Enrique Magdaleno

Magdaleno ha sido uno de los delanteros más importantes de la historia del Mallorca, de aquellos que sólo con oir su nombre uno se enorgullece de ser bermellón. Su figura sale siempre a la palestra cuando algún futbolista del equipo está llevando a cabo una sensacional campaña en el aspecto goleador, y es que por mucho Luque, Eto'o, Tristán o Aduriz que hayamos tenido, sólo Dani Güiza ha sido capaz de superar su registro de tantos en una campaña con el Mallorca. Se dice pronto.

Enrique Magdaleno Díaz nació en pleno centro de Madrid el 4 de noviembre de 1955. Fue en la casa blanca donde se formó como futbolista, convirtiéndose muy pronto en un delantero a tener en cuenta, con las características al uso de aquella época: fuerte, bregador, y con un juego aéreo portentoso, lo que le valió el apodo de "Tronquito". Por eso, cuando llegó al Castilla, tenía muy claro quién era su espejo en el primer equipo: Santillana. Pero precisamente fue el cántabro quien le cerró las puertas del Real Madrid y Magdaleno, consciente de ello, buscó acomodo en otros lares.

Primero fue el Levante, en Segunda División, para al año siguiente, en la temporada 79-80, probar fortuna en el Burgos, ya en Primera. Pero ahí apenas jugó, y eso, unido al descenso a Segunda del conjunto castellano, hizo que el delantero cambiara de aires. El Sevilla fue su siguiente destino.

En el conjunto hispalense tampoco llegó a demostrar aquello que apuntaba en el filial blanco. Cuatro campañas, en las que anotó 28 tantos en 105 partidos, y en las que nunca llegó a ser titular indiscutible, aunque sí lograra algún que otro gol importante, así como algunas participaciones europeas de mérito. Se le veían cosas, y por eso se le dio tanto tiempo, pero nunca llegó a explotar. Vendría a ser algo así como la figura actual de Negredo.

Arriesgada apuesta por la Segunda

Pese a que la última fue su mejor campaña en Nervión, Magdaleno abandonó el Sevilla y, para sorpresa de mucho, se enroló con un equipo de la Segunda División, el Mallorca, conjunto que hasta entonces sólo había estado seis temporadas en la máxima categoría. Y ahí sí explotó.

En ese verano del 85, además de Magdaleno, fichaje estelar para acometer el ascenso, llegaron Hassan Fadil con el que formaría una interesante pareja de ataque; Luis García, futbolista que iba a entrar en la historia bermellona; o dos exóticos extranjeros que no llegaron a cuajar, como el chileno "Pindinga" Muñoz y el finlandés Mikka Lipponen.

Sea como fuere, el madrileño se las apañó para devolver al Mallorca a la elite. Nada menos que 20 tantos en 35 partidos, que le llevaron a ser el máximo realizador de la categoría de plata, fueron el principal aliciente para lograr un ascenso que, no obstante, estuvo salpicado por la polémica. El último partido de la temporada era en Las Gaunas, ante un Logroñés que ya no se jugaba nada. Los bermellones necesitaban ganar para asegurarse el ascenso, y la victoria, por 0-1, llegó con un gol de Luis García en el 85. Varios clubes, encabezados por el Deportivo de la Coruña, acusaron al Mallorca de soborno y amaño del partido, y Contestí, entonces presidente, tuvo que declarar. Sin embargo, nada encontraron en contra del equipo, y el Mallorca regresó a la Primera División.

Para poder codearse con la elite, llegaron a la isla Zaki, San José y Bonet del Real Madrid, Trobiani, y se subió del filial a Nadal. Sin embargo, todos eran conscientes de que la clave en la que iba a recaer la responsabilidad para eludir el descenso era Magdaleno y sus goles, y el madrileño respondió a las mil maravillas.

En la que sin ninguna duda fue la mejor temporada de su carrera, "Tronquito" anotó nada menos que 19 goles en 40 partidos (hay que recordar que fue la liga del playoff), lo que le valió para ser el máximo realizador nacional de esa camapaña, sólo por detrás de Lineker y, por supuesto, Hugo Sánchez, y para establecer un registro en el club que sólo pudo ser superado hace tres temporadas, cuando Dani Güiza logró 27 dianas.

