Vicente EngongaLa última vez que el Mallorca regresó a la Primera División, allá en 1997, nadie podía esperar que se mantuviera 14 años consecutivos en la elite. Acostumbrado como nos tenía a ser un equipo ascensor, lo lógico era pensar en dos o tres temporadas, y ya nos hubiéramos dado por satisfechos. Y mucho menos podía uno imaginarse que en apenas dos años se iba a ser quinto, tercero, Supercampeón de España, subcampeón de Copa y subcampeón de la Recopa.

Está claro que muchos fueron los ingredientes que contribuyeron en ese éxito, pero sin duda uno de los más importantes fue la presencia de Engonga quien, además, representó el paradigma del club en un futbolista: llegó sin hacer ruido, saliendo por la puerta de atrás del Valencia, y de inmediato se convirtió en el timón del equipo y en uno de los mejores futbolistas de nuestro país, convirtiéndose en un fijo en las convocatorias de la selección española.

Vicente Engonga Maté nació en Barcelona el 20 de Octubre de 1965. De origen guineano, su nacimiento en la ciudad condal se produjo gracias a que su padre, de Guinea Ecuatorial, desarrolló gran parte de su trayectoria futbolística en España. Poco después, se trasladaron a Cantabria, donde Vicente, al igual que sus hermanos, se fue formando como persona y como futbolista.

A los 16 años se enroló a la Gimnástica de Torrelavega, con la que debutó en el primer equipo a los 19. De ahí pasó a formar parte del Sporting Mahonés, entonces en Tercera División, y el recuerdo que dejó en la isla es imborrable: vivió la mejor época histórica del club, con el ascenso, y permanencia, a la Segunda B, convirtiéndose en el futbolista más importante de la historia del conjunto menorquín.

Sorprendente salto a la Primera División

En los ámbitos del Sporting siempre se ha dicho que el nivel de Engonga era muy superior al de un equipo cuyo máximo objetivo era mantenerse en la categoría de bronce, pero que estaba tan a gusto en la isla que rechazó varias propuestas de equipos superiores. Sin embargo, en 1991 la propuesta que se le presentó ya fue totalmente irrechazable: con 26 años le llegó la oportunidad de dar el salto a la Primera División, concretamente al Valladolid de Maturana, al que se marchó junto a su hermano Óscar Engonga.

La diferencia de calidad entre la Segunda B y la máxima categoría no fue óbice para que Vicente se consolidara en el equipo, siendo de los futbolistas que más minutos disputó (curiosamente en la temporada en la que el guardameta César, nuevo ídolo del mallorquinismo, debutó), aunque no pudo impedir el descenso de los blanquivioletas.

No obstante, el buen rendimiento de Engonga le permitió continuar en Primera, de donde ya no se iba a mover en los próximos diez años. De pucela se trasladó a Vigo, al Celta, en el que estuvo dos temporadas, asentándose como uno de los mejores medio centros de la Liga, contribuyendo a las grandes campañas para el Celta en aquel entonces, llegando a ser subcampeón de Copa. Eso le valió para, en 1994, y con 29 años, dar el salto a un grande, el Valencia.

En la capital del Turia se mantuvo durante tres temporadas, que pueden clasificarse de agridulces. Le costó más de un año hacerse con la vitola de titular, aunque lo consiguió en la temporada 95-96, una de las más grandes en la historia che, aquella en la que el Valencia terminó segundo de la Liga, con Mijatovic como gran artífice, y sólo por detrás del Atlético del doblete.

A esa magnífica campaña le siguió otra más convulsa, con el equipo sin pasar de la zona media de la tabla, tres entrenadores en un año, y muchos, muchos futbolistas (fue el año, por ejemplo, de Romario), lo que provocó que en el verano siguiente se llevara a cabo una revolución en el seno de la plantilla valencianista.

Desembarco desde el Turia

Muchos fueron los futbolistas que abandonaron el Valencia ese año, y muchos los que saltaron el mediterráneo para plantarse en Mallorca, un equipo que acaba de llegar a la Primera División con bastante dinero de por medio. Concretamente, seis fueron los jugadores que llegaron a la isla: Gálvez, Eskurza, Moya, Iván Campo, Romero y Engonga. Seis futbolistas que venían a aportar experiencia y calidad al equipo, y el resultado fue más que notable. Pero fueron sobre todo los tres últimos quienes dotaron al Mallorca de un carácter ganador desde su primer partido en la elite.

Y es que, como comentábamos antes, aquella primera campaña bermellona fue sobresaliente. Quintos en Liga, con goleadas espectaculares, y subcampeones de Copa del Rey, tras sucumbir en los penaltis de una final muy dolorosa ante el Barcelona. Vicente Engonga fue uno de los futbolistas más importantes de aquél sorprendente Mallorca, bautizado entonces como la 'Ensaimada Mecánica'. El cántabro disputó 34 de los 38 encuentros, demostrando que pese a sus 32 años se encontraba en un estado de forma pletórico.

Pero por difícil que resultase imaginárselo, mejor resultó aún la campaña siguiente, la 98-99, tanto a nivel colectivo como a nivel individual. La temporada arrancó con el Mallorca vengándose del Barcelona y proclamándose campeón de la Supercopa de España, imponiéndose tanto en la isla como en el Camp Nou, y logrando así el primer título de la historia bermellona. Poco después, concretamente el 23 de septiembre, Vicente Engonga debutaba con la selección española, en un encuentro amistoso ante Rusia disputado en Granada, convirtiéndose de ese modo en el futbolista español de mayor edad que debutaba con la selección.

