Amanece en Son Moix. Y le hemos de dar la debida importancia, porque por Camí dels Reis el sol se ha podido atisbar muy pocas veces en los últimos diez años. En las oficinas del Iberostar Estadio vuelve la luz, y de manera muy intensa tras lustros de nubes oscuras y tormentas que les hacía trabajar entre la espada y la pared porque el cobro su sueldo se había de aprobar en consejo de administración. Y no siempre llegaba el visto bueno.

Desde que ese cuatro de junio desembarcó la aventura americana en el Mallorca, el club no ha podido ver nada más que mejoras: donde antes había una encarnizada lucha cada lunes en las juntas ahora reina la tranquilidad y la paz cada viernes en el mismo escenario. Si antes se lidiaba con una penosa situación económica que nos obligaba a (mal)vender a nuestras estrellas ahora el dinero no es problema. Una despreocupación general por las instalaciones se ha convertido ahora en la contratación de Benito Mateo, la creación de la ‘Player’s Lounge’. una mejora provisional de Son Bibiloni y un gran proyecto de futuro para la Ciudad Deportiva Antonio Asensio. Una sangrienta fuga de jóvenes talentos a la Península se ha transformado en una fuerte apuesta por la cantera que va de la mano con las remodelaciones planeadas en la carretera de Sóller. El cambio de director deportivo ha significado dejar atrás una política de fichajes que rindieron hace 5 años para contratar a hombres que vienen de realizar una temporada sublime o a grandes promesas ya sean para luchar por la titularidad en el “A” o para crear un “B” ilusionante. Unas pretemporadas marcadas por la escasez de agua y un presupuesto que no permitía asistir más que a kebabs han pasado a ser en un año preparaciones profesionales y exigentes, con posibilidad de ingerir gran variedad de líquidos y sólidos en el ya mentado espacio lúdico. La falta de una figura representativa en el consejo para los mallorquinistas se ha arreglado con Maheta Molango, alguien que se ha preocupado en infinidad de ocasiones (y sin que mediara prensa por el lugar) por la afición: por sus dudas, sus propuestas y sus deseos. Una prensa inmiscuida en una absurda guerra sin sentido va recuperándose (aunque sea muy lentamente) y acercándose a lo que quiere que sea el mallorquinismo. Este es el haber en solo siete meses.

Ahora la pelota entrará o no, pero el camino de este año se asemeja más a una meseta que no a la cordillera himalaya de los últimos años. El trabajo duro y la buena voluntad existen. Ahora solo falta un punto fundamental: llenar Son Moix. Un proyecto de ascenso es prácticamente inviable con un estadio que solo se llena hasta el 33% de su capacidad total. Basta con ver a los ascendidos y el nivel que tienen las hinchadas de Alavés y Osasuna o como el empuje de Butarque permitió que el sueño del Leganés no muriese. El apoyo de cada uno de los residentes en Mallorca es vital, es un peldaño que nos permite llegar más arriba en nuestro sueño. Salir afónico de un partido y con las manos dolientes es un paso más en esa escalera al cielo que nos aleje de la quema del infierno. Esta nueva era la hemos de rematar afición y jugadores al unísono. ¿Te apuntas?

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