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El Mallorca no te necesita

El Mallorca no te necesita. De verdad, no te necesita. Si tu intención es pisar Son Moix con el único fin de pitar a los jugadores, el Mallorca no te necesita. Si lo que buscas es ir al estadio a desahogar toda la rabia que llevas dentro, el Mallorca no te necesita. Si estás deseando que llegue el sábado para insultar y criticar a Maheta Molango y a Javi Recio, el Mallorca no te necesita. Lea el resto de la entrada »

El Apunte: La vuelta de Eto’o

Los humanos somos animales de creencias. Sentimos la necesidad de aferrarnos a algo para darle a nuestra vida un sentido que quizá de otra manera no podamos encontrar. Esa necesidad, se acentúa cuando los tiempos que corren no son buenos. Y ese algo a lo que nos aferramos, también va mutando según la situación: ocurre con el auge de los populismos o con la religión, por ejemplo. Cada uno busca lo que le llena. Al fin y al cabo… ¿Qué somos sin fe? Absolutamente nada.

Unos creen en el amor verdadero y se pasan toda la vida buscándolo, como si algún día fuera a aparecer esperando bajo el portal de su casa con un ramo de rosas. Otros, optan por la búsqueda de la autorrealización a través de conocer el mundo y viajar sin rumbo a paraderos desconocidos. Hay quien opta por el dogma de la felicidad y gestiona su vida en torno a la persecución de ésta. La fe se manifiesta de muchas maneras y todos nos vemos obligados a acudir a ella.

Volviendo a la religión, todo el mundo conoce a alguien que siendo ateo declarado, ha rezado a Dios cuando la muerte acechaba a un familiar cercano, aferrándose a la creencia de que Él es omnipotente. En ocasiones es tan fuerte la convicción, que uno de verdad cree haber visto a Dios.

Probablemente ahora mismo estés pensando en aquello en lo que tú crees, en la forma a través de la cual se manifiesta tu fe. Pero no tiene por qué ser una constante en tu vida. De hecho, quizá tu convencimiento es creer que hay algo en lo que creer, y te pasarás toda la vida buscando ese algo que, en realidad, ya has encontrado sin saberlo.

En el Mallorca, dicha creencia empieza a brotar en agosto y es bautizada como ‘’ascenso’’. Una pradera llena de flores. A medida que se va diluyendo con el paso de las jornadas, se reseca y se transforma en ‘’salvarnos tranquilamente’’. Un jardín casero. De la noche a la mañana, el paisaje se convierte en desierto, donde la deshidratación por el calor abrasante empieza a hacer estragos.

Ahora la fe se muestra en Samuel Eto’o que, tras una entrevista en Camerún, parece haber declarado su deseo de volver a jugar con la camiseta bermellona y el desierto parece serlo menos. Eto’o o el oasis que todos desearíamos encontrar. Eto’o o la necesidad de aferrarse a algo en lo que creer,

Habrá quien de verdad lo crea, habrá quien ya le verá vestido de rojo y negro y habrá quien ya lo imagine salvándonos con sus goles del descenso a Segunda B. No deja de ser la confirmación de que necesitamos ese algo en lo que creer, pero ahora mismo, en lo único en lo que se debe creer es en sacar los 3 puntos de El Alcoraz porque esa es la realidad que debemos afrontar. Ya habrá tiempo para soñar con la vuelta de Eto’o. La fe mueve montañas, pero seamos menos ambiciosos y pidamos solamente los 3 puntos contra el Huesca.

La Porra de RCDM: Mallorca-Tenerife

¿Quieres ganar un menú para dos personas? ¡Pues participa en la porra RCDM! Gracias a nuestros amigos de MallorCafé, tenemos el placer de sortear un menú para dos personas en su fantástico establecimiento de Son Moix.

¿Quieres saber cómo participar? Aquí te explicamos los pasos a seguir: Lea el resto de la entrada »

Creo que el verso “Sempre ens diran valents” define a la perfección a nuestra afición. El mallorquinismo es una familia y como tal, estamos en las duras y en las maduras para hacernos oír.

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El apunte: A la espera de un final

”Cada año nos daba varios sustos, pero al final conseguía sobreponerse a todos y volver a su rutina sin dificultad. Sin embargo, hacía unos meses que sentíamos que algo no iba bien. Ninguno sabía explicarlo, pero incluso él apreciaba que se avecinaba un bajón difícil. Durante el día, perdía el equilibrio si caminaba más de 10 pasos seguidos, teniendo que sentarse para no desfallecer. Por las noches, deliraba mientras dormía, gritando de tal forma que todos nos despertábamos sobresaltados.

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