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El Apunte: Y lo mejor aún está por llegar

  • 22 de enero de 2018
  • Escrito por Jordi Cifre
  • El Apunte

Captura de pantalla 2018-01-22 a les 15.47.35El ritmo del pulso indicaba que el día había llegado… Ayer vivimos sin duda los 3 puntos más bien trabajados de esta temporada. Ni dos goles que llegaron sin generación alguna por el rival pudieron contra un equipo que desde el primer minuto demostró quien manda en esta isla. Ayer dimos el paso al frente que tanto necesitábamos regalándonos una victoria que va más allá del significado de la propia palabra. Son Moix se vistió de gala tiñéndose de rojo. Las gradas desprendían un ambiente de primera división y la afición sentenció con más de once mil gritos de guerra que ni la segunda B nos puede parar.

Hacía demasiado tiempo que no vivía un partido tan intenso y, a la vez, tan emocionante. Un derbi en estado puro. Y lo mejor: ganarlo dominando durante todo el encuentro. La de ayer fue una victoria sufrida pero más por dos errores nuestros que por mérito del rival, que estuvo casi todo el partido especulando con un Fullana sin poder hacer nada más en el centro del campo. El Mallorca dejó claro cuál es su identidad y sacó ese juego que parecía que habíamos olvidado. ¿Qué mejor contexto y rival para, al fin, dar un golpe de moral y dejar lejos las dudas surgidas en las últimas jornadas?

El partido no solo se ganó en el verde, sino que también se ganó en las gradas. Más de 11.000 mallorquinistas dieron lecciones de lo que es un estadio que ha vivido la Champions. Incluso las dos tribunas se contagiaron de una grada Lluís Sitjar ejemplar. La afición es el pulso que da vida a un equipo de fútbol y ayer se volvió a demostrar porque llevamos este nombre histórico. Cuando más lo necesitábamos ahí estábamos para ser la voz que ayudó a empujar tres veces el balón a la red. Un balón que en la primera parte se negaba a entrar pero que, con la ayuda de todos cambió en la segunda mitad.

Después del día de ayer a ellos les tocará seguir deseando la segunda B y a nosotros nos tocará seguir descubriéndola pensando ya en el próximo rival. Unos seguirán hablando y otros seguiremos remando para mantener vivo el sueño que hace pintar de rojo y negro toda una isla. Por lo tanto, tenemos que continuar pidiendo que siga soplando el viento que un día dejó de estar a nuestro favor porque aprender a contraatacarlo ha sido lo que nos ha hecho más fuertes. Y ya no nos tiene que parar nadie.

Dejo de intentar de escribir todas las sensaciones y emociones que sentí ayer porque como escribía Mercè Rodoreda: “Escric. Escric i no arribo a poder comunicar la gran barreja de sensacions que voldria comunicar. Es el momento de sonreír y remar para seguir viviendo sensaciones y emociones indescriptibles. Nos lo merecemos. Ya lo contaran aquellos que les gusta (o gustaba) tanto hablar. Nosotros ya hablamos en el campo. Y lo mejor aún está por llegar.

Cuento de Navidad

  • 25 de diciembre de 2017
  • Escrito por Jordi Cifre
  • Actualidad

Captura de pantalla 2017-12-24 a les 20.39.18Era víspera de Navidad. El frío del reciente invierno contrastaba con el calor que desprendía cada hogar. Eran muchos los días que habían pasado desde la última vez y cada abrazo significaba algo más que un simple reencuentro. Había llegado de nuevo la época de comprar regalos, alargar comidas hasta la hora de cenar e intercambiar sonrisas con los más queridos. Todo el mundo estaba feliz. Todo el mundo menos él. Había decidido terminar el año de la única manera que sabía: solo y aislado de todo lo que pasara fuera. De todo. Incluso de aquello que más había querido en toda su vida y lo más parecido al familiar que nunca pudo tener. Habían pasado ya seis meses desde que tomó una de las decisiones más difíciles de su vida y seguía encaprichado en no volver jamás. Ya lo había dado todo por perdido y, si alguna cosa tenía clara, era que no quería morir junto a él. Cada vez que oía por la radio que aquello que había sido el motor de su vida había ganado no se dejaba de repetir en su cabeza que no eran más que paparruchas y que, al final, todo seguiría igual: el Real Mallorca hundido en la miseria y sentenciando una temporada más su muerte. Se autoconvenció que ya lo había dado todo por intentar ayudar a que no se apagara la luz de su equipo. Pero al final, decía, de nada había servido.

