El Apunte: Poderoso Caballero…

Tiempo de descanso en el Santiago Bernabéu, todos los aficionados mallorquinistas, ilusionados y nerviosos, soñábamos con una victoria bermellona en feudo madridista. No pudo ser, se impusieron los millones.

Y es que, para los equipos humildes de Primera División, enfrentarse a Madrid y Barcelona significa lanzarse a una batalla tan desigual como la Guerra anglo-zanzibariana. Una disparidad causada por el famoso repartimiento de los derechos de televisión, que quizás sea justo debido a los seguidores de ambos equipos, pero que disminuye considerablemente la emoción en la, según algunos, mejor liga del mundo. Además, si no estuvieran los demás equipos, ¿contra quién jugarían Barça y Madrid? Nos necesitan para mantener este circo, nosotros a ellos no.

Así pues, sin emoción en el campeonato doméstico. El interés futbolístico del país se centra en ver hasta dónde pueden llegar en la Champions los dos ricos de la Liga, llevándose todos los elogios cuando consiguen el objetivo, un objetivo poco meritorio teniendo en cuenta sus presupuestos y comparándolos con los de otros equipos europeos. Así que, por si no fuera poco, los dos poderosos se llevan el mérito y las alabanzas cuando son los equipos pobres los que luchan ante todas las adversidades. Y por si eso no bastara tenemos a los árbitros, la guinda del pastel, que misteriosamente siempre favorecen a los mismos.

Nunca he pensado que esté mal ser de dos equipos. Hay mallorquinistas que tienen a Barça o Madrid como segundo equipo, y viceversa, culés y merengues con el Mallorca como segunda opción. Lo respeto aunque no lo comparta. Pero a los que de verdad admiro, es a los que son incondicionales únicamente de un club pequeño.

No debemos sentirnos desafortunados por ser aficionados a un equipo humilde, al contrario. Es verdad que nunca sabremos que significa ganar una Champions ni una Liga, pero tranquilos, porque ellos tampoco vivirán nunca la inmensa alegría que significa un salvación agónica o un ascenso. Todos conocemos cuan poderoso caballero es don dinero, pero más fuerte es el sentimiento de adoración, pasión y dedicación exclusiva hacia tu equipo de toda la vida, sin importarte su prestigio o los títulos que exponga en sus vitrinas. Esto último, no se paga ni con todo el oro del mundo.

Por tanto, mallorquinistas, sintámonos orgullosos de lo que somos, y apoyemos al equipo hasta el final para seguir combatiendo, un año más, en la”mejor” y más injusta liga del mundo.

Comentarios

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  1. Toni Ramis dice:

    Tarde o temprano el trabajo dará sus frutos y la balanza se inclinará.

  2. moe dice:

    Y lo bonito que es cuando uno de estos equipos llega a una final?

  3. moriarty dice:

    Que se jueguen la Liga el Madrid y Barça a 34 jornadas.Cada domingo un clásico.Y que nos dejen a los modestos tranquilos.Una Liga para los otros 17.Por lo menos no saldremos cabreados cada vez que nos roben la posibilidad de plantar cara.¿Qué mérito tiene una plantilla de 620 millones contra una de 35?

  4. moriarty dice:

    Lo peor no es que te corten las alas cada vez que plantas cara.Lo peor es que te ningunean. Cuando ganas a los grandes, no ganas tú, pierden ellos solos.Mediaticamente ni existes,tanto dá lo bien que trabajes y lo mucho que hayas demostrado en 16 temporadas.Esto es lo que subleva.

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