Antoni RamalletsAntoni Ramallets, una de las leyendas del fútbol español, sobre todo por su larga carrera defendiendo la portería del Barça. El mítico portero catalán vistió la camiseta del Mallorca una temporada porque le destinaron a hacer la mili en la Isla, después fichó por el FC Barcelona donde le costó afianzarse. Pero cuando le llegó la oportunidad en la portería de Ca'n Barça la aprovechó y estuvo de la temporada 1949/50 hasta la 60/61 siendo titular. Su palmarés es envidiable, ganó 6 ligas, 5 copas del Generalísimo y 2 copas de ferias. A nivel individual fue galardonado seis veces con el trofeo Zamora que le acreditaba como portero menos goleado de Primera División. Sus grandes actuaciones como blaugrana convencieron al entrenador de la selección Guillermo Eizaguirre que le convocó para el Mundial de Brasil '50. Una de las curiosidades de la carrera de Ramallets es que vivió la inauguración de tres campos como jugador local, el Nou Sardenya del Europa, el Lluís Sitjar del Mallorca y el Camp Nou del Barça. Otra de las peculiaridades de Antoni fue su participación en la película española 'Once pares de botas' donde se interpretaba así mismo.

El portero catalán era alto para su época, medía 1,81 metros. Destacaba por su potente salto que le permitía hacer espectaculares paradas. Gracias a esta virtud se le apodó como El gato con alas, el lince des Fortí o el gato de Maracaná, sobrenombre que recibió tras su gran mundial de Brasil en 1950. Destacaba por su agilidad, su sobriedad bajo los palos y por su inteligencia. Estas características le hacían un portero especial. No se achicaba ante nadie y no rehuía el choque si estaba la pelota de por medio. Como era habitual en aquella época, Ramallets jugaba sin guantes. Siempre vestía con colores oscuros con pantalón corto y manga larga.

Antoni Ramallets i Simón nació el 1 de julio de 1924 en Barcelona. Empezó a jugar a fútbol en el barrio Gracia que le vio crecer. Sus primeros pasos en el mundo del balón los dio en equipos amateurs de la zona como el Racing del Guinardó. Su nivel por encima del resto hizo fijarse en él al CE Europa. Ramallets firmó en 1941 con el histórico club de Gracia su primer contrato como profesional con sólo 17 años. El Europa, tras sufrir una importante crisis económica y deportiva, militaba aquella temporada en la Primera catalana. El servicio militar alejó a Antoni del conjunto de Gracia. Ramallets fue destinado a la Base Naval de San Fernando, en Cádiz. Su pasión por el fútbol le hizo jugar en el equipo del lugar, el San Fernando.

El destino le hizo jugar en el Mallorca

En octubre de 1944 Ramallets llegó a Palma para hacer el servicio militar en la Comandancia de Marina, situada en Porto Pi. El CD Mallorca, en esa época aún el club no tenía la denominación de Real, decidió contactar con el portero catalán para ficharle. El conjunto bermellón pujó fuerte por el meta barcelonés. La directiva, encabezada por Lluís Sitjar, decidió que Ramallets fuera él quien defendiera la portería la temporada que el club inauguraba el nuevo estadio de Es Fortí, como se llamó en un principio al Lluís Sitjar. Antoni, que antes sólo había jugado en categorías amateurs, fue con el Mallorca con quien realizó su debut como jugador profesional en la categoría de plata del fútbol español. Sus grandes actuaciones hicieron que la afición mallorquinista le bautizará como El lince des Fortí por sus espectaculares paradas. El conjunto bermellón acabó octavo en Segunda División, siendo el sexto equipo menos goleado con 39 goles encajados. Por desgracia para el Mallorca tras acabar la campaña dejó el club y volvió a Barcelona.

