Llevaba puesta la camiseta del Centenario. Ya nadie le miraba mal desde el ascenso del Mallorca. Llevar la zamarra bermellona había dejado de ser un motivo para avergonzarse después de aquel gol de Ortuño en la final del play-off de ascenso contra el Zaragoza. El carro volvía a estar lleno, y él, con aquel escudo sobre su corazón, sonreía enérgicamente cada vez que alguien le gritaba por la calle ‘’Força Mallorca!’’.

La calle olía a ilusión y un poco a rancio, ya que tampoco era difícil encontrar a aquel mallorquinista que no lavaba la camiseta desde la final de Elche ‘’para no perder la esencia del partido’’. Pero sobre todo a ilusión. Cualquier ‘’pachanga’’ de amigos tenía por lo menos 2 o 3 camisetas con Óscar, Acuña o Lago Junior a la espalda. Los bares habían vuelto a sacar las banderas y las bufandas del almacén para colgarlas por las paredes. Los pósteres de Fernando Vázquez con la gorra de ‘’Mallorca 1916’’ eran la sensación en las habitaciones de los jóvenes mallorquinistas. Incluso los coches habían vuelto a poner la pegatina del dimonió que rezaba el famoso ‘’Jo sóc soci, jo faig mallorquinisme’’.

Miró el reloj y aligeró el paso. El bus descapotable del Mallorca partía de Cort a las 18.30 y sus amigos probablemente le estarían esperando a él, al impuntual que siempre llegaba tarde y que en ese momento se encontraba en uno de los atajos de su barriada para llegar a la plaza. Sonrió para sus adentros imaginándose la situación a su llegada. De pronto, algo le hizo cambiar el semblante. Un sudor frío le recorrió todo el cuerpo. Sintió el cortante y helado filo de la navaja en su cuello y un acento extranjero le susurró a la oreja que le diera la cartera. Se quedó en estado de shock y apenas pudo balbucear dos palabras. El asaltante seguía con su dialéctica sin conseguir reacción alguna. ‘’O me das tu cartera ahora o te rajo el cuello. Necesito el dinero’’ Fueron las últimas palabras que escuchó.

—Cariño, vas a llegar tarde al Mallorca. Vaya siesta te has pegado. Y estás sudando, ¿qué te ha pasado?

—¿Hemos subido a Primera?

—¿Pero qué dices? ¡Venga, arranca, que el partido contra el Numancia empieza a las 19.15!

Se palpó los bolsillos como acto reflejo y echó la mirada a su mesilla de noche, donde descansaba su cartera. Se acarició el cuello en busca de algún corte pero no había ningún rasguño. Conservaba el cuello pero había perdido un ascenso. ‘’Le tenía que haber dado la cartera’’ pensó, ‘’al menos estaríamos en Primera’’...

Comentarios

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  1. Xisco Vich dice:

    Ojala tenga ese sueño en mi siesta del sábado. Buen artículo, muy innovador.

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