olivaresManuel Olivares Lapeña fue un genio del fútbol que nació en tierras mallorquinas, en el término de Son Servera, un 2 de abril de 1909. Se le apodó en su época como jugador “el chipirón” o “el negro” a causa de la oscura tonalidad de su piel. Su padre era carabinero que, para los menos familiarizados con la vida militar, era un cuerpo de seguridad del estado que acabó formando parte de la Guardia Civil. Así que, siendo Olivares niño, fue destinado a San Sebastián por lo que Manuel, “el chipirón”, crecería allí futbolísticamente hablando, en las categorías inferiores del Avión de San Sebastián.

Dicen de él que siempre se caracterizó por su calidad y su audacia, que manejaba las dos piernas con la misma solvencia y que salía de los lances o situaciones difíciles con una habilidad impresionante y con un uso de recursos poco aplicados por sus compañeros en la época. Contaba además, con un poderoso remate de cabeza. Su mejor jugada: recoger pases largos realizando un buen control, irse en velocidad de sus defensores y disparar a puerta asegurando el disparo entre los tres palos.

Alguna de esas habilidades habría adquirido ya, cuando fue reclamado en 1928 por el Deportivo Alavés donde es cariñosamente recordado. Allí dejó hitos como ser el primer jugador del Alavés en marcar en Segunda División el día 17 de Febrero de 1929, en Mendizorroza contra el R.C.D. de la Coruña, ganando los vitorianos por (3-0); o el ser el primero en hacer lo mismo en la división de oro del fútbol español, el día 7 de Diciembre de 1930, en San Sebastián, en el campo de Atocha, en el partido contra la R. Sociedad, que terminó con empate (2-2). Por los datos ya leídos, os daréis cuenta de que formó parte del primer equipo que ascendió a ambas categorías como máximo colaborador y artífice, por lo que le sobran los motivos a los ancianos del lugar para dejar asomar una lagrimilla cuando reviven sus lances de juego y las épocas que con “el chipirón” vivieron. Por aquellos tiempos, cuentan los escritos, cobraba 2,70 € (450 pesetas de aquellos tiempos) y el pago de la pensión en la que vivía por desarrollar su juego en tierras vascas.

Con las escasas cantidades que manejaba el Deportivo Alavés, normal que al final de la temporada 1930-31 el equipo lo vendiera el Real Madrid por 10.000 pesetas (unos 60 € actuales). En este aspecto el fútbol no ha cambiado tanto. En concepto de agradecimiento, Olivares recibió por aquel traspaso el 10% del mismo.

Antes de pasar por el equipo de la capital, el mallorquín debutaría como jugador internacional español (el primero de la Isla en hacerlo) un 14 de junio de 1930 ante Checoslovaquia. Partido que la Selección Absoluta perdió por 2 a 0.

Con el Real Madrid conseguiría la Liga de las temporadas 31-32 y 32-33. En esta segunda temporada en el club blanco, logra ser el Pichichi de la Liga, con 16 goles en 14 partidos, lo que le convierte, también, en el único jugador balear que ha conseguido dicho trofeo. Consiguió además, la Copa del Presidente de la República (actual Copa del Rey) en la temporada 33-34.

Tras su paso por el Madrid voló al Donostia (actual Real Sociedad), equipo en el que militó una temporada antes de irse al Zaragoza y más tarde al Hércules. Todos ellos equipos de Primera División. Por último, formó parte también de las plantillas del Málaga de 1941 a 1943, jugando en Segunda; y del Algeciras, retirándose con un final de temporada en la que el club ascendió a Tercera.

Como entrenador, pasó por multitud de equipos entre los que encontramos: Zaragoza, Hércules, Málaga, Salamanca o Betis. Los logros más importantes como técnico fueron: el ascenso a Primera División con el Zaragoza en 1936 y el ascenso a Segunda con el Salamanca la temporada 44-45. Hay que señalar que, a poco que se hayan observado las fechas, queda claro que en algunos momentos de su carrera, su vida de jugador y entrenador se solapó. Olivares ocupó ambos papeles en sus etapas en el Hércules, el Zaragoza o el Málaga.

Al retirarse de su carrera deportiva fue comercial de una empresa de seguros. Su actitud discreta y humilde hizo que muchas personas contrataran un seguro bajo su consejo, sin saber que tenían delante al flamante Pichichi de la temporada 32-33.

Finalmente falleció en Madrid un 16 de febrero de 1976. El hecho de que a temprana edad dejara la isla y de que el Mallorca tardara más en convertirse en un equipo de importancia que él en llegar a la élite del fútbol español, hizo que sus trayectorias no se cruzaran como jugador. Para cuando Olivares llegó a los banquillos ya no le ataba ligamen alguno a la isla.

Comentarios

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  1. Xisco dice:

    Buen artículo. Sorprende que un jugador que ha conseguido tantos hitos (único pichichi balear, primer mallorquín internacional,…) sea tan poco conocido por la afición bermellona.

    Una pena que nunca jugara o entrenara al equipo de su tierra.

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