Harold LozanoPocos jugadores han dejado tan buen recuerdo en Mallorca en tan poco tiempo. Un año le bastó a Harold Lozano para conquistar el corazón de los mallorquinistas. Llegó al equipo sin hacer ruido, y doce meses después se marchó por la puerta grande, siendo uno de los artífices de conquistar la primera –y hasta el momento única- Copa del Rey del equipo, y de las grandes victorias en el Camp Nou y en el Santiago Bernabéu, con goleada incluida.

Futbolista de los que hoy se consideran ‘centrocampistas totales’, su altura y fortaleza física le convertían en un bastión en las labores de contención, pero con calidad suficiente para ser el encargado de sacar el balón jugado e incluso pisar el área contraria. Era tan completo que Manzano pudo jugar con él como único jugador en el centro del campo, justo en una época en la que se puso de moda el doble pivote. Y cumplía con creces todas las facetas que se le exigían en su rol.

John Harold Lozano nació en Cali, Colombia, el 30 de marzo de 1972. A los 19 años le llegó la oportunidad de debutar con el América de Cali, junto al Millonarios el equipo más importante del país, y el único colombiano elegido entre los diez mejores clubes de Sudamérica de todos los tiempos.

Tres temporadas estuvo con los escarlatas, del 91 al 94, en las que, con Freddy Rincón como estrella, logró un título de liga y alcanzó en dos ocasiones las semifinales de la Copa Libertadores. Su importancia en aquél buen equipo –el único colombiano que ha ganado en el Maracaná- le permitió al centrocampista alcanzar la internacionalidad.

De hecho, estuvo presente en el fracaso de Colombia en el Mundial de Estados Unidos de 1994. Con un plantel estelar –Valderrama,  Freddy Rincón, Leonel Álvarez, Asprilla, el tren Valencia…-, la selección de Maturana fue incapaz de superar la primera fase. Lozano sólo disputó 11 minutos, en el último encuentro, logrando, eso sí, un gol, el 0-2 definitivo ante Suiza, que de nada sirvió.

Ante la situación dramática que tomó el fútbol en el país tras aquel descalabro, con el asesinato de un jugador, Escobar, incluido, la mayoría de futbolistas colombianos decidieron marcharse a otras ligas. Harold Lozano probó primero fortuna en el Palmeiras, aunque la cosa no le fue demasiado bien, y pocos meses después recaló en el Club América mexicano.

Seis grandes años marcados por un silbido

El siguiente verano, el del 96, le llegó la oportunidad de cruzar el charco y recalar en el fútbol español. Con 24 años, Lozano fichó por el Valladolid, un club con tradición de futbolistas colombianos. Ahí se convirtió en titular indiscutible desde el primer día y, a pesar de sufrir varias lesiones, fue siempre una pieza clave del equipo durante las seis temporadas en las que vistió la camiseta del pucela. Incluso, fue uno de los hombres destacados en la que hasta el momento ha sido la única clasificación del conjunto para competición europea.

Fue en la temporada 2001-2002, con la llegada de Pepe Moré al banquillo, cuando el futbolista dejó de ser importante. En aquellos seis años Lozano jugó 105 partidos, logrando tres tantos. Además, volvió a participar en un Mundial, el de Francia 98, en el que, a pesar de disputar todos los minutos, no pudo evitar la eliminación de Colombia de nuevo en la primera fase.

Pero quizá el capítulo más recordado del futbolista durante su larga estancia en el Valladolid fue la anécdota que protagonizó durante un encuentro en el Santiago Bernabéu en septiembre del 2001. En una jugada de ataque de su equipo, los jugadores del Real Madrid se quedaron parados, mientras que Tote y Fernando continuaron la acción, terminando con el gol del primero. Ante la sorpresa de todos, los jugadores blancos reclamaron que habían oido el silbato del árbitro, y por eso habían pensado que el juego estaba parado. Sin embargo, no había sido el colegiado, sino un silbido de Harold Lozano, como perfectamente explica Ángel Velasco.

Manzano lo trae a la isla

Ante la situación con la que se encontraba, el futbolista debía decidir cuál iba a ser su próximo equipo. Lo tuvo fácil cuando recibió la llamada de Gregorio Manzano, entrenador con el que había coincidido en el Valladolid, y del que siempre dijo que le tenía “un agradecimiento muy especial”. Así que el colombiano fichó por el Mallorca.

Era un Mallorca extraño en el que recalaba el colombiano. Después de varias temporadas extraordinarias, el último año se había sufrido mucho, demasiado, para lograr la salvación. Durante aquél verano se habían producido muchos cambios, comenzando por el banquillo, en el que aterrizaba un por entonces semidesconocido en la isla Gregorio Manzano. Muchas bajas importantes, como Engonga, Luque o Siviero, y la llegada de futbolistas sin ninguna experiencia, a excepción de Pandiani y del propio Lozano.

