En la Isla vivió malos momentos. Llegó a Europa con aires de estrella. El ariete llegaba con veinte años a un Barça donde Eto’o era el nueve referencia y dónde brillaba Ronaldinho. Su paso por el conjunto blaugrana fue decepcionante. El Mallorca consiguió una cesión después de dos años grises de Maxi en Barcelona. Aquí se esperaba ver al goleador que había enamorado a la hinchada de River y que llegó a Europa con un futuro prometedor. Con su cesión se esperaba dar la confianza y los minutos necesarios para que el argentino recuperara su sonrisa a base de goles. Pero a pesar de los esfuerzos de Manzano por darle oportunidades su paso por el conjunto bermellón fue muy discreto. Le ha costado mucho recuperar su nivel de River. Grêmio y Catania volvieron a disfrutar a un buen Maxi. Pero cuando un grande volvió a apostar por él, la decepción se repitió. En el AC Milan no consiguió demostrar su fútbol.

Maxi es un delantero clásico, fuerte y con un buen físico. Se siente cómodo con el contacto. Le gusta pelearse con los defensas. Un ariete de choque. No dispone de una gran técnica con la pelota en los pies. Tampoco es un delantero rápido. El argentino le cuesta desenvolverse con el esférico controlado para dejar atrás a sus marcadores. Su juego aéreo es una de sus bazas de cara al gol. Gracias a su altura, 1,85 cm, consigue imponerse a los defensas. Dispone de buenos movimientos dentro del área donde sabe anticiparse a los zagueros. Ha marcado bastantes goles rematando centros al área, sobre todo por bajo, después de avanzarse a sus marcadores. Depende mucho de su estado de ánimo. Cuando tiene confianza se crece y sus cifras goleadoras lo notan. Pero sufre mucho cuando las cosas no le salen. Se hunde y parece peor jugador de lo que es. Puede llegar a parecer torpe, aunque a veces sorprende con movimientos inesperados.

Maximiliano Gastón López, Maxi López, nació el 3 de abril de 1984 en Buenos Aires, Argentina. Empezó su carrera jugando a fútbol sala en el Club Social y Deportivo Estrella de Maldonado. Maxi destacaba y a la edad de infantil se marchó a las categorías inferiores de River Plate, dónde jugaba su ídolo ‘El príncipe’ Enzo Francescoli. La muerte de su padre cuando tenía trece años le hizo madurar antes de lo debido. A pesar del gran golpe se rehízo y siguió creciendo como jugador y destacando como goleador.

El entrenador de River, Ramón Ángel Díaz, le dio su oportunidad en 2001 y con tan solo 17 años debutó en la Copa Mercosur contra el que sería su equipo en el futuro, el Grêmio de Portoalegre brasileño. ‘La gallina’ pronto se hizo un nombre en Millonarios donde representó la figura de delantero de la cantera que con garra y esfuerzo poco a poco se ganó un sitio en el once titular. Pugnando la posición de delantero con otro argentino que tampoco rindió con su mejor nivel en Mallorca, Fernando Cavenaghi. Vistiendo la camiseta de River pudo celebrar la consecución de tres torneos Clausura consecutivos, desde 2002 hasta 2004. Sus goles y actuaciones ya llegaban a Europa donde se hablaba de una futura estrella. Después de un tiempo siguiendo sus progresos el FC Barcelona decidió ficharlo en enero de 2005 por 6 millones de euros.

Aterrizaje en Europa

En el mercado invernal el Barça se hizo con sus servicios. Su llegada al viejo continente levantó muchas expectativas. Aterrizó con aires de estrella con una cláusula de recisión en su contrato de 40 millones. El conjunto blaugrana se blindó por si Maxi cumplía las expectativas y triunfaba en su Club. Pero no fue así. La primera temporada jugó 8 partidos en liga en los que no consiguió brillar. Su mayor logro el primer año fue el gol del empate en el Camp Nou contra el Chelsea en la ida de dieciseisavos de la Liga de Campeones. No sirvió de mucho porque finalmente pasó de ronda el conjunto inglés. A pesar de su mal año ganó el título de liga formando parte de la plantilla blaugrana con un gran Eto’o, un espectacular Ronaldinho y con un Messi que ya empezaba a demostrar que podría llegar a ser un grande.

La siguiente temporada le volvieron a dar otra oportunidad a Maxi por si se trataba de un problema de adaptación a la Liga española. El argentino no volvió a dar el nivel esperado por segundo año consecutivo. Jugó nueve partidos entre todas las competiciones y sólo marcó un tanto en la goleada, 6-0, del Barça al Zamora en la Copa del Rey. Después de su paso decepcionante por Barcelona, se buscó una cesión para ver si en un equipo menor y con más minutos podría aparecer en Europa el delantero que fichó el Barça. Finalmente se llegó un acuerdo con el Mallorca para una cesión de una temporada.