El gran nivel demostrado por Ramallets en la isla hizo que el Barça le fichara. Pero la portería estaba bien cubierta por Velasco como arquero titular y por Quique Martín y José Valero. Por esta razón, el conjunto blaugrana decidió ceder al Valladolid al prometedor portero catalán. La idea del club catalán con la cesión era confirmar las buenas maneras del meta barcelonés. Antoni cogió más experiencia bajo los palos en tierras pucelanas. El lince des Fortí llegó a Valladolid para ser el portero titular en Tercera en un proyecto para subir en una categoría muy complicada con tres fases de liga para conseguir el ascenso, sólo los primeros clasificados de los tres pequeñas ligas ascendían a Segunda. El Valladolid que estaba en el grupo siete de la Tercera división realizó una espectacular campaña. Los blanquivioletas acabaron el año como líderes de categoría del grupo VII siendo el menos goleado con 21 goles. En la fase intermedia el Valladolid compitió con los mejores equipos de la primera fase de los otros grupos volvió a quedar primero siendo otra vez el conjunto menos goleado. En la fase final los blanquivioletas sufrieron más y acabaron terceros. Esta posición les permitió jugar la promoción de ascenso contra el Santander antepenúltimo en Segunda esa temporada. El partido acabó 1-3 para el Valladolid, y así el equipo donde jugaba Ramallets ascendió a la categoría de plata del fútbol español.

Nace la leyenda blaugrana

Tras dos buenas campañas de Antoni en Mallorca y Valladolid, el Barça decidió repescarlo para su equipo. Aunque en el regreso de Ramallets a Barcelona, Velasco aún era el portero titular. Los dos primeros años en can Barça de El lince des Fortí le tocó esperar su oportunidad en el banquillo. Su momento le llegó la temporada 1949/50, en Vigo cuando Velasco sufrió una lesión en el ojo por desprendimiento de retina y fue Antoni quien entró para sustituirlo, en ese momento nació una leyenda blaugrana. A partir de ahí, Ramallets fue el portero titular del Barça durante trece años seguidos hasta su partido de homenaje en 1962 contra el Hamburgo. Compartió vestuario con otros jugadores emblemáticos del club blaugrana como los goleadores, Lázlo Kubala, tercer máximo anotador de la historia del Barça con 194 tantos en todas las competiciones; o César Rodríguez, que es el segundo máximo goleador con 232 goles, u otros grandes atacantes de la época como Estanislao Basora o Eulogio Martínez. Ramallets formó parte de una de las grandes generaciones blaugranas con el Barça de les Cinc Copes.

Con la camiseta del Barça ganó de forma consecutiva dos trofeos Zamora, al portero menos goleado, en 1959 y 1960. Su paso por el conjunto blaugrana fue espectacular. Siempre será recordado el gato con alas en el Camp Nou. Precisamente fue con Ramallets bajo los palos cuando se inauguró el actual campo del Barça, el 24 de septiembre de 1957 en un partido amistoso contra la selección de Varsovia. Como pasó con el Lluis Sitjar que cambió de denominación, en un principio el Camp Nou se bautizó con el sencillo apelativo de Estadio del F.C. Barcelona. No fue hasta 2001 que el coliseo blaugrana cambio de nombre por Camp Nou, que era como lo llamaban los culés.

Su retirada del fútbol se produjo de forma precipitada. Tras la final de la Copa de Europa donde el SL Benfica, entrenado por Béla Guttman, venció al Barça por 3-2 en el estadio de Berna. Tras la derrota, la directiva blaugrana decidió destituir a Enrique Orizaola como entrenador culé. Luís Miró llegó al banquillo del Barça con la idea clara que Ramallets estaba ya acabado, por eso, aterrizó en el conjunto blaugrana con un portero para sustituir a Antoni. Esta decisión sentó muy mal a Ramallets que no estaba acostumbrado a estar en el banquillo. En el Trofeo Carranza Miró no contó con el mítico meta catalán. Antoni reaccionó muy mal, cogió las vitaminas que daban a los futbolistas y se las lanzó a la cabeza a Miró mientras afirmaba que se iba. Pero aún quedaba por poner el broche final a su legendaria carrera. El 6 de marzo de 1962, el Barça decidió organizar un partido de homenaje a Ramallets contra el Hamburger SV que acabó con victoria blaugrana por 5-1. Esa noche los culés vibraron con magistrales intervenciones del gato con alas. Tras ese encuentro, Antoni colgó las botas.

Pero Ramallets no sólo brilló con sus equipos, también lo hizo con la selección. Vistió 35 veces la camiseta de España. Su gran momento con el combinado nacional fue en el Mundial de Brasil en 1950. Le convocaron para ir a Rio de Janeiro. Para Antoni estar allí ya era un sueño. En el primer partido contra Chile, el seleccionador, Guillermo Eyaguirre, decidió poner a Ramallets como portero titular. El catalán respondió con un partidazo con intervenciones de todo tipo. Fue en ese encuentro cuando el periodista deportivo, Matías Prats Cañete, bautizó a Antoni como el gato con alas. En ese campeonato que España acabó cuarta también le apodaron el gato de Maracaná.

