Marcelino Elena

Formado en el Sporting de Gijón, Marcelino ha sido uno de los mejores centrales de la historia del RCD Mallorca. Llegó a la Isla en 1995, con los bermellones deambulando por la Segunda División, y lo abandonó en el verano de 1999, después de disputar la única final europea del equipo hasta la fecha. En esas cuatro temporadas fue siempre un jugador clave, paradigma de la solidez defensiva que caracterizó al equipo, lo que le valió un traspaso millonario al Newcastle inglés donde, sin embargo, nunca llegó a ofrecer el rendimiendo que había mostrado en la isla.

Marcelino Elena Sierra nació el 26 de noviembre de 1971 en Gijón. Ahí fue precisamente donde se formó como futbolista, en la siempre prolífica cantera de Mareo. Con el equipo asturiano debutó en Primera División en la temporada 93-94, pero en tres campañas fue incapaz de hacerse con un hueco en el equipo, con lo que en diciembre de 1995 decidió cambiar de aires en busca de minutos que le permitieran crecer.

El Mallorca, entonces, no andaba muy bien clasificado en la Segunda División, a pesar de su buena situación económica, por lo que decidió invertir una importante cantidad en el mercado invernal. Fue en ese momento cuando Marcelino desembarcó en la isla, junto a otra jugador célebre en la historia mallorquinista, Jovan Stankovic. El asturiano fue titular en toda la segunda vuelta, compartiendo pareja de centrales con Kientz, y logrando cuatro tantos, lo que le valió para que el Mallorca, a pesar de no lograr el ansiado ascenso, decidiera hacerse con los servicios del jugador de modo definitivo.

La temporada 1996-97, pues, ya la comenzó como una de las piezas claves de Víctor Muñoz, formando pareja en el eje de la zaga con Olaizola en la mayoría de los partidos. En total, disputó 33 encuentros, todos como titular, y anotó cuatro tantos. Fue en esa campaña en la que se logró el retorno a la Primera División, con Marcelino convertido en uno de los principales ídolos de la afición bermellona.

La llegada de Héctor Cúper para comandar el regreso del Mallorca a la elite del fútbol español supuso el desembarco de muchos futbolistas nuevos. Sin embargo, el argentino no dudó ni un segundo en darle la jefatura de la defensa al asturiano, que junto a Iván Campo formó una de las mejores parejas de centrales de la historia del Mallorca, si no la mejor. Esa sociedad que crearon, junto a la eclosión de otras estrellas como Roa, Engonga, Valerón o Amato, permitieron que el Mallorca terminara la temporada quinto en la Liga, y subcampeón de la Copa del Rey, tras caer en la final ante el Barcelona por penaltis, lo que le permitió acudir por primera vez en su historia a la Recopa.

36 encuentros, 2 goles, y una solidez defensiva abrumadora consolidaron lo que suponía también el regreso del futbolista a Primera División, después de no tener la oportunidad de mostrar su valía en su etapa anterior. Marcelino crecía partido a partido, llamando a las puertas de los grandes equipos españoles, así como a las de la selección, con la que terminaría debutando el 18 de noviembre de 1998 en Salerno contra Italia.

Un gol para la historia mallorquinista

Sin embargo, con la histórica clasificación europea del Mallorca, el asturiano decidió continuar en la Isla. De hecho, la siguiente temporada, la 98-99, fue sin duda su mejor año como futbolista en toda su trayectoria. Consolidado como el baluarte del equipo, en esa ocasión le tocó formar pareja con el argentino Gustavo Siviero, después de la marcha de Iván Campo al Real Madrid.

En la competición doméstica, el Mallorca terminó en una memorable tercera plaza, después de ser líder durante muchas fases de la misma. Pero fue en Europa donde más brilló el conjunto de Cúper. El 17 de septiembre de 1998 efectuaba su debut europeo en Edimburgo, en el feudo del Hearts of Midlothian, donde se logró la victoria por 0-1. El gol, el primero del Mallorca en el viejo continente, fue obra de Marcelino. A partir de ahí, la historia por todos conocida: camino apoteósico hacia la final, con la eliminatoria más sonada ante el Chelsea, en la que Marcelino protagonizó una de las imágenes más curiosas que se recuerden cuando Dennis Wise, centrocampista de los blues, le mordió, literalemente, en el brazo, y derrota ante la multimillonaria Lazio de Cragnotti y Eriksson.