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El Apunte: Que pase el siguiente.

DQrO85yW4AAwHz3.jpg-largeEl Real Mallorca firmó ayer su tercer empate consecutivo. Olot, Sabadell y Badalona han sido los responsables de “frenar” a un equipo que vive un empate como sinónimo de derrota. Y esto, realmente, es lo que hace grande este año a nuestra plantilla. Ese inconformismo después de empatar en el minuto 90 dice mucho de los jugadores que nos representan en el verde casa jornada. Ese inconformismo como manifestación de la actitud que tanto echábamos de menos en Mallorca. Desde dentro es bueno que el vestuario solo se conforme en ganar cada partido porque, al final, eso es causa de los resultados que todos queremos, pero, por otra parte, desde la grada debemos de mirar en perspectiva nuestra situación y no anticiparse queriendo hacednos creer que vuelven los fantasmas del pasado. ¿Crisis?

Perdónenme, pero no entiendo a esa gente que está empezando a hablar de crisis refiriéndose a un equipo que aún no ha perdido ningún partido. A un equipo que va líder indiscutible del grupo III de la división de bronce y, además, es uno de los menos goleados de todas las ligas del mundo según un estudio realizado por la cadena de televisión autonómica. Creo que la crisis está en nosotros mismos intentando hacednos pensar que el Mallorca lo está. Imagino que se debe a que hacía años (demasiados) que no estábamos acostumbrados a esta situación deportiva tan paranormal y nos encontramos un poco descolocados. Personalmente ni yo me creo estos números. Mi memoria no me permite ir más allá de Elche 2003 y poder recordar esa etapa gloriosa de final y principio de siglo. Desgraciadamente, me ha tocado vivir de manera más intensa la peor parte de la historia de nuestro club y, por eso, me cuesta asimilar la espectacular temporada que está haciendo (para los haters de turno lo recuerdo: sí, en segunda B, grupo III).

Pero, precisamente, por ser en segunda B tiene aún más mérito. Me explico: si algo estoy aprendiendo de esta categoría es que aquí nadie regala nada. Y menos jugando contra nosotros. Tal vez, los seis empates que llevamos en liga nos habrán servido para tener los pies en el suelo y ver lo complicado que es ganar un partido en segunda B. Pero me parece surrealista hablar de crisis cuando los propios números ya hablan por sí solos. De todas formas, no hay que olvidar que si estamos aquí no es para quedarnos y, dada nuestra situación, no nos podemos permitir el privilegio de perder el liderato. Ahora vienen unos partidos asequibles, en principio, para poder cerrar un debate que realmente no existe y que parece que gusta tanto abrir a algunos.

De todas maneras, no soy yo el que tiene que sentenciar nada. Creo que a lo largo de la temporada lo han hecho y, de bien seguro, que lo seguirán haciendo nuestros jugadores desde el campo. Así que tranquilos porque ya se encargarán ellos de dejar escrito un día más en las páginas de nuestra nueva y renovada historia que volvemos a ser un equipo de ciencia-ficción. Un equipo incapaz de hacer victorioso a nuestro rival. Y ésta es la realidad, nos guste o no: al Mallorca no le gana nadie. Que pase el siguiente.


