Foto: Atlético Saguntino

Ficha técnica

C. Atco. Saguntino: Lluna; Gallego (David Fas, 68'), Quesada, Miguel Ángel Marín, Gimeno; Lois (Nuha, 57'), Niko Kata (Gilabert, 68'), Fran Gámez, Jorge Julià, Adrià Granell; Carlos Esteve.

R.C.D. Mallorca: Reina; Sastre, José Ángel, Raíllo, Bonilla; Aridai (Cedric, 87'), Pedraza, Salva Sevilla, Álvaro Bustos (Cano, 79'); Àlex López, Abdon (Damià, 71').

Árbitro: Óscar Sauleda Torrent (Comité catalán) amonestó a los locales Lois y Nuha y a los visitantes Reina y Bonilla. Expulsó por doble amarilla a Marc Pedraza.

Goles: (0-1): Abdon, 46'; (1-1): Carlos Quesada, 49'; (1-2): Bonilla de córner, 53'.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimotercera jornada del grupo 3 del Campeonato de Liga de Segunda B, disputado en el Nou Camp de Morvedre ante poco más de 1.000 espectadores, dos decenas de ellos aficionados bermellones presentes en Sagunto. Durante toda la mañana, el diluvio que cayó sobre el norte valenciano hizo que el encuentro estuviese en riesgo de ser suspendido, medida que se desestimó a poco menos de una hora para el partido a pesar del estado del terreno de juego.

Resumen

El Mallorca ha vuelto a encontrar el golpe de efecto de líder, y lo ha hecho bajo las condiciones más adversas al conseguir llevarse los tres puntos de Sagunto sobre el césped artificial, bajo una tormenta límite y rodeado por la inferioridad numérica causada por otro arbitraje pésimo, uno más desde la queja de Toni Seligrat. Pero a pesar de todo esto, el equipo bermellón ha sabido volver a sacar la garra de líder que tanto se echaba en falta para tumbar a un Saguntino que incluso llegó a empatarle, aunque ni tan solo eso, un seguro de golpe moral contra los rojinegros, bastó para hacer flojear a un equipo que ha vuelto a sacar el látigo de mando.

Los jugadores saltaban al césped de Morvedre a tocar del mediodía con el campo convertido en una auténtica piscina municipal, no había rincón de las instalaciones que no tuviese su particular charco, incluido el césped, con más de la mitad de sus dimensiones ahogadas bajo el agua. Esta situación deparaba un partido mucho más extraño del que ya hacía pensar antes de por sí el césped artificial, pero también muy imprevisible, lo que daba a pensar que sería un encuentro muy reservado en el que ambos equipos ofreciesen un tanteo lento y largo y quizás avanzada la segunda parte se decidiesen a lanzarse a por el gol siempre y cuando tuviesen asegurado el punto y que no sufrirían lesiones. Nada más lejos de la realidad, porque Vicente Moreno decidió dinamitar el partido desde el principio para coger desprevenido a los locales para que quedasen noqueados ya de pronto.

La táctica de guerra relámpago del técnico valenciano que, vista su eficacia, podemos decir que afortunadamente pocas veces puede empezarse a ejecutar, se volvió a desplegar una semana más y se sacó de punto al Saguntino, que para no desentonar, hacía aguas por todos los lados de la zaga mientras los atacantes bermellones se aprovechaban de cada una de las circunstancias como si las hubiesen diseñado ellos mismos. El primero en intentarlo fue Abdon en la primera jugada del encuentro, pero el balón que cazó después de que el meta local calculase mal la trayectoria del cuero se durmió demasiado hasta que ya le dio tiempo a toda la defensa rojilla a haberse replegado. Desde entonces el dominio solo fue en aumento, y cerca de cumplirse el décimo minuto de juego, otra vez el artanenc volvía a amenazar a Lluna, esta vez con un disparo potentísimo desde la frontal que ahora sí exigió al máximo al arquero valenciano, que tuvo que rechazar a córner casi sobre la bocina.

De hecho, las expediciones del Mallorca al banderín de esquina fueron una constante durante los primeros minutos mientras las ocasiones bermellonas se acumulaban, sobre todo gracias al gran trabajo de Aridai Cabrera, vital en este partido para sacar el balón y crear el peligro que hizo temblar Morvedre. Pero poco a poco, y ahora volviendo a esas sensaciones de finales de año, el poderío de los rojinegros, hoy con la segunda equipación, se fue diluyendo mientras los locales empezaban a atisbar ocasiones muy peligrosas a la contra con las que ponían a Reina bajo apuros. Este punto de inflexión fue insuperable para los mallorquinistas, quienes más allá de un pequeño oasis en el ecuador de la primera parte en el que Aridai y Bonilla se aproximaron mucho al gol no pudieron recuperar los mandos de un partido que parecía que empezaba a escaparse.

