rafa-gallardo“Eran los tiempos del 4-3-3”, así reza la canción de Los Fletchers en honor al gran capitán del Mallorca en la primera mitad de la década de los 80: Rafa Gallardo, quien llegó al club cuando este militaba en Tercera División y consiguió tres ascensos hasta llegar a la máxima categoría del fútbol español.

Rafael Gallardo Muñoz nació el 11 de enero de 1954 en la capital de la Costa del Sol. Se formó en las categorías inferiores del CD Málaga y en la temporada 76/77 fichó por el Mallorca, en una de las épocas más convulsas del cuadro balear. El club estaba sumido en una gran crisis deportiva y económica, y los jugadores tenían grandes problemas para cobrar su nómina. Por eso, en la temporada siguiente, la del famoso encierro en el vestuario de los jugadores mallorquinistas, decidió volver a Málaga, aunque únicamente durante un año.

En la temporada 78/79 Miquel Contestí había llegado a la presidencia y el club poseía una mayor solvencia económica. Por eso, se le trasladó una nueva oferta al jugador, quien se lo pensó mucho después de su frustrante etapa anterior. Finalmente, decidió aceptar.

Rafa GallardoFoto: rcdmallorca1916.com

Después de aquella decisión, la carrera de Gallardo está plagada de éxitos deportivos. El jugador se convirtió en una pieza clave en el centro del campo de un Mallorca que consiguió subir a Segunda B. Tras el ascenso, la llegada del centrocampista Paco Bonet provoca que el entrenador, Antonio Oviedo, decida retrasar su posición. Gallardo se convierte en un gran líbero al estilo, salvando las distancias, de Franz Beckenbauer. Numerosas eran las ocasiones en que subía con la pelota controlada hasta el área rival. Gracias al buen hacer de una defensa liderada por el malagueño, el Mallorca logra un nuevo ascenso, esta vez a Segunda A.

Dos cursos permaneció el equipo en la categoría de plata, hasta que, en la temporada 82/83, Rafa Gallardo consigue una gesta difícil de igualar: subir con un mismo equipo de Tercera hasta Primera División, consiguiendo tres ascensos en únicamente cuatro años.

El Mallorca solamente permaneció una temporada en Primera. Tras el descenso, Gallardo estuvo un año más en Segunda, en que el equipo completó una discreta actuación. Después de ello, Contestí decidió no renovarle y el jugador se marchó al Atlético Baleares, coincidiendo otra vez con Antonio Oviedo. Luego se marchó al Almería y finalmente se retiró en el Antequera, club de su provincia natal.

Dejó una huella imborrable el eterno capitán, nuestro bastión, el líder de aquel gran Mallorca. Cuánto añoramos en estos tiempos a un futbolista de su perfil. Sin duda, un tipo de jugador imprescindible para que un equipo logre éxitos y ascensos, como los que el gran Rafa Gallardo consiguió.

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