Archivo de la categoría ‘El Apunte’

Un monstruo sin alma

Cuando tenía 5 años, un pequeño dragón llegó a mi vida. Era de color rojo y negro, así que le llamé Rojinegro. Pasábamos todos los días juntos. Éramos igual de indefensos, y por eso nos defendíamos el uno del otro ante los demás, aunque sin resultado. Todo el pueblo se metía con nosotros, pero sobre todo con Rojinegro, por no tener un tamaño de dragón que diera tanto miedo como los de las películas. Cuando pasábamos por al lado de los chicos más mayores, se reían a carcajadas y soltaban improperios de todo tipo. Un día, decidimos que era mejor que jugáramos en el jardín, que nos quedáramos en casa. Corrían los días, los meses y los años y nos hacíamos más y más inseparables. Lea el resto de la entrada »

“És temps de ser valents”


Foto: José Raúl González, fotógrafo de FutbolMallorca.com

Ya lo dice la canción “Tornarem“, de Lax’n Busto, una canción que ha sido utilizada como muestra de expresión en diferentes reivindicaciones, pero que se ajusta muy bien a la realidad que vive el mallorquinismo. Y sí, estamos siendo valientes. Habrá días mejores y días peores, pero si algo no se le puede achacar a este equipo son sus ganas. Aquí nadie se rinde.

Ya viene siendo hora de aplicarnos la historia a nosotros mismos, los aficionados. Y es que cualquiera de nosotros, como mallorquinista, tenemos más poder del que creemos.

Porque quizás sin un campo empujando, ese gol de Alex López en el último suspiro no hubiera llegado, quizás tampoco nos hubiéramos levantado el día del Atlético Saguntino, y quizás tampoco hubiéramos logrado puntuar en Formentera. Sí, esa maravillosa afición que acompañó al Mallorca a Formentera, también contribuyó a que se lograra ese punto.

Aunque pueda que algunos no se crean lo anterior, hay algo indudablemente cierto, y eso es que tenemos ante nosotros la oportunidad de hacer más grande esta familia que es el mallorquinismo y resurgir de entre nuestras cenizas.

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El Apunte: Odio eterno al aficionado moderno

  • 8 de noviembre de 2017
  • Escrito por Rafel Coll
  • El Apunte

Afición rcd mallorca“Odio eterno al fútbol moderno” frase simbólica e icónica del fútbol modesto alrededor del mundo, con origen en el fútbol inglés al igual que su análogo “Support your local team”. Me gustaría versionarla a mi estilo particular, apuntando hacia las masas: “Odio eterno al aficionado moderno”.

Suelo escribir focalizando directamente sobre el Mallorca, pero hoy prefiero darle un tono genérico, siempre aplicable a nuestro Club. Prácticamente todo el mundo ha asumido que el fútbol profesional se ha convertido en un negocio más que en un deporte. No se respetan horarios dignos, facilidades de desplazamiento, se presentan precios abusivos en abonos y entradas, etc. El aficionado ha luchado y sigue haciéndolo por tratar de revertir, o al menos controlar, la situación; pero es muy complicado, las élites se alinean juntas para hacerlo imposible.

Ante tal situación el pobre amante del fútbol se ve forzado a sucumbir ante este fútbol moderno. Quieres ver a tu equipo aunque te cobren 50€, quieres comprar la camiseta aunque debas pagar 70€ cuando sabes que su coste son 10€. Todo a costa del bolsillo del aficionado. Yo soy uno de ellos, y me jode, pero no hay más remedio: el amor por mi equipo me hace doblegarme. Lea el resto de la entrada »

El Apunte: La actitud

Captura de pantalla 2017-11-03 a les 18.43.3630 de 36. Esta es la realidad. Pese a quien le pese este inicio de temporada del RCD Mallorca es indescriptible. Cualquier calificativo que intente explicar algo de esta realidad se queda corto. Sobran palabras. Y también números. Las cifras están ahí y nadie puede hacer la contraria a algo tan objetivo como lo son los propios números. Después de pasar el ecuador de la primera vuelta y ver como cada equipo ha empezado a marcar su propio camino está claro que no somos líderes (a 6 puntos del segundo, cabe precisar) por casualidad. Este equipo ilusiona. Y no solo por este inicio de temporada que ha hecho devolver aquel feedback entre club y afición perdido en la memoria de muchos, sino por la actitud de cada jugador, tanto los que tienen el privilegio de representarnos desde el verde como los que esperan a que llegue su oportunidad.

