lluis sitjarEstas semanas ha sido noticia en los periódicos que nuestros vecinos balearicos ven la luz al final del túnel en su anhelo de los últimos años de poder volver a su casa: el Estadi Balear. Con la colaboración del Ayuntamiento de Palma cifrada en 500.000€, las reformas empezarán a lo largo de esta semana y se espera que a final de temporada estén finalizadas. Recuperaran parte de su "historia".

El Mallorca perdió gran parte de ella con la marcha del Lluís Sitjar. Es innegable que la inmesa mayoría se arrepiente de la elección que tomó la directiva de contruir Son Moix en lugar de reformar el antiguo y vestusto Lluís Sitjar. Todo hay que decirlo, a posteriori es muy fácil opinar. Con su abandono se perdió la magia, la esencia, la pureza, la historia, los recuerdos, la proximidad...

Aunque sea duro, el antiguo estadio bermellón ya está derruido y se puede dar por perdido. A pesar de reiteradas intentonas, o más bien rumores, de proyectos faraónicos para volver a nuestro hogar, el realismo terminaba por tumbarlos y afrontar la distacia de Son Moix. El futuro pasa por remodelarlo y adaptarlo a un estadio de fútbol en su pureza, como están haciendo recientemente Las Palmas, Celta de Vigo y Real Sociedad eliminando pistas de atletismo para acercar el público a sus jugadores.

¿Pero vamos a dejar correr un tupido velo con el Lluís Sitjar así como así? Yo me niego. La situación actual es evidente: la infraestructura está derruida y solo queda un solar que evidentemente pasará a propiedad pública para desarrollar algún proyecto verde, aunque las negociaciones por el momento están enquistadas.

Conociendo que el futuro pasa por los poderes públicos, si fuera el Mallorca exigiría unos mínimos a cumplir para el desarrollo futuro de unos terrenos donde la isla de Mallorca vivió y soñó deportivamente como jamás lo había hecho.

No soy nadie más que un simple aficionado, pero aprovecho mi hueco en esta web para proponer mi ideal para el futuro de unos terrenos que se convertirán en zona verde:

- La conservación en su lugar de la Puerta del Lluís Sitjar, único elemento no derruido, debe ser primordial e innegociable. Representa un recuerdo imborrable del deporte mallorquín.

- Donde se encontraban los cuatro córners del césped pondría hitos para delimitarlos y así recordar donde se encontraba el rectángulo de juego. Además, en cada uno pondría un resumen de 25 años de historia de nuestro Club.

- Al igual que se ha realizado en el Wanda Metropolitano realizaría un paseo de leyendas mallorquinistas, escogidas por votación entre los socios, mediante placas en el suelo con un material que quede bien integrado en el parque.

- El estadio histórico de referencia de las Islas Baleares no puede permitir que en su terreno se pierda la magia del fútbol. Por ello construiría un pequeño campo de fútbol 5 o fútbol 7, con el nombre y placa del Lluís Sitjar, para que el balompié perdure donde tantos recuerdos bonitos dejó.

Poco más se puede hacer, pero serían pequeños detalles que almenos permitirían mantener cierta esencia para los más nostálgicos. Y tú, ¿qué harías?

 

Comentarios

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  1. Xisco Ramis dice:

    Buenas ideas. Yo ni siquiera me había parado a pensarlo.

    La única que no veo necesaria es la última. Las otras te las compro todas.

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