El Mallorca aquella temporada finalizó quinto, lo que hubiera supuesto la clasificación para Europa; sin embargo, como había playoff, y como en estos los resultados fueron pésimos, el equipo terminó sexto, lo que supuso, en lo que parece un gafe que nos persigue, la no presencia en competición europea al año próximo.

San José, su compañero y amigo

Si hay alguien que conoce bien a la perfección, ese es Isidoro San José, futbolista del Real Madrid durante diez temporadas, mundialista, y compañero en la casa blanca de "Tronquito" desde los 12 años, además de una temporada, la de ese quinto puesto histórico, en el Mallorca. "Somos más que amigos, somos familia" dice el defensa. Y lo refrenda con sus palabras.

"Era un magnífico delantero, excepcional. Tenía carácter, era valiente, remataba de cualquier manera, desde cualquier posición... No llegó a jugar en el Madrid porque Santillana llegó primero. Si hubiera nacido pasado al revés, y hubiera sido primero Magdaleno, quizá no hubiéramos conocido a Santillana". "Magdaleno era muy importante, y muy querido, en Mallorca. Ese año se salió, como todo el equipo. Era un espectáculo verlos, daba gusto ver cómo todo salía tan bien durante toda esa temporada, asegura el central.

Retirada a lo grande

Aparte de esa gran temporada, el año siguiente, pese a mantener el mismo bloque, fue un desastare. Tras pasarse casi todo el curso, con dimisión de entrenador incluida, en posiciones de descenso, y haber sufrido una humillante derrota en el Calderón por 7-0 (la mayor goleada liguera de la historia), la debacle se confirmó en la promoción ante el Oviedo.

Tampoco fue una buena temporada para Magdaleno, autor únicamente de 4 tantos en 30 partidos disputados, y que asistió impasible al regreso del Mallorca a la Segunda División, categoría en la que se mantendría el madrileño, pues "Tronquito", que contaba ya entonces con 32 años, no llamó la atención de ningún equipo de la máxima categoría, y con el Mallorca deshaciéndose de las fichas más altas, tuvo que emigrar en busca de lo que iba a ser su último contrato.

Decidió marcharse al Burgos, donde ya había estado diez años antes, y demostró que aunque la edad no pasa en balde, el gol no se olvida: en dos campañas en las que fue titular indiscubible anotó 16 tantos, contribuyendo sobremanera en el ascenso a Primera del conjunto burgalés en la que iba a ser su última temporada en activo. Como si el ascenso hubiera sido su último objetivo, nada más consumarse decidió colgar las botas; otros, tras lograrlo, hubieran pensado en seguir un año más, por aquello de volver a la elite, pero Magdaleno ya lo tenía muy claro.

Tan claro como tuvo siempre el gol en su cabeza, como supo qué hacer en todo momento para lograr el bien más preciado del fútbol, su especialidad. "Nuestro oficio es peligroso pero tremendamente seductor. Solamente el que ha marcado un gol en un estadio lleno de espectadores conoce la satisfacción de correr hacia cualquier parte con esas tres letras de la palabra gol llenándote la boca", declaró en una ocasión Magdaleno cuando aún estaba en activo.

Nada menos que 50 tantos en las tres temporadas en las que estuvo en la isla, con el histórico registro de 19 goles en la campaña 86/87. Lógico que siempre que un delantero está cuajando una gran campaña en el Mallorca se le compare con el "tronquito", y más lógico aún que cuando se tienen carencias de gol venga a la memoria la figura de Magdaleno. Su recuerdo y sus goles no se olvidan.

Comentarios

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  1. SaRuMaN dice:

    Este si que fue un pedazo de delantero. Solo pensar que fuera posible tener una pareja atacante formada por él en su mejor etapa y Güiza, se me pone la piel de gallina.

    Hemos tenido buenos delanteros, pero este año es espantoso y el nigeriano Ujah del Lillestrom que Laudrup y Serra insisten en su fichaje, creo que no será mas que otro Alahssane Keita.

    El mejor fichaje sería que se quedaran los canteranos, ya que tendrán más experiencia de cara al año que viene. Y que vendan al Chori Castro, que se muere de ganas por irse y es en lo único que piensa cuando salta al terreno de juego.

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