Foto: LaLiga

Ficha técnica

Elche C.F.: Juan Carlos; Edu Albácar, Pelegrín, Armando, Correa; Matilla (Pelayo, 16'), Dorca, Pedro Sánchez, Hervías (Liberto, 85'), Álex Fernández; Guillermo (Lolo, 90').

R.C.D. Mallorca: Santamaría; Pleguezuelo, Yuste, Raíllo, Company; Moutinho (Lekić, 72'), Culio, Juan Domínguez, Salomão (Ansotegi, 67'); Lago (Pol Roigé, 84'), Brandon.

Árbitro: Juan Manuel López Amaya (Comité andaluz); amonestó a los locales Juan Carlos, Armando, Correa, Álex Fernández, Hervías y Guillermo y al visitante Brandon. Expulsó por doble amarilla a Raíllo y Pleguezuelo.

Goles: (1-0): Guillermo, 68'

Resumen

El Mallorca llegaba a Elche con sensaciones muy encontradas tras el empate de la semana anterior contra el Sevilla Atlético, que dejó un cisma entre los que veían positivo el resultado y los que lo encontraban insuficiente. Ante esta división, el partido disputado en el mítico Martínez Valero de Elche iba a permitir al ganador estar una semana en promoción de ascenso siempre y cuando pinchasen Huesca o Getafe. Los hombres de Vázquez querían dar ese golpe encima de la mesa que les diese la calificación por méritos de aspirante al ascenso. Pero un taconazo de Guillermo en el ecuador de la segunda parte pondría fin una semana más al sueño de exclamar el lunes que se es de play-off.

El Mallorca iniciaba el partido con un dominio del esférico que impedía al conjunto ilicitano avanzar hacia la meta defendida por Roberto Santamaría. El control del balón, pero, no fue aprovechado y tampoco Juan Carlos era inquietado en demasía por sus rivales. Esta situación se prolongó hasta el minuto veinticinco, cuando el equipo local empezó a ganar metros y a ser más incisivo, lo que hizo sonar las alarmas del equipo que veía como las arrancadas de Hervías y Pedro podían significar la muerte súbita. El equipo de Toril llegó con más peligro pero los bermellones volvieron a llevar el balón hacia el campo franjiverde, donde moriría una poco atractiva primera mitad pero con el dominio mallorquinista que hacía creer en la segunda victoria consecutiva como visitantes.

En el segundo tiempo pareció que nada cambiaba, que todo seguía igual, los insulares atacaban sin acertar en el último pase y los valencianos se encontraban descolocados. La tuvo Brandon en el quinto minuto, pero su cabeceo se fue desviado hacia la derecha por pocos centímetros. En ese momento, el partido cambió radicalmente, los locales se vieron inspirados en defensa y ganaron poco a poco en confianza, lo que les permitió meter el miedo en el cuerpo al Mallorca que tenía miedo de perder lo poco que tenía. En el minuto sesenta y tres llegaría la clave del encuentro, Raíllo entró con demasiada sangre fría a Alberto Dorca cuando este se disponía a chutar de dentro del área y el central cordobés tuvo que marcharse camino de los vestuarios al ver su segunda amarilla. El propio Dorca tiró el penalti, pero se fue al largero. Entonces el empate sí que pasó a ser bueno, pero ni la entrada de Ansotegi para intentar mantener el orden defensivo fue suficiente para evitar que un criticado Guillermo enviase con el tacón el balón al fondo de la red en el sesenta y siete.

A falta de más de veinte minutos para terminar y con una desventaja de solo un gol, el partido dejó de tener sentido y toda Mallorca lo sabía. Esta vez el gol tuvo lugar demasiado tarde como para poder reaccionar, y no se llegó a tener el sentimiento de que se podía arañar un punto ni siquiera cuando Lekić envió con la cabeza un balonazo al poste o cuando Company tuvo en varias ocasiones el balón dentro del área pero ni siquiera llegó a lanzarlo en un mano a mano en los minutos finales. La clara expulsión de Pleguezuelo por una absurda agresiva entrada a Liberto en el campo del Elche a dos del final hizo claudicar de manera absoluta a los visitantes, quienes se pudieron sentir arropados por un centenar de aficionados desplazados hasta el este de la Península Ibérica que hipotecaron el domingo para poder presenciar el partido.

Un análisis de la situación nunca es fácil tras una derrota, y menos en el Mallorca, que puede provocar que en el peor de los casos acabe a cuatro puntos de play-off y a uno del descenso. Trece equipos en cinco puntos no parece una fractura lo suficientemente grande como para decir que un equipo deba luchar por una cosa u otra, y de ejemplo están Mirandés o Tenerife, que en un mes se han intercambiado radicalmente su posición clasificatoria. A los barralet les quedan tres partidos antes de cerrar el año en los que deberán demostrar que son capaces de acabar arriba la temporada. Vendrá el Valladolid (14º) a Son Moix y después doble salida consecutiva a Almería (17º) y Soria (19º). Una buena racha de resultados puede significar comer los turrones en las plantas altas de esta emocionante Liga 1|2|3, un paso importante que está en nuestras manos.

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