Foto: LaLiga

Ficha técnica

R.C.D. Mallorca: Santamaría; Campabadal, Yuste, Pleguezuelo, Oriol; Álex Vallejo (Ansotegi, 84'), Culio, Moutinho (Lekić, 68'), Angeliño (Óscar Díaz, 62'); Brandon, Lago.

Elche C.F.: Juan Carlos; Rober, José Ángel, Túñez, Iriondo; Josete (Pelayo, 69'), Pedro Sánchez, Hervías, Borja Valle (Guillermo, 58'); Álex Fernández, Nino (Caballero, 80').

Árbitro: Jorge Figueroa Vázquez (Comité de Andalucía) amonestó a los locales Álex Vallejo y Pleguezuelo y al visitante Túñez.

Goles: (1-0): Lago Junior, 93'.

Incidencias: Partido correspondiente a la 37ª jornada del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División disputado en el Iberostar Estadi ante 12.479 espectadores, mejor entrada de la temporada en el coliseo bermellón. Una cincuentena de personas acudieron al llamamiento del club para recibir al equipo una hora y media antes del encuentro.

Resumen

Se jugó muy mal, espantosamente mal, casi no se vertió peligro sobre la portería de Juan Carlos y el desespero llegó a tal punto que acabó jugando Ansotegi de delantero... Pero por una vez el fútbol y el destino sonrieron al Mallorca, por una vez el milagro lo orquestó la Mare de Déu de Lluc y por una vez el éxtasis fue para la parroquia bermellona gracias al gol no apto para cardíacos de Lago Junior. Ni el guionista más enrevesado hubiese sido capaz de imaginarse un desenlace más emocionante, con un tanto en el último minuto y en fuera de juego que devolvía la vida a los isleños cuando diez segundos antes se preparaba su funeral. Un tanto que da muchísimos más motivos para creer.

¿Pero qué euforia habría si el partido no hubiese sido pésimo? El Mallorca volvió de Sevilla siendo el mismo de siempre: con errores infantiles en defensa y con escaso peligro arriba. En el tercer minuto del encuentro los alicantinos pudieron avanzarse con un disparo de Borja Valle que impactó en el poste después de dejar atrás a Yuste, que se quedó paralizado como el resto de la retaguardia. Sí que es verdad que los locales consiguieron despertarse después de esta acción, pero las llegadas por banda resultaban ineficaces y se tenían que aferrar al balón parado de Moutinho, que tuvo que forzar al meta ilicitano en alguna falta. Culio la tuvo al borde del descanso, pero el esférico se perdió por centímetros arriba.

Se llegaba al descanso con ligeros silbidos para los jugadores mallorquinistas, que no estaban imprimiendo sobre el campo lo que debería exigir un partido en el que te juegas la vida y poca fue la reacción tras el intermedio, porque todo siguió igual aunque sí que se empezó a hacer un poco más de daño en jugadas aisladas como la que tuvo Angeliño tras recoger un rechace en el cincuenta y cinco que no se esperaba pero que se estrelló en las piernas del arquero rival. El marcador no se movía y tampoco amenazaba con hacerlo, por lo que Barjuan decidió meter a Lekić y a Óscar Díaz quitando a los dos interiores y retrasando a Lago, solución que no funcionó para nada visto el paupérrimo rendimiento de los dos entrantes.

Los valencianos se quedaron a muy poco de meter a falta de nueve del final con un remate de Guillermo que parecía que entraba. Y como los verdiblancos se quedaron muy cerca buscándolo por arriba, Sergi decidió que Ansotegi ingresase en el terreno de juego para acabar usándolo de delantero, en un arrebato de Cruyffismo que a la postre le valdrían los tres puntos a su equipo. Pero de mientras, los aparcamientos de Son Moix empezaban a llenarse de gente que sabía -o eso decía- que el marcador no se movería, por las gradas volvían a caer las lágrimas de una enésima decepción. Pero afirmar sobre el Mallorca es un acto de gran valentía lingüística porque es imposible dar por hecho algo con este equipo, para lo bueno y para lo malo.

El cuarto árbitro levantó el cartelillo justo cuando Moutinho desperdició otra falta en la frontal. Tres minutos, ciento ochenta segundos para que no desapareciese de golpe el camino que marcaba la salvación. Se intentaba y se intentaba, pero no se llegaba, hasta que el juez de línea indicó córner -dudoso- a favor de los barralets. Juan Emmanuel Culio lo centró a la perfección a la cabeza de Ansotegi, que remató con una fuerza bruta que casi se lleva a Juan Carlos hacia dentro de la portería cuando este lo detuvo sin poder agarrarlo, lo que permitió a Lago Junior pegarle con la dulce rabia que atesora ese momento, sabiendo que el éxtasis que desencadenaría provocaría un mini seísmo en Camí dels Reis porque estos momentos valen mucho más que once Champions porque puedes ver que algo a lo que amas más que tu propia vida se salva en el último segundo de la muerte, con una agonía que te hace correr mientras sigues llorando, pero ahora de alegría desmesurada.

El Mallorca se ha ganado el derecho, con mucho sufrimiento, a seguir soñando hasta dos semanas más con la permanencia en la Liga 1|2|3. Ahora tocará visitar a un Valladolid que se planteará el partido como una auténtica final por el play-off de ascenso, aspiración que aún siguen manteniendo los de Paco Herrera, octavos en la tabla pero que primero deberán superar el escollo de visitar a un creciente Almería, "vecino" nuestro en la zona baja. Los rojinegros necesitan hacerse con diez puntos de los quince que quedan en juego, y un triunfo en el Nuevo José Zorrilla, un estadio al que siempre guardaremos cariño, les dejaría ya muy cerca del objetivo en vista del calendario. Hay motivos para creer.

Escucha la rueda de prensa de Sergi Barjuan

Escucha la rueda de prensa de Vicente Parras

 

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