Precisamente al de Cali le tocó la complicadísima misión de sustituir a Engonga, el medio centro y timón del equipo desde su regreso a Primera. Y lo hizo a las mil maravillas. Ni los más optimistas podían imaginarse un rendimiento tan alto del futbolista. Titular indiscutible, su completo dominio de todas las facetas del juego le permitió a Manzano jugar con su amado rombo, con Lozano como único medio centro, con Álvaro Novo por la derecha, el incipiente Albert Riera por la izquierda, Ibagaza en la media punta, y Pandiani y Eto’o como delanteros. Qué equipazo. Qué tiempos…

Fue clave, por supuesto, en la campaña tranquila que realizó el equipo, terminando en media tabla después de coquetear con Europa, jugando 29 encuentros y logrando dos tantos. Fue clave en la histórica victoria del Mallorca en el Camp Nou, y lo hubiera sido en la aún más histórica goleada en el Santiago Bernabéu, de no haber sido baja en el encuentro por acumulación de tarjetas.

Pero sobre todo fue clave en la Copa del Rey lograda aquella temporada, el título más importante en la historia del Mallorca hasta la fecha. Con goleada de nuevo al Real Madrid –esta vez en casa, por 4-0- el colombiano fue titular y uno de los mejores en la final disputada en Elche ante el Recreativo, de tan buen recuerdo para todos nosotros.

Retiro prematuro

A pesar de aquella exitosa campaña, Harold Lozano decidió que su etapa en España había tocado a su fin. Con el Mallorca ofreciéndole la continuidad, el colombiano decidió marcharse a México, donde sin duda iba a gozar de una nómina más elevada. Concretamente, al Pachuca. Y ahí continuaron los títulos: un Torneo Apertura nada más aterrizar en el país.

Sin embargo, una lesión en el cartílago le impidió disfrutar durante el Torneo Clausura. Harto de la situación, en el verano de 2004, con tan solo 32 años y con un físico que le habría permitido jugar hasta los cuarenta si hubiera querido, decidió colgar las botas. Desde entonces, dirige una escuela de fútbol para niños, ha estado vinculado a la política de Cali, y recientemente fue uno de los 54 socios fundadores del nuevo América de Cali, después del descenso y el desastre económico de la anterior directiva.

Y para terminar este artículo, una anécdota. En 2003, recién llegado yo a Madrid, aproveché la visita del Mallorca al Bernabéu para ir a ver a los jugadores. Gracias a un contacto, pude estar con ellos tanto en el aeropuerto como en el hotel. Precisamente en las cintas de las maletas, mientras los jugadores esperaban, pude hacerme fotos y charlar con algunos de ellos.

En un momento dado, le digo a Pandiani si se hace una foto conmigo, y le doy la cámara al primero que pillo al lado: Harold Lozano. Entonces, Pandiani le mira y le dice “¿Pero los negros sabéis hacer fotos?” y dirigiéndose a mí, dice “ten cuidado, que este te la roba”. Los dos se descojonan y, de repente, Lozano hace como que nunca ha visto una cámara, se la guarda, y amaga con marcharse. Nos descojonamos todos. Me saca la foto con Pandiani, me saco otra con él, y terminamos conversando del Madrid y del famoso silbida. Me termina diciendo que “mañana les ganaremos sin silbitos”. Al día siguiente, 1-5 y partidazo del colombiano. Así era Harold Lozano, enorme dentro y fuera del campo.

Comentarios

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  1. Miguel Angel Frau Sanso - Facebook dice:

    sin duda el mejor centrocampista (con permiso de engonga) que ha pasado por la isla,un jugador que valia por dos,era una bestia,un autentico trabajador y con muy buena tecnica,siempre me he preguntado que se habria hecho de el,no se como dejaron que se marchara…y mas a mexico…me alegra haber leido este articulo,Harold Lozano,grande!

  2. SaRuMaN dice:

    Yo estuve en la Final de Copa en Elche, fue impresionante!

    Muy buena la anécdota Tolo, como ne he reido!!! 😉

  3. Xisco Ramis dice:

    Un crack, sin él no hubiéramos conseguido la Copa. Mira que tenemos 4 medios, pero añoro tener uno que puede defender él solito.

  4. Macarronazo dice:

    Hola, te he descubierto gracias a los premios 20blogs, tienes un rincón curradísimo, muy estético y con grandes artículos. Al Harold este lo recuerdo en cromo, era uno de los fichajes que nunca salían.. por lo que cuentas un gran jugador que aún podía haber ofrecido más. Al menos en mallorca lo disfrutasteis. Ah, soy de Bilbao y decirte que tenéis un pedazo de entrenador (Bielsa también lo es).

    Pásate por mi blog, está a un voto de ganar en categoría personal en los 20 blogs y es sobre seducción (trucos para ligar XD), creo que te divertirá.
    Un abrazo.

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