy cerrado al segundo palo, donde Joan Sastre se impondría a Nando Quesada con un salto inapelable con el que remató de cabeza el cuero, picado hacia abajo e imposible para el arquero rival, que nada pudo hacer para frenar el definitivo gol del empate que les significaba dejarse dos puntos en la orilla mientras que los locales solo podían concebirlo como un consuelo cercano a lo ridículo.

El Mallorca va a afrontar ahora las ocho últimas jornadas de la primera fase de la Liga con una ventaja muy cómoda respecto a sus seguidores: 8 sobre el Elche, 9 sobre el Villarreal B y 10 sobre el Cornellà; unas cifras que llaman a la tranquilidad sobre el campeonato del grupo, pero más allá de esto preocupa el posible nivel en el play-off de ascenso después de lo visto en el último mes, que incapacita de manera categórica a los bermellones para conseguir una plaza en el fútbol profesional, un sueño inalcanzable en esta línea pero que aún así solo dependería de tener suerte en dos simples partidos si en los dos meses que quedan no se ha podido hacer despegar la dinámica en pos de conseguir un ascenso a Segunda División que, a medida que va muriendo la fase regular, parece que se aleja un poquito más. Afortunadamente, hay más que tiempo para solucionarlo. Por otro lado, destacar que este empate sumado a la derrota del Llagostera ha convertido en matemáticamente imposible el descenso de categoría a Tercera en pleno mes de marzo, el mayor hito del club en el último lustro de su historia.

El 1x1

Reina: 3; Muy flojo.

Sastre: 7; Aportó.

Xisco Campos: 5; Discreto.

José Ángel: 2; Catástrofe tras catástrofe.

Bonilla: 5; Limitado.

Aridai: 4; Desagradable.

Salva Sevilla: 5; Intrascendente.

Pedraza: 5; Irrelevante.

Lago: 4; Le faltó ser Lago.

Àlex López: 4; No aportó.

Abdon: 5; Lo luchó.

Sustituciones:

Miguel Núñez: 4; Insuficiente.

James: 6; Dejó destellos.

Cedric: s.c.

Comentarios

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  1. Anónimo dice:

    Si no ganamos con todos mi respeto al formentera no podemos subir !!!!
    Directiva mano dura!!!!

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