Jaume ArquéEchar la vista atrás es obligatorio para entender la mayoría de las cosas que hoy consideramos comunes. Como la mayoría de ustedes sabrán, hubo un tiempo en que el Mallorca no era un habitual de la Primera Divisón –con esta decimoquinta temporada consecutiva sigue ampliando su mejor registro- y ni siquiera se le podía considerar un equipo ascensor, algo en lo que se convirtió ya en las décadas de los ochenta y principios de los noventa.

Su llegada a la elite no se produjo hasta el verano de 1960, 44 años después de su fundación. Y no sin mucho sufrimiento previo. No en vano, dos años antes estaba en Tercera División, y llegar a Primera sonaba casi como una utopía. El central Arqué puede dar fe de ello: fichó por el Mallorca para jugar por los campos de tierra de la Isla, en el 58, y dos años después estaba visitando el Bernabéu y el Camp Nou.

A la élite como un tiro

Jaume Arqué Ballester nació en Viladrau, un pequeño municipio de Girona, el 20 de octubre de 1933. A los 16 años fichó por el Tarrasa, que por entonces militaba en la Segunda División, en una de las etapas más exitosas del conjunto catalán. Tras diez años en el conjunto egarense, en 1958 cruzó el Mediterráneo para fichar por el Mallorca.

Después de dos intentos fallidos, en aquél verano del 58 Jaume Rosselló, entonces presidente del Mallorca, había decidido echar el resto para lograr el ascenso y escapar de una vez de la Tercera División. Sólo dos futbolistas del año anterior –Magí y Joan Forteza- continuaron en el equipo, al que llegaron muchísimas caras nuevas, entre las que destacaban Cobo, Currucale, Czoka, Costa o el mismo Jaume Arqué.

De la mano del argentino Juan Carlos Lorenzo, se logró el objetivo de ascender a Segunda a la primera temporada. Tras ser campeones de Tercera, se eliminó al Sans i al Nàstic de Tarragona en el playoff de ascenso, siendo la defensa –cuyo líder era precisamente Arqué- la línea decisiva: sólo ocho tantos encajados en toda la temporada, incluidos los partidos de ascenso.

No contento con eso, Rosselló decidió que había llegado el momento de dar el salto a la máxima categoría del fútbol español, en la que el Mallorca nunca había estado. Ricardo Zamora (el hijo), el internacional Fernando Guillamón, Bolao o Antonio Oviedo fueron algunas de las caras nuevas para acometer el ascenso.

Después de una presentación estelar, en la que incluso Alfredo Di Stéfano vistió la camiseta mallorquinista para medirse al Newcastle, la temporada arrancó por todo lo grande. Del mismo modo terminó: en una última jornada de infarto, el Mallorca venció en Levante y el Córdoba cayó derrotado en el estadio del San Fernando, logrando así la primera plaza y, por tanto, el ascenso directo.

Precisamente, ése fue el único encuentro de toda la temporada en el que Jaume Arqué no fue titular, víctima de una inoportuna gripe. Aún así, las crónicas de la época aseguran que fue una de las principales claves del ascenso, y que junto a Guillamón y Cobo formó la mejor defensa de la categoría.

La consolidación

Una vez logrado el sueño de estrenarse en la máxima categoría, el objetivo pasó a ser otro, menos ambicioso pero más complicado: mantenerse. No iba a ser fácil; el salto de la Segunda a la Primera era entonces abismal. Por eso, eran necesarios los fichajes importantes, y llegaron futbolistas de la talla de Florats, Glaría II, Irusquieta, Haro, Loren, o el uruguayo Davoine.

El 18 de septiembre de aquél 1960 se convirtió en una fecha histórica para el mallorquinismo. Ante el Racing de Santander, en el Lluis Sitjar, la Isla vivía el primer encuentro de Primera División. Jaume Arqué volvió a ser titular, convirtiéndose junto a Joan Forteza –quien precisamente marcó aquella tarde- en el único futbolista que formaba parte del once habiendo estado en el equipo dos años antes, en Tercera.