Las cosas siguieron de maravilla para el centrocampista y su equipo. En Liga, el Mallorca terminó tercero, la mejor clasificación de su historia, clasificándose por primera vez para la Champions League, después de estar durante varios tramos liderando el campeonato. Y en Europa las cosas fueron aún mejor, con el equipo bermellón finalizando su concurso en la Recopa como subcampeón, después de caer ante la Lazio en una fatídica final por todos recordada.

La siguiente campaña fue de sabor agridulce. Al ilusionante estreno en la Copa de Europa le sucedió una inesperadísima y decepcionante eliminación en la fase previa en manos del modesto Molde noruego. En Liga se discurrió todo el curso en mitad de tabla, sin sufrimientos y sin aspiraciones, y en la UEFA se acabó dejando una buena imagen, cayendo en cuartos ante el Galatasaray turco (a la postre campeón) después de haber eliminado brillantemente al Ajax en los octavos.

En el apartado personal, el centrocampista siguió disfrutando de la condición de internacional español, disputando un total de 11 partidos, y siendo convocado para la Eurocopa de Bélgica y Holanda del 2000, en la que llegó a disputar un encuentro, en la victoria de España ante Eslovenia el 18 de junio. Paradójicamente, esa fue la última vez que se puso la casaca roja.

En la 00-01, sin participación europea y todavía con Engonga como director de orquesta, aunque ahora acompañado por un genial Marcos Martín en el doble pivote, el Mallorca volvió a ser tercero. De la mano de Luis Aragonés en el banquillo, los baleares llevaron a cabo un final de temporada sublime, de esos a los que nos tenía acostumbrados en los últimos años, para volver a clasificarse de nuevo para la Champions.

Y ésta vez iba a ir en serio. Tras eliminar al Hajduk Split en la fase previa, no sin una sufridísima prórroga, el 11 de septiembre de 2001 (sí, el famoso 11-S) el Mallorca hacía historia y disputaba su primer partido de Liga de Campeones. Fue en Son Moix, ante todo un Arsenal, y se logró la victoria por 1-0, con gol, precisamente, de Vicente Engonga, de penalti. Pese a ese inicio esperanzador, el conjunto bermellón, entonces dirigido por Kresic en sustitución de Krauss, sólo pudo ser tercero en su grupo, por detrás de los londinenses y del Panathinaikos, con lo que ahí se terminó su participación europea.

La campaña liguera, por el contrario, fue de las más complicadas desde el regreso a Primera, logrando la salvación en la última jornada con una sufrida victoria ante el Valladolid (la de Luque en calzoncillos) que permitió la salvación de los bermellones. Esa fue la última temporada de Engonga como mallorquinista, en la que, a pesar de marcar dos tantos, sólo fue titular en dieciocho encuentros, por lo que no se le renovó su contrato.

Era el verano de 2002 y, aunque el club le ofreció integrarse en el aparato técnico, Engonga sintió que aún le quedaba fútbol y decide fichar por el Oviedo, entonces en Segunda División. Pero en el club carbayón se encuentra un auténtico desastre, y sólo aguanta media temporada. Entonces, decide probar fortuna en Inglaterra, en el mítico Coventry City, donde estará hasta final de temporada sin lograr el ansiado ascenso a la Premier League.

¿Futuro entrenador del Mallorca?

En ese momento, Vicente Engonga, que cuenta ya con casi 38 años, decide colgar las botas y dedicarse al mundo de los banquillos. De inmediato es incorporado en el staff técnico del Mallorca, siendo el asistente técnico del equipo filial, puesto que ocupa durante cuatro temporadas para pasar a entrenar al Mallorca Juvenil.

Un año después decide emprender la aventura de dirigir a la selección de Guinea Ecuatorial, sustituyendo en el cargo a su hermano Óscar. Pese a las buenas expectativas con las que comienza, y conseguir la "españolización" de la misma con Benjamín, Bodipo, Juvenal o Balboa, pronto la experiencia se convirtió pronto en pesadilla, y poco más de un año de comenzar Engonga abandonó, lamentándose de la situación tan precaria y tan politizada del fútbol en África.

Entonces, decidió regresar a Mallorca e integrarse de nuevo en el trabajo de cantera del club, pasando a dirigir, ya en 2011, al filial mallorquinista, aunque no pudo evitar el descenso a Tercera. Varias veces ha sonado para dar el salto al primer equipo, y parece que sólo es cuestión de tiempo que así sea. Como él mismo dijo en una entrevista en RCDM, "todo llega cuando tiene que llegar, y creo que puedo llegar a Primera. Estoy más preparado de lo que pueda parecer...".

Desde luego, como resulte la mitad de exitoso como entrenador que como futbolista, que su llegada al banquillo mallorquinista sea lo antes posible. Y es que Vicente Engonga ha sido, sin duda, uno de los jugadores más importantes que han pasado por el Mallorca en sus 95 años, el pulmón y el timón de la mejor época del club en toda su historia, y el segundo futbolista que más veces ha vestido la camiseta de la selección española como mallorquinista, sólo por detrás de Miquel Àngel Nadal. Vamos, todo un símbolo bermellón que, seguro, algún día volverá a triunfar en su casa.

Comentarios

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  1. Niet dice:

    Grande entre los grandes.

    A ver si es verdad que puede darnos tantas alegrías como técnico como las que dio como jugador.

  2. Diego dice:

    Catacrack!!! Un 10 como jugador. Como entrenador no ha demostrado nada, por lo menos de momento.

    Aún recuerdo el gol que metió de penal en la Champions contra el Arsenal. Acto seguido se cambió las botas, no recuerdo bien porque.

  3. SaRuMaN dice:

    Los medios de su nivel en la actualidad son innaseqyibles. Como añoro un jugador de su calidad en nuestro equipo.

    ¡Gracias por deleitarnos con este magnifico articulo! Força Mallorca.

  4. Corrección dice:

    Engonga fue 14 veces internacional, no 11.

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