Álvaro NovoUno de los episodios más brillantes en la historia del Mallorca se produjo el 28 de junio del 2003, cuando el conjunto bermellón se hizo con el título de la Copa del Rey tras vencer en la final al Recreativo por 0-3 en el Martínez Valero de Elche. Y uno de los jugadores clave para alzar aquella Copa fue Álvaro Novo, el fino centrocampista de banda derecha que brilló durante cuatro temporadas en el Mallorca y que como tantos otros, en lo que parece una historia interminable, terminó fracasando en el Atlético.

Álvaro Novo Ramírez nació en Córdoba el 16 de mayo de 1978. Pronto pasó a formar parte de las categorías inferiores del Córdoba, pero la confianza en el futbolista se terminó en cuanto finalizó su etapa como juvenil. Dispuesto a seguir probando fortuna en el mundo del fútbol, se desplazó a Madrid, donde, después de una prueba, fue contratado por el Carabanchel, recién ascendido a la Segunda División B.

Tras un primer año discreto, Novo brilla en su segunda campaña en el club. Pero pese a sus 10 tantos en 37 encuentros, no puede evitar el descenso. Se le presentaba un futuro incierto, deambulando por los campos de la Tercera española, hasta que, de repente, apareció ante sí la oportunidad de su vida: con 20 años llamó a su puerta el Mallorca, interesado en incorporar al futbolista en su filial, que acaba de aterrizar en la Segunda División por primera vez en su historia. Novo no se lo pensó, y, consciente de las posibilidades que aquella oferta le brindaba, se desplazó de inmediato a la Isla.

Brillante descenso

El equipo que se había formado bajo las órdenes de Jesús María Linares era muy interesante, y prueba de ello es que muchos de los integrantes de aquél filial llegaron a triunfar en la Primera División e, incluso, en la selección española. Nombres como el meta Leo Franco; Rafael Sastre, quien luego llegara a ser capitán del Sporting, Rodrigo Braña, ídolo hoy en Estudiantes, con el que se ha llevado dos Aperturas y una Copa Libertadores, e internacional absoluto argentino; Pep Lluís Martí; el propio Álvaro Novo, o Albert Luque y Diego Tristán, las dos principales estrellas, por destacar a los mejores, formaban parte de aquella plantilla.

Pese a ello, no se pudo evitar el fracaso colectivo, y aunque el equipo no estuvo en las posiciones de descenso hasta la última jornada, el Mallorca B terminó por bajar a la categoría de bronce. Por ello, muchos jugadores se vieron obligados a abandonar el filial; otros, como Leo Franco o Tristán, fueron ascendidos al primer equipo, y los más, con nuestro protagonista, Álvaro Novo, entre ellos, vivieron una temporada a caballo entre el Mallorca y el filial.

De ese modo, Novo llegó a disputar en la 99-00 hasta ocho encuentros con el primer equipo, produciéndose su debut como titular el 17 de enero del 2000 en la visita del Mallorca al Real Madrid, partido en el que además dio la asistencia del tanto bermellón (2-1 fue el resultado final). En una de esas historias que sólo pasan en el fútbol, el cordobés había pasado de descender a Tercera División con un equipo de barrio a jugar en el Santiago Bernabéu en Primera en apenas año y medio.

Titular en Primera

Sus buenas actuaciones en las oportunidades de que dispuso le permitieron formar parte de la plantilla mallorquinista para la campaña 2000-2001, en la que, además, se consolidó como un futbolista importante del equipo, así como uno de los jugadores de mayor futuro del fútbol español.

Aún así, hay que recorardar que aquella temporada comenzó con un mal trago para el cordobés: en julio, el Mallorca disputaba una eliminatoria de la Copa Intertoto, en la que Luis Aragonés decidió que participaran los futbolistas del filial. Ante el Ceahlaul, por tanto, jugaron Novo, Campano, Rubiales –el hoy presidente de la AFE- o Buades, siendo incapaces de batir al conjunto rumano y dejando al Mallorca fuera de competición europea.

Pero aquel pequeño disgusto no pudo empañar una campaña magnífica tanto a nivel colectivo como para el propio Álvaro Novo. El Mallorca terminó tercero en la Liga, su mejor marca histórica, sólo por detrás del nuevo Real Madrid de Florentino y Figo, y del Deportivo de Víctor, Tristán y Makaay, a dos puntos de los gallegos.

Pese a no ser titular indiscutible –jugó 12 partidos desde el inicio-, Álvaro Novo siempre fue el primer recambio en ataque ante cualquier contratiempo, participando en un total de 34 encuentros, logrando tres tantos, todos ellos para dar la victoria a su equipo, destacando el el 2-1 definitivo ante el Villarreal que, sin duda, hoy sería muy celebrado.

