El Apunte: Poder de atracción

ARIDAIDesde que era pequeño, estando en Primera División, mi padre siempre me ha dicho que el Mallorca partía con ventaja respecto a los equipos de su mismo nivel para fichar. Si para traer un jugador se competía contra Osasuna, Racing, Espanyol, Getafe, etc., al poder ofrecer todos ellos cantidades económicas similares, el susodicho se solía decantar por aterrizar en la isla. Era una ventaja competitiva clave que nos permitió estar tantos años consecutivos en Primera.

El motivo principal es evidente: la buena vida mallorquina. Tranquilidad, montaña, patrimonio sol, playa, fiesta; un paraíso terrenal. Aunque todo ello apunta a que el jugador que se decide por estos argumentos debería venir aquí a arrastrarse, en muchas ocasiones no fue así. Aunque tampoco hay que desechar un gran número de casos en que deportivamente el jugador se dejó. El propio Stankovic, miembro de la época dorada del Club, reconoció que salían de fiesta y los aficionados les invitaban a copas. Y seguían rindiendo, no querían marcharse de Mallorca.

Sin embargo, esta magia desapareció como agua de borrajas al descender a Segunda. El Mallorca era un Club todopoderoso, podía ofrecer mayores cantidades de dinero que la mayoría, pero la planta institucional había destrozado el renombre del Club, existía una afición distanciada y cabreada, ya no era la isla de la calma. Pocos jugadores aceptaban bajar de categoría para ponerse la zamarra bermellona o cambiar desde otro equipo destacado de la categoría. Los que lo hacían (veáse Juan Rodríguez y Juan Domínguez) más bien venían de paseo.

Con los años se fue agravando aún más la problemática, en vez de luchar por ascender iba justo no caer al pozo de la Segunda B. Ya no se respetaba el Mallorca.

Sin embargo, la llegada del capital americano, y la solvencia económica que garantizan, permitió al menos estabilizar la caída, aunque no fue suficiente para evitar estar en la categoría de bronce.

Pero en esta categoría volvemos a sentirnos importantes, somos líderes, somos históricos, somos económicamente potentísimos, tenemos instalaciones privilegiadas, somos referentes; todo ello en cuanto a la Segunda B. El Mallorca ha recuperado su poder de atracción: un gran número de jugadores han bajado de categoría, algunos de ellos aún siendo titulares (como Manolo Reina o Aridai) y otros han cambiado equipos que luchan por el play-off de ascenso, siendo referentes en ellos (como Fran Gámez), por desembarcar en tierras mallorquinas.

Y rinden. Los ves con fotos en la playa, viviendo a isla, sabes que van de fiesta. Pero rinden. Probablemente porque vuelven a ver al Mallorca como un tren a toda velocidad al que aferrarse para poder llegar a volver, o debutar, al fútbol profesional.  Un lugar del que no irse. Que dure este don que facilita tener un plus en plantilla.

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