Foto: ATB

Ficha técnica

C.D. Atlético Baleares: Aulestia; José Ruíz, Manu, Biel Guasp, Sergio; Borja, Kike (Álvaro, 62'), Óscar Rico (Julio Delgado, 65'), Xisco Hernández (Vallori, 89'), Fullana; Gerard Oliva.

R.C.D. Mallorca: Manolo Reina; Grima, Xisco Campos, Raíllo, Bonilla; Pol Roigé (Bryan Reyna, 72'), Damià, Pedraza (Álex Serrano, 58'), Lago; Cedric (Àlex López, 77'), Abdon.

Árbitro: Hugo José López Puerta (Comité madrileño) amonestó a los locales Kike, Biel Guasp, José Miguel y expulsó por doble amarilla a Gerard Oliva y directamente al entrenador, Armando de la Morena. Vieron tarjeta los visitantes Lago, Abdon, Bryan Reyna y Grima.

Incidencias: Partido correspondiente a la 3ª jornada del grupo III del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División B disputado en Son Malferit ante 2.200 espectadores, 200 de ellos visitantes. Dos horas antes del encuentro, la afición mallorquinista se congregó en la Plaça Sant Josep Obrer para dirigirse al campo, mientras que los balearicos efectuaron una calurosa recibida a su equipo. Hubo altercados en ambos escenarios que provocaron la movilización de la Policía Nacional, que pidió documentación a múltiples asistentes. El inicio del derbi se retrasó cuatro minutos debido a un desperfecto en una de las porterías.

Resumen

El primer derbi mallorquín de la temporada en Segunda B ha pasado en un visto y no visto después de noventa minutos con el fútbol desaparecido que hicieron dar al traste con todas las expectativas que se habían levantado desde las aficiones y la prensa con el duelo regional más importante en décadas. Un partido muy aburrido durante la primera parte necesitó que la tensión se trasladase al césped para desencallarse y que las ocasiones fluyesen con más o menos regularidad sobre las dos porterías aunque ninguno de los equipos estuviese inspirado de cara a la portería, lo que acabó propiciando un empate sin goles que deja muy mal sabor de boca tras todas las esperanzas despositadas en este.

El partido empezó con el punto de mayor intensidad que se vería en todo el primer tiempo ya que ambos equipos buscaron meter rápidamente un primer gol que les diese ventaja para empezar a construir desde esa tranquilidad una consistencia que les ayudase a dominar el partido, pero el Mallorca claudicó rápidamente y cedió metros ante el empuje blanquiazul, que no puso en apuros a Reina hasta que el control se volvió a repartir cuando los barralets decidieron apostar por un juego más combinativo que hirió a la defensa local, que empezó a mostrar agujeros por los que podía ser penetrada. En la otra parte del campo, la calidad de Xisco Hernández sumada a la permitida agresividad de Kike, fueron los elementos que permitieron apretar a la zaga mallorquinista pero con un Gerard Oliva que parecía más preocupado por provocar un penalti que por marcar.

No fue hasta el final de los primeros cuarenta y cinco minutos que las llegadas de los de Vicente Moreno empezaron a encaminarse y Aulestia se tuvo que empezar a activar para despejar en poco tiempo hasta tres balones a saque de esquina que se repartieron Damià y Bonilla sin encontrar la rosca deseada en lo que fueron los últimos momentos destacables antes de que llegase el tiempo de descanso con el mando más disputado que nunca pero en el momento con menos peligro de todo el partido, con ambos conjuntos más centrados -y hasta aliados- en acabar tranquilos y que la charla técnica diese sus frutos para alzarse con los tres puntos en la segunda mitad sin prisas y con la perspectiva del tiempo.

Y la verdad es que el encuentro dio un vuelco radical a la salida de vestuarios, pareciendo al fin lo que realmente era y se llevaban horas esperando: un derbi. La tensión voló de las gradas -menos ruidosas en la segunda parte- al campo, donde ya en los primeros minutos Manu Farrando hubiese marcado de no ser porque Xisco Campos despejó de cabeza lo justo para que rozase el larguero. Un minuto después Gerard Oliva, la referencia ofensiva local, fue expulsado en la misma jugada por golpear a Reina cuando tenía el balón en las manos y protestar con palabras soeces el haber sido amonestado por esa acción, lo que dio pie a una gran confusión sobre el césped por si Oliva acababa con una o -como finalmente sucedió- dos amarillas. El técnico balearico, Armando de la Morena, fue expulsado muy poco después por, en referencia a estos hechos, decirle al árbitro que había "jodido el partido".

Esto lo aprovecharon los bermellones para estirarse y atacar a Aulestia con un juego de bastante toque para ser Segunda B, lo que acabó siendo más efectivo que el pelotazo largo y arriba con el que se acababan enviando balones fuera del campo, y sin exagerar. Bonilla fue el que tuvo la más clara con un centro que se envenenó hasta tomar dirección a portería, aunque el meta estuvo atento y despejó con confianza. Desde entonces, toda la acción ofensiva se canalizó por la izquierda mientras en la derecha estuviese un Pol Roigé que volvió a decepcionar por tercera semana consecutiva y que fue sustituido en el setenta y dos por Bryan Reyna, quien sí que potenció la derecha y dio más juego a Fran Grima. Cuatro minutos después de este cambio llegó la gran ocasión del partido: Cedric conduce a la contra y, presionado por los dos centrales, tira desde la frontal del área con solo el arquero por delante pero el balón se marcha ligeramente por la izquierda.

Errar esta ocasión tan cerca del final fue un golpe durísimo para el mallorquinismo, que solo pudo disfrutar de un chut a la desesperada y que se fue sin peligro de Damià en todo el tiempo restante, en el que los de De la Morena dieron un paso al frente cuando empezaron a oler la sangre y se lanzaron en los diez últimos minutos finales, en los que el Mallorca estuvo perdido y le costó Dios y ayuda poder enviar la pelota a campo contrario. Borja fue quien creó más peligro, con un zapatazo desde fuera del área que voló a muy baja altura pero que Manolo Reina supo detener dándole un punto de intriga que a punto estuvo de provocar un infarto en la parroquia bermellona que ya empezaba a estar desesperada de tanto tener el balón cerca de la portería quedando tan poco y, a pesar de todos los nervios sufridos, el marcador continuó inamovible hasta el final de los cinco minutos de prolongación, con un punto para cada equipo.

Los mallorquinistas afrontarán ahora una intensa semana de competición, con la disputa el miércoles de la 2ª ronda de Copa contra el Lleida y el domingo de la cuarta jornada de Liga. Ambos encuentros serán disputados en Son Moix, por lo que los barralets habrán jugado cuatro partidos oficiales consecutivos en Palma antes de viajar a Ontinyent el próximo día diecisiete. Queda, por tanto, un partido del torneo del KO en el que los suplentes tendrán una oportunidad de oro para reivindicarse y mostrarse como solución a la carencia de gol que sufre el equipo que de momento no se está notando gracias al excelente trabajo de la defensa que aún no ha encajado en el torneo liguero.

 

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