Pierre WebóPierre Webó, uno de los últimos en abandonar nuestro equipo, ha ido acumulando tantos detractores como defensores a lo largo de su carrera. Los primeros siempre han argumentado su escasa capacidad goleadora y sus más que discutibles cualidades técnicas; los segundos, admiraron su entrega y su sacrificio, así como su buena labor acompañando a otro punta.

Pero lo que ni unos ni otros podrán discutir jamás es que el camerunés siempre se ha partido la cara por su equipo, ha buscado lo mejor para sus compañeros, y ha sido como un padre para todos aquellos canteranos que han tenido que desembarcar en el primer equipo antes y, sobro todo, más rápido de lo esperado.

Orígenes curiosos

Pierre Achille Webó Koumano nació en Bafoussan, Camerún, el 20 de enero de 1982. En su infancia, nunca se planteó tomarse el fútbol en serio. De hecho, sólo lo practicaba en el colegio. Pero la suerte, o el destino, quiso que durante un campeonato de colegios estuviera presente un ojeador uruguayo, que quedó prendado por sus cualidades.

No lo tuvo fácil para tratar de convencer al joven Pierre ni, sobre todo, a su familia, para que lo dejara todo –la historia de Webó tampoco es la habitual de un niño pobre africano- en Camerún y se marchara a un país que ni siquiera sabían dónde se encontraba para dedicarse al fútbol.

Por aquel entonces el sueño del delantero era simplemente el de coger un avión, algo prácticamente impensable para los jóvenes cameruneses de aquellos años, jugar en un campo con césped y llevar las botas de fútbol que había visto por la tele, como él mismo confesó en más de una entrevista.

Finalmente logró viajar con su madre para hacer las pruebas con el Nacional de Montevideo, pero nada más verle jugar le dijeron que podía despedirse de su madre, porque él se iba a quedar en Uruguay. A pesar de que tan solo tenía 18 años, Webó fichó por el equipo de Montevideo, un camino muy poco habitual para las jóvenes estrellas africanas, que habitualmente suelen dar el salto a Francia o Portugal.

Pero el caso es que no le fue nada mal en Uruguay. Aunque su adaptación al país, la cultura y sobre todo la lengua no fue nada sencilla, pronto se convirtió en una de las estrellas del Nacional, con el que llegaría a conquistar tres títulos de Liga, coincidiendo en distintas etapas con viejos conocidos en nuestro país como Eguren, el Loco Abreu, Chengue Morales o Regueiro.

Fue sobre todo en su último año, 2002, cuando más brilló el camerunés. En aquella campaña –en la que coincidiría con el Chori Castro, aunque su presencia fuera testimonial- formó pareja de ataque con Horacio Peralta, y llevó al equipo, además de a vencer su tercer título liguero consecutivo, hasta las semifinales de la Copa Sudamericana y a los cuartos de final de la Copa Libertadores, logrando entre las tres competiciones 19 dianas.

Llegada a España

Aquella magnífica campaña le valió a Webó la posibilidad de dar el salto al fútbol español. Fue Osasuna quien más se fijó en él, y el camerunés acabó desembarcando en Pamplona en el verano de 2002. Sin embargo, sus comienzos no fueron nada sencillos y, ante la falta de oportunidades, se marchó cedido al Leganés, de la Segunda División. Con los del sur de Madrid tampoco le fueron bien las cosas, disputando sólo siete partidos, sin ningún gol. Sin embargo, en el verano volvió a la disciplina rojilla que, a pesar de su nefasto primer año, decidió seguir contando con él. Además, en ese 2003 se produjo su debut con la selección de Camerún, lo que sin duda fue un soplo de aire fresco en uno de los peores momentos de su vida.

Poco a poco Webó fue haciéndose con un hueco en el seno de Osasuna. Así, en la campaña de su regreso llegó a disputar hasta 28 encuentros –aunque sólo en doce fue titular- logrando cuatro tantos. De ese año se me quedó grabada una anécdota que el camerunés sufrió en sus ciernes: en una pelea brutal entre el Sevilla y Osasuna –que aquellos años era el partido más duro de nuestro fútbol, algo brutal- Morales o Bakayoko le propinaron un codazo a Pablo Alfaro. Éste cayó al suelo, y cuando se levantó, loco, le dio a Webó, el primer negro que se le pasó por delante, confundiéndole, pues nuestra protagonista de hoy no había tenido nada que ver con la acción.

En la campaña siguiente aún mejoró sus registros, llegando a disputar 21 encuentros como titular y marcando 6 goles, compartiendo delantero con el Chengue Morales, el mismo con el que coincidió en Nacional, y con Savo Milosevic.

Pero quizá su mejor campaña como rojillo fue la 2005-2006. Con Aguirre en el banquillo y con Ricardo, Carlos Cuellar, Delporte o Raúl García, Webó se repartió los minutos en ataque junto a Milosevic y Bernardo Romeo, curiosamente un delantero que el año anterior había fracasado en el Mallorca. Entre los tres lograron 21 goles -6 para el camerunés- que sin duda contribuyeron a la magnífica temporada de Osasuna, que terminó cuarto y entró por primera vez en su historia en la Copa de Europa.

La temporada 2006-2007 fue más complicada. El éxito de la campaña anterior hizo que las principales estrellas se marcharan; además, la derrota en la fase previa de la Champions fue un hachazo, por mucho que se disputara la UEFA. Por lo que respecta a Webó, el delantero perdió su puesto en el once inicial en detrimento del entonces prometedor Soldado. Aún así el equipo consiguió terminar la liga en la zona media, y en la UEFA llegó hasta las semifinales, con lo que la campaña pudo tildarse de bastante bueno. El camerunés, por su parte, logró seis tantos entre liga y Europa.