Nueva vida como entrenador

Poco tardó Ramallets en reaparecer en el mundo del fútbol. El año que dejó el Barça, el Valladolid decidió confiarle el banquillo. Su primera experiencia como entrenador fue todo un éxito. El equipo pucelano consiguió su mejor clasificación de la historia con un cuarto puesto en Primera División. Aunque sorprendió por aprovechar muy bien sus goles, anotó 51 tantos a favor pero fue uno de los conjuntos más goleados de la categoría con 53 goles. El Valladolid podría haber sido tercero porque empató a puntos con el Real Oviedo pero su mal goalaverage le impidió acabar tercer clasificados.

Su gran año en Valladolid, hizo que el Zaragoza se fijará en él y acabó contratándolo para hacerse cargo del conjunto aragonés. Antoni entrenó al equipo bautizado como los Magníficos, con una delantera formada por Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. El Zaragoza empezó bien en los partidos en casa pero fuera no conseguían sumar puntos. El conjunto aragonés acostumbrado a luchar por las primeras posiciones y en ese momento con un gran equipo, decidió destituir a Ramallets del cargo en el mes de mayo. El sustituto de Antoni, Luís Belló, condujo esa temporada con al Zaragoza a ganar la Copa del Generalísimo y la Copa de Ferias.

En la temporada 1964/65, el Real Murcia lo contrató como entrenador. El conjunto murciano sufrió importantes derrotas las primeras jornadas contra viejos conocidos de Antoni. Perdió 5-1 contra el Zaragoza y 8-1 en el Camp Nou. No fue hasta la novena jornada cuando el Murcia ganó su primer partido. Los malos resultados provocaron su destitución. Finalmente, los pimentoneros acabaron treceavos, en posición de promoción de descenso. El Murcia se enfrentó al Sabadell para conservar la categoría pero no pudieron imponerse al conjunto arlequinado que acabó la promoción con un 2-3 favorable. Precisamente ese año que el Murcia descendía, el Mallorca regresaba a Segunda.

Al año siguiente el Valladolid volvió a confiarle su banquillo al gran Antoni, pero esta vez jugaban en Segunda. Pero no pudo repetir los grandes resultados de su primera etapa como entrenador en el conjunto de Pucela, volvió a quedar cuarto clasificado pero no ascendió a Primera. El Logroñes fichó al gato con alas para su banquillo pero los resultados no fueron buenos y no acabó la temporada. Le sustituyó Martín Francisco pero tampoco cuajó buenos resultados y también fue destituido. Decidieron apostar por Desiderio Herrero pero no pudo hacer nada por mantener la categoría. El conjunto de Logroño descendió ese año.

La temporada 1967/1968 dirigió al Hércules durante unos meses en sustitución del entrenador uruguayo, Sergio Rodríguez. Pero fue destituido del cargo cuando Tarruella accedió a la presidencia del club alicantino. Aun así, el Hércules también acabó la temporada descendiendo. Su última etapa como entrenador fue en el Ilicitano, filial del Elche. El equipo valenciano estaba en la categoría plata. El Ilicitano no realizó una gran campaña y acabó en posición de promoción de descenso, pero jugó la eliminatoria y conservó la categoría. A pesar de ello, no contaron más con Ramallets que dejó el mundo de los banquillos.

A los 89 años, Antoni murió. Ramallets ingresó el 17 de junio de 2013 en el hospital de Villafranca del Panadés, debido a complicaciones de salud. Mejoró y recibió el alta médica el día 29. Antoni cumplía reposo en su casa ya que su estado de salud aún seguía siendo delicado. Finalmente, falleció el 30 de julio de 2013. La muerte de su mujer un año antes le provocó mucha pena y finalmente hizo empeorar su salud. El pasado julio nos dejó uno de los grandes porteros de la historia del fútbol que hizo disfrutar con sus paradas al Lluís Sitjar.

Comentarios

RCDM no se hace responsable de los comentarios de los lectores y se reserva el derecho a retirar aquellos que sean ofensivos. En cumplimiento de la legislación vigente queda registrada la dirección de Internet del autor, así como la fecha y hora de su envío.

  1. Mallorquinista dice:

    Ya nos gustaria tener de nuevo a un porterazo como fue Ramallets.

* Campos obligatorios

RCDM.es - El Blog del aficionado Mallorquinista

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su navegabilidad y experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.