Foto: José Raúl González, fotógrafo de FutbolMallorca.com

Suena la música en mis auriculares. Carretera, frío, más líderes y una frase de Love Of Lesbian que no deja de repetirse en mi interior: “Confesaré, ha vuelto aquella fiebre de siempre”.

Nota: escribo todas estas líneas un domingo no cualquiera. Es 12 de noviembre de 2017. Son exactamente las 16:06 horas.

Resulta difícil asimilar todo lo que me pasa ahora mismo por la cabeza. Las imágenes de esta mañana no dejan de recorrer por mi mente a ritmo del ruido del autobús de vuelta hacia Barcelona. Pero estoy tranquilo, aún queda día por delante para poder aceptar la cruda realidad y seguir respirando una fruición poco vivida durante estos últimos años. Pero no es fácil. No es fácil porque lo que está haciendo este MALLORCA (sí, en mayúsculas) es de ciencia ficción.

Vamos a poner orden a todo esto para poder asimilarlo.

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El Apunte: La actitud

Captura de pantalla 2017-11-03 a les 18.43.3630 de 36. Esta es la realidad. Pese a quien le pese este inicio de temporada del RCD Mallorca es indescriptible. Cualquier calificativo que intente explicar algo de esta realidad se queda corto. Sobran palabras. Y también números. Las cifras están ahí y nadie puede hacer la contraria a algo tan objetivo como lo son los propios números. Después de pasar el ecuador de la primera vuelta y ver como cada equipo ha empezado a marcar su propio camino está claro que no somos líderes (a 6 puntos del segundo, cabe precisar) por casualidad. Este equipo ilusiona. Y no solo por este inicio de temporada que ha hecho devolver aquel feedback entre club y afición perdido en la memoria de muchos, sino por la actitud de cada jugador, tanto los que tienen el privilegio de representarnos desde el verde como los que esperan a que llegue su oportunidad.

La actitud. Es algo sobre lo que me gustaría recalcar hoy pero que ya tuve ganas de hablar después del partido en Formentera. Esa sensación de rabia y de derrota después de un empate (si no se gana que, al menos, se puntúe) dice mucho de este equipo y ayuda a argumentar el por qué estamos ubicados en esta posición tan privilegiada. El conjunto de Vicente Moreno sabe a lo que va y lo que se juegan en cada partido. No solo en nombre de la entidad, sino también a título personal. Sinceramente creo que esto hacía años que no se veía y, para mí, ha sido una de las claves para volver a emprender el camino hacia donde nos merecemos estar y borrar ese oscuro pasado tan reciente. El camino con ese final tan soñado para dejar aún más atrás esos malditos recuerdos.

Cada victoria parecía haber pintado una capa de alegría que escondía la realidad de lo que es la segunda división B y, especialmente, este infierno de grupo III. Con estos dos empates seguidos hemos podido despertar para ver con perspectiva lo que cuesta ganar en la categoría de bronce. Si bien es verdad que parece que estos tres últimos partidos el equipo ha bajado un poco de nivel no se le puede reprochar nada en actitud. Sea el tipo de césped que sea las ganas de ir a por el balón, la solidaridad y la solidez de este equipo son el apunte a destacar jornada tras jornada. Y eso, al final, da victorias. Solo hace falta pegar un vistazo a la clasificación.

Valencia-Mestalla, Lleida y Elche. Ahora es el momento clave para no bajar los brazos y seguir apostando por hacer crecer aún más este carácter ganador. Son tres partidos muy complicados con los que, si sacamos buenos resultados, podremos seguir volando aún más alto. Por eso, ahora más que nunca, toca seguir manteniendo una de nuestras mejores bazas como equipo, la actitud. Una actitud que ayuda a que cada vez que vemos saltar a los jugadores al campo nuestro corazón lata bajo nuestra camisa roja con una fuerza que el propio mundo mallorquinista parecía desconocer estos últimos años.


RCDM.es - El Blog del aficionado Mallorquinista