No sin sufrimiento, el equipo logró la permanencia, disputando Arqué los 23 partidos de la competición y logrando incluso un tanto. Del mismo modo se logró la salvación en la 61-62, después de varios cambios de entrenador e incluso un supuesto amaño de partido ante el Espanyol en casa, disputando Arqué de nuevo todos los partidos.

Fue en la 62-63, a pesar de la llegada de la estrella madridista Pepillo, cuando se consumó el descenso. Sin embargo, aquella campaña se vivió una de las mejores tardes en la historia del conjunto bermellón: el 30 de diciembre, con un Lluis Sitjar a rebosar, el Mallorca le metió cinco (5-2) al Real Madrid de Santamaría, Pachín, Amancio, Puskas o Gento.

Tras consumarse el descenso en una eliminatoria ante el Espanyol, Jaume Arqué decidió continuar en la categoría de plata. Pero poco iba a durar. Después de no conseguir el ascenso, el central catalán decidió marcharse al Sabadell, con el que lograría subir a Primera de inmediato.

De ese modo, en la temporada 65-66 Arqué volvería a jugar en la máxima categoría del fútbol español, siendo titular indiscutible y estableciendo los cimientos de la mejor época en la historia del club arlequinado, llegando a encadenar siete temporadas consecutivas en Primera División.

Regreso a la Isla

Sin embargo, el futbolista gerundense no viviría aquella etapa. En el verano del 66, ya con 33 años y con la sensación de haber cumplido con creces, Arqué decidió colgar las botas. Aún así, volvió a vestirse de corto durante algunos partidos, firmando con el Atlético Baleares para concluir la campaña 66-67.

Cuatro años después volvería a relacionarse con el club balearico, aunque en esta ocasión desde el banquillo, dirigiéndolo durante una temporada en la Tercera División. Ahí se terminó su idilio con el mundo del fútbol, aunque no con la isla de Mallorca, en la que decidió quedarse instalado para siempre.

Hace poco más de un año, en el Castillo de Bellver, el Real Mallorca y el Ayuntamiento de Palma decidieron llevar a cabo un acto de homenaje por el 50 aniversario del primer ascenso del club a Primera División. Ahí estuvieron Joan Forteza, Julià Mir, Bolao, Cobo, Antonio Oviedo, y, por supuesot, Jaume Arqué.

Cansado por los años, ya con 77, el gerudense, ya un mallorquín más, mostraba en su rostro el orgullo de haber formado parte de la historia del que hoy día es uno de los clubes más importantes del fútbol español; de haberlo llevado en tres años de la Tercera División a la máxima categoría; y de haber contribuido a su permanencia en la elite durante tres campañas más, perdiéndose en aquellos seis años tan solo un partido. “Aquello fueron los cimientos del gran Mallorca que tenemos ahora”, declaró Joan Forteza. Amén.

Comentarios

RCDM no se hace responsable de los comentarios de los lectores y se reserva el derecho a retirar aquellos que sean ofensivos. En cumplimiento de la legislación vigente queda registrada la dirección de Internet del autor, así como la fecha y hora de su envío.

  1. Toni Ramis dice:

    Un héroe, vaya, como todos aquellos a los que les debemos tanto por habernos legado un club en la élite.

  2. Xisco Ramis dice:

    “sólo ocho tantos encajados en toda la temporada”
    Flipa, aunque deberían ser bastantes menos partidos que ahora.

    “firmando con el Atlético Baleares para concluir la campaña 66-67″
    Me suena de algo, jejeje. Idea para un próximo post: “exmallorquinistas en el baleares”

  3. JAUME ARQUÉ FERRER dice:

    Com podeu veure son un altre Jaume Arqué,vaig nèixer a Badalona. Podrieu dir-me l’adreça d’en Jaume Arqué Ballester

* Campos obligatorios

RCDM.es - El Blog del aficionado Mallorquinista