Llega gratis al Mallorca

Tras finalizar aquella temporada Osasuna no le planteó la renovación a Webó, con lo que el delantero quedó libre. Aquello le permitió fichar por el equipo que él deseara, y ése fue el Mallorca. Sin embargo, la circunstancia de llegar gratis le supuso también una dura losa para su futuro. Y es que al no costar un duro, sus emolumentos fueron superiores a lo que realmente podían corresponder a un futbolista de su categoría; una operación que a corto plazo siempre suele estar bien, pero que a largo plazo puede acarrear sus consecuencias, como le ha ocurrido al camerunés.

Sea como fuere, en el verano de 2007 Webó llegó a la Isla. Y bien pronto iba a dejar claro cuál iba a ser su rol. Desde el primer momento se mostró como un suplente de lujo, aportando su experiencia en el vestuario y, cuando hacía falta, su sacrificio en el césped. De hecho, en aquella primera campaña logró nada menos que cinco tantos pese a que sólo fue titular en ocho encuentros.

En la siguiente temporada, más de lo mismo. Se había marchado Güiza, pero había llegado Aduriz, así que el camerunés siguió siendo suplente. No le afectó, pues siempre que tenía su oportunidad lo daba todo. Muestra de ello es que aunque sólo fue titular en nueve encuentros, participó en 33, y sobre todo que logró nuevamente cinco tantos en liga.

Eran unos registros más que magníficos para un delantero suplente del Mallorca. Si nos ceñíamos a eso, era un privilegio contar con Webó en el equipo. Pero entonces fue cuando se puso en debate que era uno de los futbolistas que más cobraba –consecuencia, como decíamos, de su llegada gratuita-, y que si en un equipo como el Mallorca, un futbolista suplente merecía cobrar tanto.

Por eso, ya en el verano de 2009, con la rocambolesca entrada de Carlos González en el equipo, se aseguró que al camerunés se le buscaba destino. Sin embargo, Webó se dedicó a callar y a trabajar, y volvió a vivir una campaña, dentro de sus parámetros, bastante buena: sustituto de Aduriz, disputó 11 encuentros como titular, partició en 31, y logró seis tantos.

Pero al verano siguiente, con la entrada del club en Ley Concursal y la llegada de Serra Ferrer y los suyos, volvió a reabrirse el debate, y ante la precaria situación económica, más que nunca. Entonces Webó, que nunca había dicho una palabra más alta que otra, explotó. Aseguró que se sentía maltratado, que su actitud y comportamiento desde su llegada no estaba siendo correspondida como tocaba por el club, y que llevaba cuatro años sin cobrar y pese a ello había seguido trabajando y dándolo todo por el Mallorca.

Para disgusto de Serra, Webó siguió en el equipo, y menos mal. 11 tantos materializó la temporada pasada, casi todos ellos valiosísimos –especialmente recuerdo el logrado en el Rico Pérez-, contribuyendo sin duda a la sufrida salvación lograda por el Mallorca.

Pero la situación ya no daba más de sí. Webó no podía seguir en el Mallorca. De nada servía su comportamiento ejemplar sobre el terreno de juego, ni que hubiera sido el máximo goleador del equipo, ni que fuera como un padre para todos los canteranos que llegaban de repente a la primera plantilla. ‘Su ficha era demasiado alta’ era lo único que se escuchaba. Bueno, eso, y que no marcaba goles, sometiendo al delantero a un continuo y ofensivo maltrato. Por si acaso, fue el camerunés quien cavó su propia tumba, con unas declaraciones en las que aseguró que necesitaba marcharse del Mallorca, llegando incluso a negarse a jugar un partido de pretemporada en Suecia.

Dicho y hecho. En contra de lo esperado, el camerunés no se marchó a Inglaterra, sino a Turquía, y el club recibió poco más de un millón de euros en contraprestación. Una operación, a priori, perfecta para ambos.

Y no le está yendo nada mal la andadura por tierras otomanas. Pese a tratarse de un equipo semidesconocido, el İstanbul Büyükşehir es el sorprendente líder de la Liga, con sólo una derrota, en casa del Fenerbahce, colíder, y tras un partidazo que terminó 4-2. Pero es que además Webó está brillando con luz propia. Seis goles en seis encuentros disputados, tres de ellos para dar la victoria a los suyos. 'Cameroon goal-machine' le llaman ya en Turquía. Y no es coña. Menuda paradoja…

Comentarios

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  1. Toni Ramis dice:

    ¡Grande Webó! Qué bien nos iría este hombre aún…

  2. Bermellon Martin dice:

    Paquete.

  3. Toni Ramis dice:

    Sí, un paquete que a principio de temporada partía como el cuarto delantero de la plantilla, por detrás del magnífico Sergi Enrich y que en unas pocas jornadas consiguió hacerse con el puesto titular, marcar más goles que nadie en el equipo y echarse domingo a domingo el equipo a sus espaldas hasta conseguir la salvación. Pedazo paquete.

  4. Gontxo dice:

    Grande Webo

  5. Bermellon Martin dice:

    Falla casi todo con su pies. Penalties, mano a manos….

    27 goles en 113 partidos. Son numeros muy pobres por un delantero. Incluso Keita tiene mas gol que el.

    No es una cosa grande ser el mejor goleador si los otros delanteros son Sergi Enrich y Victor Casadesus.

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