Posiblemente fuera aquella eliminatoria contra el Chelsea, en la que el Mallorca sorprendió a todos con su solidez defensiva, lo que terminó por convencer al Newcastle, que también pasaba por uno de sus mejores momentos históricos, a acometer el fichaje del central asturiano. Fuera por lo que fuera, la verdad es que Marcelino, después de sus últimas campañas con el Mallorca y de sus ya habituales convocatorias con la selección española, merecía dar el salto a un equipo de mayor calado. Lo que nunca podía imaginarse es que ese salto iba a suponer su peor pesadilla.

Extraño fracaso en Inglaterra

En ese verano de 1999 fueron muchos los equipos que se interesaron por Marcelino, pero como decimos fue el Newcastle quien se llevó el gato al agua. La oferta era irrechazable: unos 10 millones de euros al Mallorca, y cuatro años de contrato, a razón de millón y medio por temporada, para el futbolista. Y no empezaron mal las cosas para él, puesto que Gullit, quien más pujó por su fichaje, comenzó alineándole de titular.

Sin embargo, la destitución del técnico holandés supuso la cuesta abajo del asturiano. Una serie de lesiones musculares y la pérdida de confianza por parte de Bobby Robson, entonces entrenador de las urracas, unido todo ello a la mala racha de resultados del equipo, supuso el ostracismo de Marcelino, que en total llegó a disputar 11 encuentros en su debut en la Premier League, casi todos en el primer tramo de la Liga. Eso, obviamente, supuso también el final de su etapa en la selección, con la que había encadenado cinco internacionalidades.

Pese a ese mal arranque, decidió continuar en el equipo, pero las cosas sólo fueron a peor. Ya sus lesiones eran puestas en duda, y se le achacaba falta de compromiso con el equipo; la Toon Army la tomó con él, y Marcelino nunca negó que se sentía despreciado, poco integrado, e incluso maltratado en Inglaterra. En la campaña 2000-2001 sólo disputó seis encuentros, y en la siguiente no jugó ni un solo minuto.

Por eso, no es de extrañar que en el mercado invernal de 2002 decidiera abandonar la ciudad del norte de Inglaterra antes incluso de finalizar su contrato. Días después se vinculaba, sorprendentemente, con el Poli Ejido de la Segunda División. Pese a tener 31 años, una edad propicia para un central, no encontró un hueco en la Primera División, a la que ya no regresaría jamás. En el conjunto almeriense estuvo una temporada y media, para en 2004, con 33 años, colgar definitivamente las botas.

Desde entonces, Marcelino ha desempeñado funciones como scouting del Everton en el fútbol español, ha retransmitido la Premier League para Televisión Española, formando junto a José Manuel Díaz una de las mejores parejas de comentaristas de nuestro fútbol televisivo, y ha comentado la Liga española para el canal inglés Sky Sports. Actualmente, trabaja como agente de futbolistas.

Es curioso, sin embargo, el contraste de Marcelino entre Inglaterra y España. Mientras en el Newcastle fue recientemente elegido entre los 20 peores futbolistas de la historia del club, en Mallorca es uno de los jugadores que mejor recuerdo ha dejado en los últimos años. Y no es para menos. Durante cuatro campañas, en las que disputó 122 partidos y logró 13 tantos, fue el eje de la zaga, sin importarle quién era su compañero de baile, que varió cada año; el líder de una defensa que se caracterizó por su sobriedad y su solidarid. Fue, para ser exactos, el baluarte defensivo de la mejor época en la historia del Mallorca. No es poco...

Comentarios

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  1. Diego dice:

    Marcelino, un idolo!!!

  2. Gontxo dice:

    Marcelino se convirtió en idolo desde la época de 2ª división y siguió creciendo y creciendo. Un pedazo de futbolista. Lastima que luego no triunfase en la Premier y ya nop regresase con nivel de 1ª se le hubiera recibido con mayusculas.

  3. Aleman Martin dice:

    Roa – Olaizola – Marcelino – Siviero – M. Soler

    la mejor defensa de Europa 1998-1999

  4. SaRuMaN dice:

    Yo era muy fan de Marcelino, era un seguro en la defensa y además, metió muchos goles de cabeza a saque de córner de Jovan Stankovic.

    Buen artículo!

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