La 2001-2002, por el contrario, no fue demasiado exitosa. Tras los diversos cambios en el banquillo el conjunto bermellón no fue capaz de superar la fase de grupos –aunque para el recuerdo queda la victoria ante el Arsenal en casa-, y en la Liga se sufrió de lo lindo para eludir el descenso, con un último partido ante el Valladolid cuando menos sospechoso. Aún así, Novo tuvo el honor de marcar en Highbury, un tanto que seguro no olvidará.

Y como solía ser habitual en aquel Mallorca, a una campaña nefasta le sucedía otra magnífica. Se puede discutir sobre si la 2002-2003 ha sido la mejor en la historia del Mallorca o no, pero de lo que no hay ninguna duda es de que fue la mejor de Álvaro Novo en toda su carrera.

El cordobés fue, por fin, titular indiscutible en el equipo, practicando su mejor fútbol y conjuntándose a la perfección con el resto de elementos de la plantilla, con Lozano, con Ibagaza, con Eto’o, con Riera… y convirtiendo la banda derecha mallorquinista, compartida con Cortés, en una de las mejores de nuestro fútbol. Disputó 33 partidos como titular, logró tres tantos, uno de ellos espectacular ante el Betis, y contribuyó en la histórica goleada del Mallorca en el Santiago Bernabéu, 1-5.

Pero fue en Copa donde se vio la mejor versión del futbolista y del equipo, eliminando al Valladolid en octavos, al Real Madrid en cuartos con otra goleada incluida (4-0), al Depor en semifinales, y venciendo al Recreativo en la final, con Álvaro Novo siendo titular y pieza importante en todos los encuentros.

Batacazo inesperado

En el verano de 2003 la carrera del cordobés apuntaba muy arriba. Después de una campaña magnífica, coronada con un gran título, se marchaba a un grande dispuesto a reverdecer viejos laureles, el Atlético de Madrid. Además, lo hacía junto a Manzano, el técnico que había confiado en él en el Mallorca, con lo que su adaptación debía ser mucho más sencilla. Con todo, tras aquel fichaje se decía que era serio candidato a la selección española.

Nada más lejos de la realidad. La campaña de Novo en el Atlético, pese a ser titular indiscutible, fue más que discreta, así como la de todo el equipo, que no logró el objetivo de entrar en Europa. El cordobés sólo logró un tanto, y su juego dejó más sombras que luces, convirtiéndose en uno de los objetivos de la siempre exigente afición colchonera.

Para más inri, para la siguiente campaña se marchó Manzano, su principal valedor, y Ferrando, su sustituto, dejó de contar con él, con lo que Novo desapareció del equipo, disputando sólo cinco encuentros en la 2004-2005, y sólo uno de ellos como titular.

Así que en el verano siguiente decidió retroceder un peldaño y probar fortuna en la Real Sociedad. Y no le fueron mal las cosas al centrocampista al principio. Pese a la mala temporada del equipo, coqueteando con los puestos de descenso, Novo cumplió, fue titular, desplegó buen juego, y logró dos tantos.

Parecía que había recuperado la confianza y, con ella, su mejor versión. Pero no. Al año siguiente volvió a derrumbarse, y perdió la titularidad muy pronto en un equipo que terminó bajando a la Segunda División. Allí se fue también el cordobés, pero ni siquiera en la categoría de plata renació, siendo un suplente habitual en el conjunto donostiarra.

Tras aquella campaña terminó contrato con la Real Sociedad, que decidió no renovarle, y desde entonces se encuentra sin equipo. Si bien no ha anunciado oficialmente su retirada, después de tres temporadas sin jugar ésta se da ya por hecha, aunque continuamente se le ha vinculado con equipos de Segunda B y extranjeros de segunda fila.

Una situación extraña para un futbolista que encandiló a la afición mallorquinista durante cuatro temporadas. Un futbolista que llegó a jugar a un nivel estratosférico sólo válido para aquellos que disputan Champions League y ganan Copas del Rey siendo además pieza clave. Un futbolista que llegó a enamorar a más de uno en la Isla con el guante que tenía en su pierna derecha, aquella que en el partido de su debut conquistó el Bernabéu, la misma que, sorprendentemente, en el Atlético parecía ser un estorbo, y que ya nunca se recuperaría.

Comentarios

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  1. Toni Ramis dice:

    Uno más de tantísimos cracks que teníamos hace diez años…

  2. Gontxo dice:

    A mi era de los que más me ha gistaba. Tenia muchisima calidad, un gran regate, centraba bien, hacia goles…

    Ala, luego la presión del Calderón lo machacó. Una pena.

  3. SaRuMaN dice:

    Yo tambien perdi los nervios en muchas ocasiones con Novo, al igual que con Campano, Luque, Riera y unos cuantos mas ‘semi-cracks’… Pero todos ellos tenian muchas virtudes que en algun momento eclipsaban sus defectos. Gran articulo, si señor!

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