Foto: RCD Mallorca

Ficha técnica

R.B. Linense: Montoya; Rafa Navarro, Sergio Rodríguez, Carrasco, Pierre; Chico, Abel Suárez, Gato, Ahmed, Juampe; Juan Delgado.

También jugaron: Robador, Trujillo, Ceceri, Sana, Fabio Méndez, David Moreno, Lusimi, May.

R.C.D. Mallorca: 

1ª parte: Montagud; Anderson Arroyo, Xisco Campos, Franco Russo, Bonilla; Dani Rodríguez, Faurlín, Pablo Valcarce, 'Stoichkov', Buenacasa; Àlex López.

2ª parte: Manolo Reina; Anderson Arroyo (Gámez, 70'), Raillo, Franco Russo (Pedraza, 81'), Bonilla (Giner, 61'); Dani Rodríguez (Salva Sevilla, 81'), Faurlín (Baba, 70'), Pablo Valcarce (Aridai, 70'), 'Stoichkov' (Castro, 74'), Buenacasa ('Moyita', 70'); Àlex López (Abdon, 81').

Goles: (0-1): Bonilla, 13; (0-2): Valcarce, 49'.

Penaltis: (0-1): Marca Abdon; (0-1): Falla Sana; (0-2): Marca Aridai; (1-2): Marca Trujillo; (1-3): Marca Fran Gámez; (1-3): Falla Abel Suárez; (1-4): Marca Carlos Castro.

Árbitro: Francisco Sáez Vidal (Comité andaluz) amonestó a los locales Chicho y Ahmed y al visitante Dani Rodríguez.

Incidencias: Cuarto partido de pretemporada para el combinado de Vicente Moreno, disputado ante dos millares de personas y correspondiente al primer partido del XXXI Trofeo Ciudad de la Lína, celebrado en el Municipal de la Línea de la Concepción. Tras los noventa minutos reglamentarios, y a pesar de salir de estos el Mallorca como vencedor, se tuvo que ir a una tanda de penaltis "preventiva" para poder dilucidar cualquier posible empate en la clasificación final del triangular.

 

Resumen

El Mallorca se ha hecho con la victoria en el partido inaugural del Trofeo Ciudad de la Línea ante la Balompédica Linense, el primero de los dos rivales a los que deberá enfrontarse en este torneo veraniego antes de clausurarlo el próximo domingo frente al Cádiz de Álvaro Cervera, después de noventa minutos muy poco exigentes en los que muy poco necesitaron los rojinegros para dejar sentenciado el encuentro y poder jugar tranquilamente y sin tener la más mínima necesidad de arriesgar frente a un rival que no logró disparar a puerta y al que le entraban todos los temblores a la hora de defender, un cóctel mortal, más para un Segunda B en reconstrucción que recibe a un LFP ya rodado y a una semana menos de que empiece la temporada de verdad.

No es que fuera algo forzado por el juego del rival la tranquilidad con la que se movieron los hombres de Vicente Moreno durante el encuentro, paradójicamente con una parsimonia creciente a medida que se acerca un 19 de agosto que genera una mezcla de cualquier sentimiento menos de certeza, de hecho ya desde los primeros toques se les vio confiados atrás, sabiendo que noventa minutos son muy largos y que lo importante era salir con calma. Esto se reflejó en unos primeros compases en los que el balón anduvo cerca de Montagud -lo suficiente como para que si hubiese sido en Liga Son Moix se hubiera levantado en armas- ante el escepticismo de tirar hacia adelante y los pases en vertical de un lateral a otro de la zaga.

A pesar de esto, el primer gol no tardó en caer aunque, eso sí, tuviera que venir criado a balón parado, naciendo de una falta relativamente lejana a la que Dani Rodríguez le dio vida lanzándola hacia el área rival, de donde salió rechazada a la frontal, donde esperaba Bonilla para rematar tal y como hiciera en Peralada para abrir la lata, con un golpeo claro que pudo atravesar a todos los jugadores presentes en la zona de castigo y colarse pegado al palo izquierdo de un Montoya que no se esforzó mucho en cortarle la trayectoria a un cuero que complicaba las cosas a una Balona muy poco por la labor de ponerse el mono de trabajo para remontar la situación, por mucho que los isleños tuvieran como última de sus preocupaciones meterse en el encuentro, y menos yendo por delante hasta con un once lleno de la "cara b", tanto que puede haber jugadores que no sean ni asiduos en las convocatorias.

Al final el pasotismo albinegro se impuso y el Mallorca pudo disfrutar de unos minutos más de empuje arriba tras el tanto, pero ofreciendo peligro de manera demasiado intermitente y prácticamente anecdótica, que como mucho lograban forzar un saque de esquina tras un buen esfuerzo del arquero, ya más que los andaluces, que no hicieron ni calentar a Montagud y cuya mayor ocasión fue un intento de gol olímpico que se marchó alto. En definitiva, un panorama muy gris para el disfrute futbolístico que muy poco mejoró para la segunda parte a pesar de que muy pronto volvería a haber movimiento en el marcador, con un tanto de Pablo Valcarce culminando una buena salida desde atrás que dejaba liquidado el partido.

El cada vez más próximo debut liguero, para el que ya restan dos semanas, provocó, y cada vez se hará más notorio, que el conjunto de cambios, antes hechos de golpe, ahora se vayan repartiendo a lo largo del segundo tiempo, por lo que un cambio de dinámica fue más difícil y tan solo quedó el detalle de ver individualmente a cada uno de los jugadores y observar sus prestaciones, con la necesidad de ponerlo todo en cuarentena por un partido que no hace más que obligarnos a rendirnos ante la evidencia de que grandes torneos internacionales de clubes son, a pesar de ser una aberración, inevitables ante la oferta que pueden llegar a ofrecer los grandes clásicos, en una decadencia desenfrenada y con carteles cada vez menos ilusionantes en cualquiera de ellos, empezando por un Ciutat de Palma que, aunque algunos quieran disfrazarlo, no deja de ser un paralelismo del Ciudad de la Línea en todos los sentidos, y no son excepción, sino que son norma.

Al final el 0-2 fue inamovible y el Mallorca tuvo que imponer también su superioridad en una tanda de penaltis obligada por el reglamento bajo cualquier circunstancia ante la posibilidad de que la organización se encuentre con un ex-aequo en la primera plaza y con solo un trofeo por entregar. Abdon señaló el camino marcando el primero y Reina se convirtió en el héroe atajando dos lanzamientos de la Balona, lo que hizo que, habiendo marcado todos los lanzamientos los bermellones, Carlos Castro sentenciara en el cuarto disparo. Este primer paso en firme hace que en caso de ganar el domingo, sea cual sea el resultado este viernes del Linense-Cádiz, el Mallorca se proclame campeón de esta edición del Ciudad de la Línea, pero la prioridad sigue siendo la puesta a punto.

Comentarios

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  1. moe dice:

    No es una pretemporada un poco descafeinada? Todos los rivales son muy flojitos parece…

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