La actitud. Es algo sobre lo que me gustaría recalcar hoy pero que ya tuve ganas de hablar después del partido en Formentera. Esa sensación de rabia y de derrota después de un empate (si no se gana que, al menos, se puntúe) dice mucho de este equipo y ayuda a argumentar el por qué estamos ubicados en esta posición tan privilegiada. El conjunto de Vicente Moreno sabe a lo que va y lo que se juegan en cada partido. No solo en nombre de la entidad, sino también a título personal. Sinceramente creo que esto hacía años que no se veía y, para mí, ha sido una de las claves para volver a emprender el camino hacia donde nos merecemos estar y borrar ese oscuro pasado tan reciente. El camino con ese final tan soñado para dejar aún más atrás esos malditos recuerdos.

Cada victoria parecía haber pintado una capa de alegría que escondía la realidad de lo que es la segunda división B y, especialmente, este infierno de grupo III. Con estos dos empates seguidos hemos podido despertar para ver con perspectiva lo que cuesta ganar en la categoría de bronce. Si bien es verdad que parece que estos tres últimos partidos el equipo ha bajado un poco de nivel no se le puede reprochar nada en actitud. Sea el tipo de césped que sea las ganas de ir a por el balón, la solidaridad y la solidez de este equipo son el apunte a destacar jornada tras jornada. Y eso, al final, da victorias. Solo hace falta pegar un vistazo a la clasificación.

Valencia-Mestalla, Lleida y Elche. Ahora es el momento clave para no bajar los brazos y seguir apostando por hacer crecer aún más este carácter ganador. Son tres partidos muy complicados con los que, si sacamos buenos resultados, podremos seguir volando aún más alto. Por eso, ahora más que nunca, toca seguir manteniendo una de nuestras mejores bazas como equipo, la actitud. Una actitud que ayuda a que cada vez que vemos saltar a los jugadores al campo nuestro corazón lata bajo nuestra camisa roja con una fuerza que el propio mundo mallorquinista parecía desconocer estos últimos años.

Afición Formentera RCD Mallorca“Riiiiiiiiiing”, suena el despertador, aunque ya estaba despierto por mí mismo desde hacía 15 minutos. Ese reloj biológico que sale a relucir cuando tu mente sabe que tienes una gran cita: un examen, una operación, una boda o, como en este caso, un desplazamiento del RCD Mallorca.

En esta ocasión el viaje permanece en la zona balear, lo que tiene la Segunda B, toca desplazarse a Formentera, la pitiusa menor. La mochila ya había sido rellenada previamente, para poder apurar las horas de sueño, con bufanda, bandera, sudadera, chubasquero – sí, cubrirse del agua para ir a Formentera, donde solo llueven 200 litros al año-, cargador portátil – la dependencia tecnológica asoma- y dos bocadillos para coger fuerzas; para los curiosos, uno de sobrasada y de jamón y queso el otro.

Me encuentro con un amigo y cogemos taxi, el aparcamiento en la zona del puerto de Palma es nefasto. Llegados al destino rápidamente vislumbramos gente a raudales ataviada con vestimenta bermellona, aunque estuvieras dormido, algunos directamente de resaca, te recordaban por qué estabas ahí: jugaba tu equipo fuera de casa y escogiste ir con él y animarlo.

Al poco tiempo subimos al barco, todo ello sin pasar control de seguridad alguno más allá de comprobar que tenías el billete correspondiente. En tiempos de un terrorismo en auge, allí cualquiera podía meter lo que fuera y nadie se enteraba. Ubicados ya en nuestras butacas, nos reunimos con otros tres compañeros. En teoría habían cambiado el ferry lento (4 horas de viaje) por el rápido (2 horas de trayecto), por lo que a las 10 debíamos estar en Ibiza. Con un buen rato por delante empezamos a charlar, de temas muy variopintos, al igual que el resto del pasaje; los cánticos, a excepción de algunos por parte de Supporters, debían esperar. Sobre las 9:30 el reloj biológico volvía a hablar: “quiero comer” decía tras varias horas ya despierto. Cuando yo extraía feliz de mi mochila uno de los bocadillos, uno de mis compañeros sobresalió de mala manera: de papel de periódico sacó botifarrons y sobrasada, junto a un paquete de quelitas; se coronó como el rey de las meriendas en ese trayecto de Balearia. Lea el resto de la entrada »


RCDM.es - El Blog del aficionado Mallorquinista