Mallorca no fue la solución

El argentino venía de un grande como el Barça donde no había cumplido las expectativas pero donde no gozó de muchas oportunidades por la gran competencia que había en la delantera. Los aficionados mallorquinistas esperaban que pudiera rendir mejor en un club con menor presión. Tras dos años en el Barça sin éxito, el ariete probó suerte en Mallorca. Su compatriota Héctor Cúper fue su entrenador en la primera parte de la temporada hasta febrero cuando Gregorio Manzano volvió a hacerse cargo del equipo. En una sola campaña en el Mallorca gozó de 1.589 minutos, mientras que en un año y medio en Barcelona jugó 587 minutos. A pesar de la gran cantidad de tiempo que estuvo sobre el césped con la camiseta bermellona sus cifras goleadoras fueron muy pobres. Tan solo cinco goles en 31 partidos. Además lo hizo en una plantilla donde estaba uno de los mejores pasadores que ha pasado por el Club, su compatriota Ariel Ibagaza. Tras el decepcionante paso por España, Maxi fue a probar al fútbol ruso en el FC Moscú que pagó dos millones de euros por él.

En la capital moscovita Maxi recuperó una parte del nivel que se esperaba. A pesar del frio consiguió marcar nueve goles en veintidós partidos. No son cifras de un ariete con mucho gol pero que le sirvieron para recuperar confianza. En febrero de 2009 dejó Moscú para irse cedido al Grêmio de Porto Alegre con una opción de compra del 50% de sus derechos. Curiosamente ahora jugaba en el club contra el que se había enfrentado en su debut en el primer equipo de River en la Copa Mercosur. En su debut oficial en el Estadio Olímpico Monumental, campo local del Imortal tricolor, empezó a demostrar su nivel a la afición con un gol. En junio de 2009 ‘La gallina’ vivió uno de los capítulos más oscuros de su carrera. El jugador de Cruzerio, Elicarlos, le denunció por insultos racistas en las semifinales de la Copa Libertadores. Se abrió una investigación. Maxi negó la acusación, finalmente fue absuelto porque no se probaron las acusaciones. A pesar del caso, el argentino brilló en la Libertadores con cuatro goles.

La directiva de Grêmio estaba contenta con el rendimiento de Maxi. Tenían la intención de ejercer la compra del 50% y ofrecerle tres años de contrato. Pero se torcieron las negociaciones, él se negó a seguir en el equipo brasileño. Finalmente lo fichó el Catania.

Italia, su segunda casa

En Sicilia, Maxi se ganó el cariño de la afición del Catania. Por momentos, el ariete argentino dio muestras del jugador que había fichado el Barça. Ya mucho más maduro, otra vez en Europa aprovechó la oportunidad en la Serie A. Recuperó su olfato de gol y los movimientos de auténtico ‘killer’. El argentino con pasaporte italiano demostró que su segunda casa era el país transalpino. En una plantilla plagada de argentinos, de los treinta y cinco jugadores había trece, para hacer más cómoda su estancia en Sicilia. También compartió vestuario con un viejo conocido del Mallorca, Alessandro Potenza. ‘La gallina’ tenía confianza y se atrevía con todo. En el partido contra el Livorno dejó boquiabierto a todo el mundo con un auténtico golazo de chilena. Acabó la primera campaña con diez goles pero ganándose el cariño de la afición rossazurri. En la segunda campaña con los sicilianos sus números no fueron buenos pero en enero le llegó su premio.

El AC Milan buscaba reforzar su delantera e iba detrás de Carlos Tévez del Manchester City. El conjunto rossonero estaba convencido del fichaje del Apache. Finalmente las negociaciones se torcieron y consiguieron la cesión con opción de compra de Maxi López. ‘La gallina’ tenía su segunda oportunidad de brillar en un grande. En San Siro esperaban ver al mejor Maxi ya más maduro que en el Barça y con experiencia en la Serie A tras su buen paso por el Catania. El argentino volvió a decepcionar. En once partidos de rossonero solo marcó dos goles. Al finalizar la temporada el Milan no ejerció la opción de compra y Maxi regresó al Catania.

Esta temporada el club rossazurri decidió cederlo al recién ascendido la Sampdoria. En el conjunto genovés ha compartido vestuario durante unos meses con su compatriota Fernando Tissone, antes que éste regresará cedido al Mallorca. Otro de sus compañeros en el vestuario de la Samp es Pedro Obiang, el español con orígenes ecuatoguineano que está siendo una de las revelaciones de la Serie A. Maxi lleva cinco goles en dieciséis partidos, el segundo máximo goleador de su equipo que ya está casi salvado. ‘La gallina’ quiere volar pero no es consciente que no puede. Le gustaría ser un águila que triunfa en Europa. En verdad él necesita tranquilidad para obtener buenos resultados, la presión le puede.

Comentarios

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  1. Andres dice:

    como hincha de River, comento que Maxi nunca enamoró a los hinchas, de hecho siempre fue bastante resistido y de hecho se suelen hacer muchas bromas sobre su representante, sobre la magia que ha hecho para que logre jugar en River, Barcelona, Milan, etc.. siendo un jugador tan mediocre.

  2. Toni Ramis dice:

    Lo recuerdo desesperando a la grada entera…

  3. Xisco Ramis dice:

    Maxi “paquete” López

  4. Cagontó dice:

    No sabía recibir el balón de espaldas y siempre retrasaba el balón hacia atrás… era muyyy desesperante. Encima, tengo entenido y no sé si es cierto, que el Mallorca debía pagar una penalización al Barça por cada partido que no jugaba en Liga.

  5. Toni Ramis dice:

    Por cierto, habría que cambiar la bandera del ‘cromo’…

  6. Xisco Ramis dice:

    Yo me acuerdo de todos los jugadores que iban al entreno en coches buenos pero sin pasarse, y luego llegaba Maxi con su Lamborghini Murciélago.

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