Pero aún con todo el control del partido disponible, el Saguntino se limitó a hacer poco más que igualar la oferta ofensiva del Mallorca, basada en algún tiro lejano y centros envenenados, y el retorno a los vestuarios fue con el empate a cero inicial manteniéndose en el electrónico pero con la lluvia amainando y dejando trabajar tranquilos a los sistemas de drenaje, que parecían absorber el agua al mismo tiempo que el Mallorca perdía fuerza, pero ahora llegaba el descanso, una zona balsámica para Vicente Moreno, con una oportunidad de oro para reactivar su plan de golpe directo-encerrarse hasta el final, al igual que intentó en la primera parte, pero con la diferencia de que en la segunda el resultado fue radicalmente opuesto, porque aún sin haber llegado al minuto cuarenta y seis, Abdon robaba un balón que se le había complicado a Quesada para meterse dentro del área y rematar a bocajarro a Lluna, quien, pese a que el tiro fue directamente hacia él, no pudo blocar el disparo que se le metió hasta el fondo de las mallas y abría el marcador en un momento moral clave.

Este gol era un bálsamo para Abdon, que volvía a ver puerta después de casi dos meses y medio, y para todo el equipo, que había marcado en el momento perfecto para que se desmoronase la táctica de los locales y pudiésemos aprovechar para sentenciarlos, pero, para variar, nos cambiamos los papeles hasta el punto de que pareció que ese 0-1 entraba en los planes valencianos y a nosotros nos rompía todos los esquemas, porque a los tres minutos Quesada empataba el partido rematando de cabeza un córner servido por Julià. Volvía el empate a Sagunto y también todos los fantasmas, esta vez rompiendo todos los récords después de haber aguantado unos pírricos tres minutos por delante. Pero era tan solo esto lo que volvíamos a necesitar, porque otros tres minutos después Bonilla sirvió un córner que se fue cerrando tanto que acabó metiéndose por el segundo palo, sin ningún defensa protegiéndolo y sin que Lluna pudiese saltar lo suficiente como para alcanzar aquel cuero que se ha convertido en protagonista de uno de los goles del año.

Esto volvía a poner a los isleños por delante como si nada hubiese pasado, pero esta vez con la lección bien aprendida, porque el Saguntino no pudo acercarse tanto como lo había conseguido en la primera parte, en la que desaprovechó todo lo que tuvo, clamando ahora volver atrás mientras Vicente Moreno iba manejando el partido con una suficiencia a la que nos tiene poco acostumbrados, desde luego su gran punto negro desde que el pasado junio llegara a la isla. Pese a esto, el partido se complicó de manera innecesaria a veinte minutos del final cuando el colegiado enseñó la segunda amarilla a Pedraza inventándose una falta en la lucha por un balón aéreo entre el catalán y Nuha tan solo ocho minutos después de la primera amonestación, un maltrato arbitral más que se suma a la larga lista desde que Seligrat protestase en la sala de prensa de Son Moix sobre un supuesto trato de favor al Mallorca.

Estos veinte minutos, veinticinco con el añadido, se convirtieron en otro paso de agonía para la afición bermellona, que no quería ver cómo se escapaba una oportunidad de oro para volver a poner tierra de por medio, como antaño, después del empate del Villarreal B en Llagostera y con la derrota provisional del Elche en Peralada, lo que con la victoria permitía volver a ver con cierta distancia la situación de los vecinos de promoción, por lo que eran tres puntos fundamentales los que había en juego, y bien lo sabía Manolo Reina, quien supo tirar de veteranía -aunque claro está que no lo calificaríamos así si hubiese sido jugador del Saguntino- y arañar segundos al reloj para atar un triunfo trabajado y, pese al escaso margen de goles, con suficiencia y tranquilidad después de haber sabido bloquear el partido tácticamente después del 1-2 hasta con un hombre menos. Una victoria que devuelve definitivamente la calma.

A partir de ahora se le abre un calendario bipolar al Mallorca, con unos encuentros como local teóricamente asequibles una vez se haya pasado el de la semana que viene contra el Ontinyent, que no ha jugado esta semana tras haberse quedado el Formentera atrapado en el Port de la Savina, ya que solo restan equipos de la zona media, media-baja por visitar Camí dels Reis. Esto será justo al contrario que en los desplazamientos, porque aún no hemos visitado a ninguno de los equipos en play-off por no hablar de Hércules o Sabadell mientras que de los de abajo solo nos quedan el Deportivo Aragón -la última jornada- y el Llagostera -la próxima salida-. Pero sin duda, lo primordial es centrarse en la visita de los valencianos, ya que una victoria serviría para dejar virtualmente asegurada la promoción.

El 1x1

Reina: 7; Inteligencia.

Sastre, 7; Apoyo seguro.

José Ángel, 6; Poco participativo.

Raíllo: 6; Irregular.

Bonilla: 7; De golazo en golazo.

Áridai: 8; El peor enemigo.

Salva Sevilla: 6; Pasó demasiado poco por sus botas.

Pedraza: 5; Más problemático que resolutivo.

Álvaro Bustos: 7; Hizo lo que se le pidió.

Àlex López: 4; Irrelevante.

Abdon: 9; Es otra vez él.

Sustituciones:

Damià: 6; No entró mucho en juego.

Cano: s.c.

Cedric: s.c.

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