Game over. Ya es un hecho, el RCD Mallorca deja de ser un equipo de fútbol profesional. Cómo duele escribir esto. Se veía venir, en el fondo todos lo sabíamos, pero aun así no queríamos creerlo. De hecho, ahora mismo, aún cuesta asimilarlo.

Se veía venir, y no solamente desde estas últimas jornadas. Se veía venir desde antes del mercado de invierno, y no se hizo nada para solucionarlo. Se veía venir desde antes de empezar la temporada, y no se aprendió de los errores pasados. Se veía venir desde hace cuatro años. Cuatro años en Segunda División con un balance de un descenso y dos salvaciones en la última jornada. Estábamos avisados.

¿Y ahora qué nos espera? Nadie lo sabe. Lo que es seguro es que no vamos a ascender con la gorra. Es lo que pensábamos cuando bajamos de Primera a Segunda y nos dimos de bruces con la realidad. Es importante que no descienda el Nástic y que suba el Barça B, así tendremos más opciones el año que viene.

¿Qué haría yo? Le daría el equipo a Pepe Gálvez. Ha demostrado que es buen entrenador y conoce la Segunda B. Ha realizado un buen trabajo con el segundo equipo y se merece otra oportunidad. De la actual plantilla deben irse todos, quizás salvaría a Álex Vallejo, de los pocos que han dado la talla este año, junto con la irrupción de Pleguezuelo en la fase final del campeonato. Ellos dos, junto con Brandon y Ansotegi, fueron los únicos jugadores que se acercaron a la afición después del bochorno de Miranda. Al resto parece que ni les sabe mal el descenso.

Para el año que viene debemos fichar a jugadores comprometidos, nada de "estrellitas" que se creen que pueden ganar sin dejarse el alma en el campo. Personalmente, nutriría al primer equipo con los jugadores titulares del filial, ya que han demostrado que pueden competir en esta categoría. Luego, ficharía a un jugador consolidado por cada línea. Sobre todo a un buen delantero, no vayamos a caer otra vez en el mismo error.

Y lo último, mandar mucho ánimo a todos los aficionados mallorquinistas, en especial a los que viajaron a Miranda, y a los que tenían reserva y no pudieron hacerlo. Pensad amigos, aunque suene a tópico, que hay cosas mucho más importantes que el fútbol y nuestro querido Mallorqueta. Es normal estar abatidos, pero pensad que el Mallorca no está muerto, y que nos necesitará la próxima temporada. Pero los que de verdad me dan lástima son los empleados del club, quienes seguramente perderán su empleo por culpa de unos futbolistas que no han dado la talla en ningún momento. Estos jugadores tendrían que disculparse públicamente a la afición, pero también pedir perdón a cada uno de los empleados del club y a los futbolistas del filial.

El año que viene empieza una nueva aventura, lejos del fútbol profesional. Una aventura que tenemos que vivir todos juntos, porque esta afición es el mayor patrimonio que tiene el club. Ojalá en un futuro el Mallorca vuelva a Primera, permanezca allí mucho tiempo y podamos decirles a nuestros hijos o nietos: "Yo ví al Mallorca en Segunda B, y disfruté de cada uno de sus ascensos"

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