Marcel Domingo

El fútbol debería ser amable y recordar nombres como los de Marcel Domingo. Esa clase de futbolistas y entrenadores, peculiares, novedosos, revolucionarios y que marcaron un antes y un después con su trayectorias, aunque después queden sepultados bajo las nuevas generaciones.

Nacido en un pequeño pueblo de Francia, Domingo pronto empezó a destacar bajo los palos. Además de sus propias capacidades, fue el primero en indumentarse con colores chillones, fosforitos y llamativos, que según él, provocaban desconcierto en los rivales que acababan disparando hacia él. Tras destacar en varios equipos de su país, como el Niza y el parisino Stade Français, hasta que se fijaron en él, en España. Su destino fue el Espanyol de Barcelona, pero una sola campaña le valió el fichaje por el Atlético de Madrid. Y las cosas no pudieron salir mejor. En sus campañas en el Calderón, los rojiblancos ganarían dos ligas consecutivas (1949-50 y 50-51) y Domingo en la portería recibiría el Trofeo Zamora como portero menos goleado. Tras dejar el equipo madrileño, regresó una campaña al Niza, donde lograría el doblete en Francia en 1952, para regresar otras cuatro temporadas al Espanyol, donde conseguiría otro trofeo Zamora en 1953. Los dos últimos años de su carrera los viviría en Marsella, donde levantaría la extinta Copa de la Liga francesa. En 1948, vistió por única vez en su vida la camiseta bleu de internacional francés en un partido contra Italia.

Nada más colgar las botas, inició su carrera de entrenador en uno de los clubes de su vida, el Espanyol, e iniciaría una larga trayectoria de más de 30 años en los banquillos que entre España y Francia le valió para dirigir hasta a 17 equipos diferentes. Sus mayores éxitos, se los reportó el Atlético de Madrid con el que conseguiría proclamarse Campeón de Liga en 1970. Un estilo en el que potenciaba el contragolpe, con rapidez por las bandas y efectividad arriba. Con este triunfo, se convertía en el primer atlético en proclamarse campeón liguero como jugador y entrenador, récord, que solo ha conseguido alcanzar otro entrenador mítico mallorquinista, Luis Aragonés, que estuvo a sus ordenes esa temporada y que levantaría el trofeo Pichichi. Al año siguiente, los colchoneros serían terceros en Liga y semifinalistas en la Copa de Europa, y en 1972 levantarían el título de Copa del Rey. Galardón que también obtendría en 1979 con el Valencia.

Al Mallorca llegó en noviembre de 1983, con el equipo hundido en la clasificación, que no conocía la victoria lo que propició el cese fulminante de Koldo Aguirre. Desde el principio, entró con ganas, con declaraciones altisonantes y el equipo mejoró. Arrancó empates ante equipos complicados, Barcelona, La Romareda, las victorias empezaron a caer y el equipo llegó a la última recta del campeonato con posibilidades de salvarse. Hasta que en una jornada de infausto recuerdo, en la que en un partido dramático en que Mallorca y Valladolid se disputaban la permanencia con un solo punto de diferencia, en la celebración del tanto bermellón, la grada del Fondo Sur, celebrando un gol de Amstrong se derrumbó provocando 40 heridos. Posteriormente un arbitraje escandaloso de Martínez Soto, en el que concedió el gol del empate precedido de una mano y acabó expulsando a dos jugadores del Mallorca provocaron la indignación del entrenador francés, que zarandeó a un linier y no se mordió la lengua en la rueda de prensa: "el arbitraje español es una mierda", "aquí los árbitros buenos solo para el Madrid y el Barcelona. ¿Y nosotros qué? ¿Somos una mierda o qué?”. Esto le terminó costando 10 partidos de sanción por parte de la Federación y las nuevas quejas de Domingo sobre el trato recibido y sus dudas en la justicia federativa (era 1984…). A las pocas semanas el Mallorca certificó su descenso a Segunda, y la directiva decidió no renovar el contrato al entrenador francés pese a la mejora experimentada. Esto provocó contrariedad y disgusto en Domingo que, como siempre, no quiso callarse y arremetió contra la directiva por haberle prometido la renovación. Cruzó de nuevo los Pirineos para vivir sus últimas experiencias de entrenador en Francia, y terminó retirándose en 1990. 20 años después este pasado diciembre de 2010, Marcel Domingo fallecía en Arles a los 86 años.

Comentarios

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  1. SaRuMaN dice:

    No le conocia de nada, pero la historia de este señor me ha gustado mucho.

    Me ha llamado la atencion el comentario que hizo sobre el arbitraje español. Lo comparto y creo que aun es asi.

    Lo dicho, gracias por compartir vuestro conocimiento a los jovenes mallorquinistas.

  2. Gonzalo Mazarrasa dice:

    Mira, esto queda un poco presuntuoso, pero todos los entrenadores míticos que he hecho hasta el momento (desde Cuper, Lorenzo hasta el chileno Riera), me han encantado sus historias. Me han ganado como personajes. Incluso Luis Aragonés que piensas que lo conoces, y yo personalmente le tenía bastante mitificado, también descubres cosas y te ganan. Me alegro, poder transmitiroslo a los que leen estos posts.

    La verdad es que la historia de Domingo también es interesante. En el Mallorca, siendo honestos, fue entrenador solo un año y encima en descenso, pero merecía su “homenaje”.

    Gracias por leer y comentar Saruman.

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