Foto: LaLiga

Ficha técnica

Girona FC: René; Kiko Olivas, Alcalá, Juanpe; Alcaraz, Sebas Coris (Mojica, 78'), Aday, Granell; Portu (Eloi Amagat, 83'), Borja García (Longo, 63'), Fran Sandaza.

R.C.D. Mallorca: Cabrero; Campabadal, Yuste, Raíllo, Angeliño; Zdjelar, Juan Domínguez (Saúl, 92'), Culio, Pol Roigé (Brandon, 63'), Moutinho (Lekić, 77'); Lago.

Árbitro: Isidro Díaz de Mera (comité castellano-manchego). Amomestó a los locales Sandaza y Eloi Amagat y a los visitantes Zdjelar, Campabadal y Lago Junior; expulsó por doble amarilla a Culio.

Goles: (1-0): Juanpe, 88'.

Incidencias: Partido correspondiente a la 26ª jornada del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División disputado en el Municipal de Montilivi con una asistencia de 5.618 espectadores, cien de los cuales eran la afición mallorquinista desplazada al Gironés para ver el encuentro gracias a las comodidades que ofreció la Penya Mallorquinista Universitària de Barcelona.

Resumen

Es difícil encontrar otro tipo de derrota que sea más cruel. Ni la gran mayoría de goleadas hieren tanto a una afición como el simple 1-0 del Mallorca en Girona, tras haber hecho temblar a los locales -segundos clasificados en Liga-, dominarles el encuentro y contar con muy claras ocasiones para avanzarse en el marcador... no comsigues marcar y encajas en el 88', ya sin margen para conseguir espabilar y remontar. El equipo bermellón volvió a mostrar unas de las mejores sensaciones en esta temporada, confirmándose la línea ascendente del equipo. En cuanto a juego al menos.

Cierto es que todo el mundo estaba preparado para preparar el partido contra el Tenerife con los mismos puntos que la jornada pasada, pero una gran primera parte llenó de optimismo a equipo y afición, empezando a aparecer el sueño de la victoria. A los 10 minutos, Juan Domínguez y Lago ya habían tenido oportunidades de mucho peligro para avanzarse, pero ninguno de los dos lo aprovechó por muy poco. Al Girona, por su parte, no le quedaba otro remedio que esperar un error de la zaga adversaria, porque eran incapaces de exigir a Cabrero, quien no tuvo que aparecer en más de un balón sin velocidad. En el siguiente cuarto de hora, serían Culio y otra vez Lago, en la ocasión más clara del partido en un dos para dos que el marfileño quiso resolver con una vaselina, quienes tratarían de anotar sin obtener recompensa.

El primer tiempo terminó con el equipo de Olaizola encima del área defendida por René Román, pero la indecisión y el miedo a fallar impidieron que el electrónico se moviese. Juan Domínguez fue quien más lo intentó, quizás demasiado, aunque nunca llegaba a ver el hueco que permitía al esférico llegar hasta puerta. Se llegaba entonces al descanso, después de 45 minutos que habían supuesto una gran dosis de moral para un mallorquinismo que empezó a creer.

En la segunda parte, pero, todo cambiaría. Los jugadores bermellones empezaron a acusar el gran esfuerzo realizado en la primera sección del partido, en la que buscaron la velocidad de Lago, Pol y Moutinho; y el Girona empezó a agigantarse sobre el campo y ganar metros respecto a la portería de Cabrero. Sus ocasiones hicieron que el oscense tuviese que intervenir en más de un disparo para salvar in extremis a su equipo, al igual que lo supieron hacer Raíllo en una contra en la que el gol estaba cantado ya y Angeliño en su versión imperial durante los noventa minutos.

Y claro, no puede ser que el Mallorca tenga tanta suerte, no puede ser que juegue bien y encima puntúe, no puede ser que aguante media hora las embestidas del rival y no pierda. Y como no lo podía ser, no lo fue. En el 88', Granell se preparó para botar un córner, uno de los muchos que tuvo que sacar cerca del final del partido. El centrocampista gerundense consiguió la curva y la altura perfecta para que Juanpe rematase el balón hacia el suelo y nada pudiese hacer ningún defensor o Cabrero, lejos de la trayectoria del cuero, para cortar la jugada antes de que traspasase la línea de gol. Muerte en la orilla, cerca del final, nada más cruel siendo conocida la situación barralet. El enfrentamiento acabó allí. No se crearon más jugadas que acabasen siendo sospechosas de gol y, por tanto, el Girona se adjudicó la victoria.

El camino sigue siendo el correcto porque todas las partes lo están dando todo para continuar siendo el año que viene equipo de Segunda A, pero la suerte no está sonriendo aún al esfuerzo que se está ofreciendo en lo que llevamos de año. De esta visita comviene quedarse con los aspectos positivos como son que un equipo que ha demostrado ritmo avasallador hacia la Primera División hubiese llegado a firmar el empate en un campo en el que han sido humillados equipos como el Levante, un campo en el que no ha ganado nadie y muy cerca se quedó el equipo isleño de hacerlo. Ahora tocará recibir al Tenerife de Pep Lluís Martí el próximo sábado a las 18:00 en Son Moix. El equipo canario enlaza seis partidos seguidos sin encajar y ya está metido de pleno en zona de promoción sin perder de vista el ascenso directo. Si algo ha demostrado el Mallorca de Olaizola es que el rival no asusta, sea quien sea. Toca seguir en este camino.

 

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